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Cross de la Universidad Alfonso X el Sabio

En este curso es el séptimo que se realiza; en general, los que participan son jóvenes primaverales, pero los que llevamos varios años tenemos adicción, quedamos pocos los que ya hemos cumplido años, pero contribuimos a que estos cross prosigan y crece una alegría enorme al contemplarnos con las manos o la mirada.

En una mañana propia del otoño, con mucho viento y frío, soleado, comenzamos a la hora prevista los 6 kms. del cross. Vamos avanzando en las formas: salimos juntos mujeres y hombres; esta modalidad ya lo solíamos comentar al finalizar las carreras hace años: por el momento, solo algunas universidades han entendido los motivos; no tenía sentido la división y la espera a que terminaran «las chicas» (término común que se oía por mujeres), El paisaje, aun siendo distinto, te anima a que continúes y saques fuerza de voluntad, primordial en el atletismo. Me sorprendió que solo participaran 204 personas; por cierto, como siempre abundaron más los populares que los / las universitarios. El próximo será el día 26 en el CEU. Me lo perderé porque participo en la carrera más antigua de España, en Barcelona: Jean Bouin, la 99. Será el día 27 de este mes de noviembre.

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XXVII Cross universitario del Rector de la U. Nebrija

Con ilusión, la mañana del sábado, nos dimos cita para participar, un año más, en uno de los cross más emblemáticos en el umbral de la sierra madrileña; con llovizna y frío íbamos llegando para recoger el número de dorsal y la camiseta; casi doscientos estudiantes y personas que ya hemos cumplido esa etapa, pero con el anhelo juvenil de proseguir estas carreras llenas de gozo, de primavera. Me sorprendió que este curso no hubiera más gente; tal vez la distancia -La Berzosa- o la esperada lluvia.

A la hora prevista, tanto mujeres como hombres, aunque en este cross ellas salieron primero -en el de la universidad de Comillas se salió juntos- y casi ya sin llovizna que nos respetó hasta que el último corredor llegó a meta, se comenzó con la alegría que se deposita en la mente; al final, cayó una fuerte nube, y más tarde el sol. No podía faltar el entorno paradisíaco esmaltado de hierbas, jaras, tomillos, encinas (en castúo carrascos), etc., y ese aire purificador que nos acompañó en todo momento y nos embriagó con ese olor placentero que deslizaba la conjunción de la humedad de la tierra, las plantas y árboles, en el que predominó, sobre todo, el de las húmedas jaras. Mi más sincera enhorabuena por la organización y el respeto entre las personas.

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De Palma de Mallorca a Cuenca, «flor de senderos».

Aunque había estado en Palma de Mallorca, de vacaciones, cuatro veces, nunca había participado en la fiesta del atletismo, como es los/as que con sol, lluvia, nieve o frío, se lanzan a correr por las calles a festejar los lugares más importantes de las ciudades. Este año no se me podía escapar porque me coincidía con puente y la llamada «fiesta de la Hispanidad». Cuatro días eran ideales. Jamás pensé que con los que participábamos me hiciera recordar lo que se aprendía ya de pequeño con la expresión «Torre de Babel». Y efectivamente, allí nos dimos cita-me refiero a la carrera Zafiro-Palma- alemanes, ingleses,, franceses, finlandeses, portugueses, suecos, etc., y la algarabía de los italianos, sobre todo italianas, casi en grupos, que se dejaban notar por hablar en alta voz. Los que más, sin duda, los alemanes. Las lenguas proliferaron no solo en la carrera, también por las calles, en las compras, en los hoteles. Sinceramente en castellano poco; pero, sí la lengua gallega, valenciana, catalana, mallorquín, y probablemente otras.

Y cómo no, a mi vuelta de Palma, no podía perderme la carrera de Cuenca el domingo 23 de octubre. Esta ciudad artística, desde donde la mires, te hace volver, con esos dos ríos emblemáticos, el Huécar y Júcar; en otoño. se corre la media maratón y los diez kilómetros por esos senderos de una belleza paradisíaca y, sobre todo, con el río Júcar que te acompaña hasta la ciudad; la frondosidad de todo el recorrido y la mayor parte mirando al río con caudal lento y lleno-de color verdoso-, sientes ese espíritu de tranquilidad, de sosiego en un día nuboso, pero a ratos con viento huracanado el día de la carrera.

Entrada en lo que fue iglesia de San Pablo. Escrito de la «Fundación Tórner».

El sábado, sin embargo, la ciudad recibía a sus habitantes con un sol espléndido y los turistas se agolpaban por la catedral, las casas colgadas, el puente san Pablo y la que fue iglesia San Pablo, en la «Hoz del Huécar», donde los dominicos al lado construyeron un convento en el siglo XVI que en los siglos venideros regentaron los PP. Paúles, y ahora un Parador en que es muy difícil-sobre todo fines de semana y fiestas de guardar- reservar habitación. En esta iglesia de San Pablo vi dirigir a la orquesta de RTVE por el director ruso Ígor Markévich , solo su presencia y el movimiento de brazos y cuerpo parecía como si entrases en el reino de los cielos con unas voces que parecían habían venido de otro mundo angelical. Fue la perfección suma. Ahora, la iglesia de San Pablo, se ha convertido en un centro cultural, en esta ocasión, llamado «espacio Torner» que merece la pena visitar por su presencia evocadora en el que te hace reflexionar y pararte a meditar ante lo existencial.

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Guadalupe en el corazón, en el Día de la Hispanidad

Ya terminó el año santo «guadalupense» en la primera quincena de septiembre. Mi madre nació en este enclave paradisíaco (ya asaltó los cielos por derecho) que con tanta devoción nos hablaba-o me hablaba- de la Virgen de Guadalupe, patrona de Extremadura y reina de la Hispanidad o reina de las Españas, emperadora de los cielos como la describió Cervantes. Son muchos los peregrinos que venidos-allende los mares- se postran ante ella, de rostro moreno.

Las peregrinaciones reales se dieron cita en Guadalupe; se dice que fue Alfonso XI, quien tras la batalla de Salado, viene a Guadalupe el 25 de diciembre de 1340 para dar gracias a la Virgen. Y a partir de aquí, las peregrinaciones reales son una constante.

También Miguel de Cervantes quiso ser agradecido en el año 1580. Se cuenta que vino a rendirse a los pies de la Virgen y ofrecerla sus cadenas después de su cautiverio en Orán, y así inmortalizó de alguna forma al pueblo. En Los trabajos de Persiles y Segismunda : «Apenas hubieron puesto los pies los devotos peregrinos en una de las dos entradas que guían el valle, que forman y cierran las altísimas sierras de Guadalupe, cuando, con cada paso que daban, nacían en sus corazones nuevas ocasiones de admirarse; pero allí llegó la admiración a su punto cuando vieron el grande y suntuoso monasterio, cuyas murallas encierran la santísima imagen…, que es libertad de cautivos, lima de sus hierros y alivio de sus pasiones…», etc., podemos percatarnos del hecho. Añadamos otros nombres en nuestra historia que visitaron el Monasterio y la Basílica, Patrimonio de la Humanidad: Lope de Vega, Góngora, Rafael Alberti, José María Pemán, Hernán Cortés, Santa Teresa, Juan de Ávila, San Francisco de Borja, etc.

Hoy, día de la Hispanidad (palabra evocadora de hermandad, de cultura, de entendimiento, de sabiduría, de lenguas que sirven para propalar todas las culturas), el pueblo se viste de hermosura, y es la naturaleza la que alegra a los peregrinos que se dan cita en este 12 de octubre de 2022. Todos forman una coral y proclaman: ¡Ave María Purísima! No olvidemos que hoy se festeja, también, a la Virgen que fue coronada el 28 de agosto die 1928 por el papa Pío XI como «reina de la Hispanidad». Hoy, como sabemos, Monasterio y Basílica son Patrimonio de la Humanidad que se construyó en 1377.

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From London to «Hoz del Huécar» (Cuenca)

Después de tanto tiempo a la espera, conseguí correr por el centro de Londres el 2 de mayo de 2022; lo emblemático de la capital de Inglaterra, mucho tiempo después, no me pareció que había cambiado tanto; recordaba todo tal y como lo observé en la época estudiantil; así, fui disfrutando con cada pisada en la carrera «Vitality»; solo me sorprendió que en Trafalgar Square no hubiera más gente; mi recuerdo era como un hormigueo de personas y sobre todo música y aquellos jóvenes «hippys» ataviados con ropas con combinaciones de colores que llamaban la atención e instrumentos que hacían felices a los transeúntes y a los que se sentaban, sin más, alrededor de la estatua del almirante Nelson; y al lado, como en presidencia, la National Gallery. Era como un descanso en un Londres ruidoso. Allí se juntaba el famoso grupo «Hare Krishna» (con perdón si no se escribe así y si son aquellos grupos que proliferaron y ventearon un canto a la naturaleza y a la paz; al menos es lo que recuerdo; al parecer nacieron en Nueva York en los años sesenta, pero prendieron en Europa). Creo que en Europa ha desaparecido pero ha renacido en hispanoamérica-tampoco tengo certezas-. Simplemente son recuerdos de una época que viví, nada más.

Mi entrenamiento, a diario, en la semana que estuve, en el H.Park pervivirá para siempre en la memoria como algo placentero; me congratuló, ya a las seis de la mañana, ver a personas practicando atletismo desde mi ventana del hotel; intenté imitarlos y a las seis y cuarto también correteaba por ese inmenso parque con un amplio lago en el que sobresalían cabezas de personas bañándose a la misma hora. Me vine con la idea de volver.

Tras Londres, la «Hoz del Huécar», una de las maravillas de la naturaleza. Ya estábamos los corredores deseando que se plasmara por escrito la vuelta a la «Hoz». La última fue el día 16 de junio de 2019; dos años sin ascender a los cielos conquenses; es una de las carreras, juntamente con las que se celebran en el País Vasco-sobre todo la «Behobia»-, en las que me encuentro más contento y siempre pendiente de la fecha. Es como una celebración.

Por los motivos que sean, si comparamos la media de los que participan para subir por estas cumbres, este 22 de mayo calculo que solo nos hemos dado cita la mitad. Da igual el número, en las caras observé esa alegría que surge de los que el atletismo es una constante. Me vienen a la memoria algunas anécdotas como esos dos padres jóvenes que corrieron la «Hoz» con el carro y el niño/a dentro. Y hablar de Cuenca es traer a colación al poeta Federico Muelas; ahí va el primer cuarteto de su famosísimo soneto:

Alzada en limpia sinrazón altiva
–pedestal de crepúsculos soñados–,
¿subes orgullos, bajas derrocados
sueños de un dios en celestial deriva?

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