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Segundo día de selectividad en Madrid

No me ha causado sorpresa, los lectores del diario El País estamos acostumbrados,  que la información sobre un acontecimiento primordial, como son las pruebas de selectividad, se arrincone a la página 4 del suplemento Madrid, y encima en página par. Ni siquiera en la portada del suplemento se nos informa; al parecer tiene más importancia lo de «Tío Pepe». ¡Todo un hito para los anales del periodismo! Pero, este es el periodismo que tenemos.

Por si fuera poco, el título de la crónica de P.A. me saca de quicio. Que yo sepa- soy vocal- el estreno no versó sobre Historia o Filosofía sino que fue  Comentario de Texto, Lengua y Literatura, que nombra de pasada. ¡Qué oportunidad ha perdido el periodista para ahondar en los dos temas que cayeron: «Realismo y naturalismo en la novela del siglo XIX» y «La poesía de la Generaciópn del 27» para reivindicar el conocimiento, la solidaridad y la generosidad que traslucen en los temas nombrados en estos días de tribulación; por ejemplo, la poesía como casa de misericordia o los nombres de Pérez Galdós, Clarín y Pardo Bazán como sustratos de tantas cosas existenciales como nos conciernen hoy.

Estoy convencido de que estos jóvenes, en el segundo día, vienen más tranquilos; respiran conocimiento y se muestran más cercanos, más sonrientes, despopjados ya de lo típicos nervios del primer día. Los veo pletóricos, con ansias de convertirse en universitarios. Espero que encuentren lo que desean y no desbarren el primer año, no pronuncien la expresión:»¡qué desilusión!, esperaba otra cosa». La ilusión, la utopía, la heterodoxia, deben predominar, ser simiente, en la Universidad.

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Selectividad en Madrid

A primera hora me persono en la Facultad de Biología en donde está la sede que me corresponde y en la que estoy convocado a las 8.30 horas. Son las 7.50 minutos; me dirijo a tomar un café; la cafetería está cerrada, me dicen que hasta la 8 no abren; en la espera, observo, a lo lejos, a una antigua compañera que viene acompañada con una joven. Nos saludamos, me presenta a su hija, y me lanza: doctora cum laude; mi más sincera enhorabuena, respondo. No me dejan que invite, quieren festejar conmigo la calificación.

  A las ocho nos tomamos el café e invito a unos huesos de san Expedito que traigo en el bolso, como recuerdo de esas rosquillas que hacía mi madre en el pueblo. Son lo más parecido y que tanto gustaban a mi padre. Les encantan, sobre todo a su hija Isabel.

Otra vez, encargado de aula. Me ayuda al reparto de exámenes y a la vigilancia otra profesora de matemáticas. La primera prueba versa sobre comentario, lengua y literatura con dos opciones. En la literatura salen dos temas para el lucimiento: «La poesía de la Generación del 27» o «Realismo y naturalismo en la novela del siglo XIX». Si yo me hubiera examinado me hubiese decantado por el segundo. Es más creativo.

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Fin de semana en Ávila

Otra vez en la estación de Chamartín a la espera de que el tren parta hacia Ávila. Me espera otro Medio Maratón (21km. 97, 05 metros), hoy, día 12, a las 17.30 minutos. Como siempre, el periódico del día y un libro. A pesar de que los libros están desperdigados (Madrid, Extremadura y la Sierra madrileña), siempre tengo a mano el que necesito, en este caso el LIbro de la vida de santa Teresa de Jesús por lo que evoca la capital castellana. La primera cita, curiosamente, de la «Salutación» de esta página «web», es de la doctora de la iglesia (» Tened olio en la aceitera / de obras y merecer,/ para poder proveer / la lámpara, que no muera«), pero esto no es óbice para que esté en desacuerdo, y a mi parecer anticristiano, el hecho de que exigiera dote para las novicias que entraban en el convento; y eso sí, las que no podían, estaban destinadas a realizar las labores de las letrinas, cocinas, etc. Jesús de Nazaret no lo haría. Solo me refiero a ese hecho concreto, no a su lucidez estilística que brota de sus escritos. En lo demás, «el tiempo de perdiz» y «el tiempo de oración», no entro.

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Reflexiones sobre la dicotomía Literatura-Periodismo

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Artículo dedicado a mis ex alumnos/as que supieron entender las ideas que plasmo, casi en una trayectoria que toca a su fin, después de tanto tiempo haciendo lo posible para que fructificaran.

¡Cuántas cosas se han dicho, a veces, sin una raíz que lo sostenga, del supuesto estilo periodístico! Ahora, cuando recordamos ese pasado “de manual”, pensamos que fuera de clase no se puede sostener. En general, no creíamos en tal estilo; el consabido dogma que el estilo periodístico es único, sólo puede conducirnos a la superficialidad, que ya nuestro Juan de Mairena tachaba de pedantesca por el hecho de negar las cosas cuando no son como nosotros pensamos. De este modo, los llamados periodistas-escritores o escritores que escriben en periódicos se han encargado de desmitificar “el estilo periodístico” como maná caído del cielo.

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«Cantad, cantad, una copla del Arcipreste»

Así terminaba la representación en el Ateneo de Madrid el domingo día 15 de abril a las 21.20 minutos en el salón de actos abarrotado. Cantemos, pues, a una de las más grandes lumbreras de la literratura universal, que con verbo florido el dramaturgo Martín Recuerda nos recreó, en el año 1965, en una España mortecina, agazapada, pero brillante literariamente en la que se dieron a conocer una de las generaciones dramáticas difíciles de superar.

Pero, este canto, también, va dirigido a esos/as cientos de alumnos, de teatro y de literatura, que los días 14 y 15 de abril se acercaron al Ateneo de Madrid para después mandar al campus virtual la crónica teatral, que en estos momentos estoy corrigiendo. He ahí una práctica en la que solo el alumno delante del ordenador intenta, en un folio, con un estilo brillante, umbraliano, azoriniano, certero- que ya quisieran algunos periodistas que escriben en los «medios» y, cómo no, también algunos docentes universitarios tener- dar cuenta de lo que se representó en un salón de actos lleno de tanta historia literaria. Mi más sincera enhorabuena.