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Cross en la universidad europea de Madrid

Ayer se celebró el cross, ya es una constante anual, en la Universidad Europea de Madrid con una de las mejores instalaciones deportivas-por no decir la mejor-. Me sorprendió que la participación no fuera tan masiva como otros años (140 hombres y 51 mujeres), quizá porque se anunciaba agua-nieve, aunque no fue así; solo al final empezó a llover. Pero, a mediodía el tiempo fue propicio para la carrera entre frío, nubes y apariciones de sol a cuenta gotas. Percibí una juventud radiante, motivada y alegre. La segunda sorpresa fue que casi no había personas mayores, y desde luego nadie entre las mujeres que comenzaron antes, a las 12.15 minutos, con un recorrido de cuatro kilómetros.

La distancia masculina fue de ocho kilómetros entre retamas verdes-algunas cenicientas- y pocas encinas pequeñas, pero parecía un vergel por el que te invitaba a continuar a pesar de algunas cuestas pronunciadas que ya la gran mayoría conocíamos salvo los que participaban por vez primera.

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Se reanudan los “cross” universitarios. Hoy, U.N.E.D.

Una mañana muy fría pero soleada en los aledaños de la Universidad Nacional de Educación a Distancia y de la Facultad de Informática de la Universidad Complutense. Hoy, se reanudaban los “cross” universitarios. El paraje es acogedor con esas pendientes y bajadas entre pinares que te invitaban también a volver y a la holganza. Me sorprendió la cantidad de corredores; si bien es cierto, las corredoras me pareció que fueron menos que el curso pasado. Como siempre, la organización se esforzó en informarnos de los pormenores y, además, este año la camiseta fue mejor; más artística, mejor diseñada, por lo que felicitaciones.

En realidad, en el cross universitario, existe solidaridad, alegría, respeto, espíritu abierto, que no se observa en otros lugares; el deporte, sin duda, ayuda. Mi agradecimiento a la expresión “ánimo profe”, que me repitieron antes de la carrera y cuando el lugar era encrespado y te cuesta subir. Aquí es donde te sientes como copartícipe y das ese ímpetu necesario en un momento dificultoso. El próximo sábado corresponde a la Universidad Europea ya fuera de Madrid. Son ocho kilómetros pero los vas disfrutando según los dejas. Si no has participado, inténtalo y seguro que volverás.

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Cuando ya el tiempo nos alcanza, 2019. Sinceras felicitaciones a las 119.000 visitas de esta página repleta de lecturas, pensamientos, hechos, con la esperanza vivificadora de proseguir como humilde romero hacia lo excelso

Cuando ya el tiempo nos alcanza, vamos caminando con la mochila repleta de sinsabores y dichas; probablemente, más estas, como propias de la existencia, clave en el género humano a pesar de la lucha diaria con que nos desenvolvemos.Nos damos cuenta del tiempo transcurrido cuando damos vida a otros seres humanos y crecen; ya, entonces, la creatividad se puebla de vigor, de salutación. ¿En qué sentido si no hallamos el conocimiento para el avance de la sociedad? La sabiduría concierne a las personas envueltas en su quehacer diario, que intenta proseguir el camino ya trazado. No importa si este fue erróneo, lo elegiste con libertad o, quizá, condicionado, propio del género humano.

No sé si nuestro paso existencial requiere huellas, aunque, tal vez, contribuyan a conformar otro mundo mejor en el que el progreso sirva para ese avance necesario. Claro que necesitamos apoyaturas concretas no solo el entorno en que nos desenvolvemos; sin ellas, estamos disminuidos, cual barquilla a la deriva. Al cabo de generaciones siempre nos depara esa novedad que ahora no alcanzamos a comprender; son las venideras las que con otra mirada proseguirán de distintas formas la existencia que conocemos hoy con ásperas y laboriosas palabras. Son olas que nos despierten y nos adormecen; son trinos que nos apuntan a vivir y a pensar; son  hojas primaverales y otoñales. Lope de Vega se resarcía con el dístico “¡Oh, quién pudiese / hacer que la memoria no lo fuese!” en Romances de senectud. Es señal de que el tiempo nos alcanza aunque engalanados de lo existencial todavía del estribo que nos exige mudanza. Es la vuelta  al retorno con que llegamos sin que supiéramos el motivo para instalarnos.

Es el aprendizaje de dejarse llevar. Hay que alegrarse por lo alcanzado y sin entristecerse por lo no conseguido; lo que queda es la herencia; la generosidad por lo que has recibido como canon, como ejemplo para los demás. Cuántas veces, quizá, nos hayan dicho sé tú como camino más certero y lo hemos orillado. Ahora no vale mirar atrás, eso sería pernicioso. La mirada es otra, y ella también tiene que servir de formación a los que nos precedan; mientras haya luz será emblema; antorcha que da vida, ráfaga de conocimiento, de simiente, de albor, en este caminar en el que hemos sido llamados para recorrerlo, en esta vida transitoria, como peregrinos salvíficos.

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Desde Santurtzi a Bilbao.La que me faltaba

Hacía tiempo que quería participar en la carrera internacional desde Santurtzi a Bilbao, pero nunca encontraba cómo combinar con otras.Este año me decidí. Del  País  Vasco es la que me faltaba. Como todas las que se celebran por esos lares estuvo bien organizada, aunque hay detalles que habrá que mejorar después de treinta carreras, no el entorno que es paradisíaco a lo largo de la ría. La belleza paisajística no se sustituye.

Con música de las “famosas sardinas”  de Santurtzi salimos puntual-a las 11.15 horas- 3.500 atletas el día 25 de noviembre. A lo  largo de la ría fuimos pasando por los pueblos que la jalonan-Portugalete, Sestao, Baracaldo, Lutxana, Zorrotza, Deusto- hasta la estación de Pío Baroja de Bilbao. El paisaje es acogedor y te invita a que te recrees con la mirada. Merece volver, y los que no la hayan hecho que se animen, no se arrepentirán. A los/as que no pudieron terminarla, ánimo, otra vez será; y al atleta que vi tendido en el suelo, más o menos por el kilómetro cuatro, rápidamente atendido por los servicios de emergencia y después por la ambulancia, espero que no le haya pasado nada grave y esté recuperado; y si puede que vuelva el próximo año a intentarlo.

Por mi parte, fui tranquilo con la mente en que iba a terminarla; y así fue, aunque no puedo olvidar a las dos jóvenes-una con la camiseta de la carrera de san silvestre de Villanúa y la otra en la camiseta estaba escrito “Formation”- que supieron  mantener   un ritmo ágil-rápido al menos hasta el kilómetro nueve, que ya no pude aguantar el ritmo alto y no volví a verlas hasta la meta. En esos nueve kilómetros primeros estuvimos como el gato y el ratón; en muchos momentos las adelantaba y después ellas-sobre todo en los repechos- me cogían; y así estuvimos hasta el kilómetro nueve en el que bajé el ritmo. Me sorprendió que estuvieran hablando todo el tiempo-no me enteré porque ejercitaron el eusquera de viva voz, aunque algunas palabras las repitieron hasta la saciedad-.Dada su juventud a buen seguro que participarán de nuevo. Tampoco me pareció que fueran novicias en el arte de correr.

Si cuando terminas una carrera de “running” la purificación se adueña de tu cuerpo, en las que se desarrollan en el País Vasco hay algo más, es como si todos los participantes y los que te aplauden sintiéramos esa comunión, ese espíritu, ese oreo de solidaridad, de cercanía, de ensamblaje humano, que ya lo llevarás para siempre y te invita a que regreses..

Si la generosidad es una virtud de los atletas tengo que hacer cumplir-con gracias mil- a esa persona que me pagó el tranvía desde la parada Pío Baroja hasta los Sagrados Corazones. El motivo fue por el cambio de la meta debido a que coincidía con un partido de fútbol del Athletic de Bilbao. Resulta que yo había elegido el hotel NH Collection Villa de Bilbao porque la meta en un principio estaría en la Gran Vía alrededor del hotel por lo que no llevaba dinero ya que de Bilbao a Santurtzi fui en cercanías-Renfe y este trayecto lo pagó la organización que es de donde salía la carrera. Al preguntar en meta cuál sería el trayecto más corto, andando, para volver al hotel me respondió esa persona-atleta- que estaba muy lejos, al otro lado; y es cuando se adelantó-muy generosa- y me ofreció dinero para que cogiera el tranvía. Son anécdotas que nunca se olvidan. Le dije que  lo escribiría en este “blog”. Que conste, por tanto, y le caigan dádivas por doquier. ¡¡¡Agur!!!

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” Aguaviva” y “Los Lobos” en el Paraninfo de Filología y Filosofía de la Universidad Complutense

La frase mítica “la imaginación al poder” del año 1968 reverdeció ayer en la Complutense con un público entregado con los dos grupos musicales que levantaron el espíritu en los años setenta y ahora emocionaron después de tanto tiempo: “Aguaviva” y “Los Lobos”. La Vicerrectora con motivo de los cincuenta años 1968-2018 de aquel tiempo en que se exigió una cambio total tuvo a bien juntar a estos dos grupos musicales que tanta alegría trajeron a la sociedad española al aunar música y letra. Era una necesidad. Ese mayo del 68 en París ha quedado en la memoria, como también quedará el 15 de mayo en la sociedad española sin que esto sirva de comparación, pero en los dos fue una protesta ante tanto desvarío y despotismo.

El público presente en el Paraninfo-las entradas para asistir se agotaron muy rápido- vibró con un entusiasmo propio de personas que sienten, que recuerdan vivencias pasadas, que se postran agradecidos a quienes todavía ventean mensajes de solidaridad, de entusiasmo, de alegría, de sapiencia, de cultura.

El grupo “los Lobos” comenzó con “La Muralla” de Nicolás Guillén en medio de un silencio que impresionaba ante las palabras del poeta cubano. Después de una hora, terminó con “Vientos del pueblo” de Miguel Hernández. La emoción aquí se desbordó; las estrofas finales fueron también cantadas por el público. Quedamos imantados con las expresiones “extremeños de centeno”, “castellanos de alma”, “catalanes de firmeza”, etc. Se oyó una voz para que se convirtiera en “himno nacional”. El aplauso fue ensordecedor.

“Aguaviva” se inició con su famosa canción “Cantaré”; pero la que enardeció más al público, con fuertes aplausos, fue “Poetas andaluces”; los versos de R. Alberti llegaron al alma.

El acto finalizó con los dos grupos juntos cantando estrofas de “Vientos del pueblo” y “Poetas andaluces”. A la espera de que la Universidad conmemore los 75 años del afamado año 1968.