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Teatro

Evolución del teatro barroco. Calderón.Tirso

Evolución del teatro barroco. Calderón. Tirso de Molina

Félix Rebollo Sánchez

Siempre que abordamos el teatro hay una constante que permanece como instrumento poético de conocimiento. De aquí se puede afirmar que un buen teatro tiene como base la poesía. Nos podemos preguntar entonces,  ¿para ser dramaturgo es necesario ser poeta? La respuesta dependerá de cada persona, una vez leída la obra y contemplada en un escenario. Es decir, si el teatro es poesía, el espectáculo también debe serlo. Hay otro rasgo esencial: el teatro es la vida, debe ser el reflejo de la sociedad. ¿Lo consiguieron los dramaturgos del llamado barroco en el que las expresiones desilusión, desengaño, incluso evasión son compañeras del período? Hay que añadir que el Barroco fue un movimiento cultural caracterizado por un gran esplendor en el mundo de las ARTES Y LAS LETRAS, que impresiona por la sensibilidad y la inteligencia. Se prescinde de moderación y se apuesta por una sociedad dinámica, en continuo cambio.Evolución del teatro barroco 2

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Personales

Al hilo de La vida de don Benito/15 (“Salvar para la posteridad, tras la aniquilación”)

La ideas que plasmo fueron mandadas al defensor del lector del diario El País, que a su vez las remitió al autor del artículo. Como no se publicarán en el periódico, las lanzo urbi et orbi desde mi “blog”.

Al  recoger los viernes el periódico en el quiosco, lo primero que hago es leer la columna de Juan José Millás; después leo a Elvira Sastre, me detengo y leo con sosiego “La vida de don Benito”, para después ir a Peridis; con estos trazos primordiales de los viernes, este otoñal  y esplendoroso, no  callaré a que se encumbre a mediocridades y se denigre a la savia literaria; con esta idea parto para aglutinar algunos pensamientos que me han surgido al leer el artículo galdosiano. Primero, vaya mi enhorabuena por “Salvar para la posteridad, tras la aniquilación” de Ruiz Mantilla-Vida de don Benito,15- , salvo la expresión “el papel que jugó” (no vale que la Academia ya lo ha aceptado).
Vamos  a ver si ya abandonamos el término “el garbancero”; lo usan los tullidos, los que no lo han leído ni tampoco lo leerán, ni conocen en qué contexto se escribió-por cierto fue un personaje de Luces de bohemia-, no Valle-Inclán, que lo admiraba, lo repito: ¡lo admiraba!, ¡lo admiraba!, y quieren que hablen de ellos (que conste que no lo digo por el escritor- periodista que firma el artículo; además nos recuerda con acierto una de las veces en que Valle-Inclán se postró: “Me inclino ante el maestro, que, sin ningún demonio familiar y solo con los sentidos perecederos crea la obra inmortal”).
Ni Cela ni Benet tienen entidad para criticar a Galdós. ¿Se acuerdan qué encaje hubo que hacer para conceder a Cela el Premio Cervantes, que lo había denigrado con la expresión  “está cubierto de mierda? Y en cuanto a Benet, fue una forma de hacerse oír. Y que conste que en la Facultad fui de los pocos que lo leía, incluso he escrito en la revista Ínsula sobre su novela. ¡Curioso que se lo recuerde,hoy, por ser antigaldosiano y no por su obra! Otro que quiere hacerse camino a costa del más grande novelista Javier Cercas-hago mención porque viene su nombre en el artículo-. Lo que escribió en El País semanal fue de una superficialidad que ya fue respondido por insignes escritores. De él, sí recordamos Soldados de Salamina. Lo demás, florecillas que fenecen. “Ha metido baza Mario Vargas Llosa”-sonsaco la expresión del artículo de hoy-,me refiero, a que encumbró a Javier Cercas como uno de los novelitas estelares; no recuerdo la expresión exacta pero por ahí iba; seguro que esa idea es vacua, sin más. Era el comienzo del escrito del Nobel en El País. También decía que había leído los Episodios nacionales en el primer encerramiento con motivo de la pandemia. Tampoco pasará a la historia de la literatura por lo que escribió en el diario. Por cierto, hoy, también, Cercas se lo ha agradecido,  con la expresión “ya habría sido el mayor novelista de nuestra lengua”, pág. 28 de Cultura. Favor por favor; ni esto ni aquello. Dichas ideas no se sostienen.
Por otra parte, me hubiera gustado que en la crónica del homenaje a Vargas Llosa en el Instituto Cervantes, se escribiera si se llenó el salón de actos, qué público asistió. El periodista omite estos datos en “Mario Vargas Llosa es homenajeado a los 10 años del premio”, pág.28.
Coda: recordemos, en el centro Cervantes, a la derecha Torrente Ballester, a la izquierda Pérez Galdós. Y ya está, no mareemos más a la perdiz. Leamos, leamos y no pontifiquemos, y sobre todo no nos subamos al magisterio de otros para hacernos oír, que estos abundan…
Personales

Desde mi ventana, 14. Una lectura del Libro de las Fundaciones de Santa Teresa en este otoño que comienza

Adentrarse en la doctora de la iglesia siempre es un refugio que te llena de sapiencia. En este caso, solo he leído las siete primeras fundaciones en edición cotejada con el autógrafo que se venera en San Lorenzo de El Escorial. Su prosa nos invita constantemente al pensamiento continuo, a la reflexión. Su lectura te ennoblece, te exige compromiso, solidaridad y entrega intelectual, no de otra forma se puede entender la entrega a lo que escribe.Cada pensamiento te exige una parada, por ejemplo (“el aprovechamiento del alma no está en pensar mucho, sino en amar mucho”). Pero no se paraba ahí sino que advertía “que no, hermanas, no; obras quiere el Señor”. El recuerdo bíblico es caracterizador: la necesidad de que Marta y María estén al uníseno ” para hospedar al Señor y tenerle siempre consigo”. He ahí una de las claves del género humano. La dicotomía constante entre vida de acción y vida espiritual, entre tierra y vida sobrenatural en la santa nos sobrecoge una vez que consigues centrarte en la lectura.

Este libro lo escribió a ruegos del padre Ripalda; recoge su actividad reformadora de los diez y ocho conventos que fundó; en realidad, estamos ante su vida, pocos meses antes de morir en Alba de Tormes. Precisamente en el que se trata de la Fundación de nuestra Señora de la Anunciación, que está en Alba de Tormes escribe: “en la cuenta de los años en que se fundaron , tengo alguna sospecha si yerro alguno, aunque pongo la diligencia que puedo porque se me acuerde. Como no importa mucho-que se puede enmendar después- dígolos conforme a lo que puedo advertir con la memoria. Poco será la diferencia, si hay algún yerro”, pág.295. Humildad y rompeolas de la claridad, dos asertos que siempre llevó en su vida.

Parece que se percató de su final en la tierra, de ahí que pronunciara: “¡Señor mío! ¿Ya es tiempo de caminar? Sea muy enhorabuena y cúmplase vuestra voluntad”. Y después, repitió el salmo de David: ” Sacrificium Deo spiritus contribulatus; cor contritum et humiliatum, Deus,no despicies”. El día de san Francisco, a la nueve, la llevó Dios consigo. Escribe José María Aguado: “Como aquel año, para comenzar la corrección gregoriana y subsanar los diez días en que la juliana nos tenía retrasados, se pasó del 4 al 15, voló al cielo el alma seráfica de la mística doctora en la noche del cuatro, esto es en las primeras horas del quince de octubre de 1582”, pág.90.

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Coda: el Papa Francisco ha querido que su última encíclica Fratelli tutti, varapalo a ese neoliberalismo que nos invade, sinónimo de explotación-lo llaman globalización entre otras lindezas- propuesto por los de siempre con el único fin de enriqueserse a costa de otros, coincida con el día del santo, no en valde eligió el nombre de Francisco para su pontificado.

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Novela

Desde mi ventana, 13 : una relectura de la mejor novela de Torrente Ballester-según el autor-: Don Juan

Una vez releídas dos novelas de Juan Marsé-El amante bilingüe y Caligrafía de los sueños-, como homenaje tras su muerte, y también releídas La hoja roja y El camino al cumplirse el centenario del nacimiento de Miguel Delibes, me lancé a una de las novelas estelares que exige un intelecto continuamente en suspenso para que no se te escape el hilo argumental y puedas hilvanarlo según vas deslizando por la lectura. Es tal la enjundia que tienes que estar absorto por la dificultad que entraña, y eso que es la segunda vez, aunque bien es cierto que fue en la época de estudiante la primera, allá en 5º de Filología Hispánica.

Una vez releídas dos novelas de Juan Marsé

Personales

Respuesta a M. Carmen Fortuna @carmen_fortuna

Cada persona es responsble de lo que escribe o habla; no vale columpiarse en los demás. Respondo a:

@carmen_fortuna

21 ago.

En respuesta a

@rebollosanchez

@RAEinforma

y

@victorguinot

Al día no estaban o no aprendiste tú bien porque la RAE cambió lo de la tilde diacrítica hace sólo unos años.

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Primero, respeto a los grandes profesores que tuve tanto en la E.G.B. como en el bachillerato. Desarrollo lo que aprendí y, por cierto, es lo que recomendaba la Academia. Investígalo, por favor, y no te columpies en lo que aprendiste de otros. Sé tú.

La reglas de acentuación de 1952, la palabra solo cuando equivalía a solamente-función adverbial- llevaba tilde; cuando era sustantivo o adjetivo se escribía sin tilde.

En las normas de 1959 se suprimía la tilde del adverbio, aunque podría llevarla si con ello evitaba una ambigüedad. En el Esbozo de una nueva gramática de la lengua española. Madrid, Espasa Calpe, 1986 ( la primera de 1973, yo tengo la undécima de 1986) pasó a ser opcional y obligatoria en la ambigüedad (“Es lícito prescindir de ella cuando no existe riesgo de anfibología-reglas 16 y 18 de las Nuevas normas de Prosodia y Ortografía que entraron en vigor el 1 de enero de 1959″). Es decir, nada nuevo bajo el sol, simplemente, ahora, la O.L.E.10 nos lo recuerda, que se evitará la tilde en dicho adverbio.

En la O.L.E. 10, la palabra solo, tanto cuando es adjetivo como adverbio es siempre tónica y llana acabada en vocal. Lo de la “cuestión diacrítica” no cabe-solo se pone en las palabras tónicas para diferenciarlas de las átonas que se esctriben igual-(ya sé que esto nos llevaría mucho tiempo y en los lingüistas hay posiciones diferentes o había). A partir de las últimas normas hay que evitar la tilde en el adverbio, incluso en la ambigüedad. Exactamente lo que se emanaba de las normas ortográficas de 1959. Ni siquiera es novedoso lo que ya se escribió hace mucho tiempo. Conclusión ; solo y solo (cuando es adverbio, adjetivo o sutantivo).