Poesía

Quien dice que en mujeres no hay firmeza….

En tiempos de tribulación no estaría de más refugiarse en la poesía, y si es de Lope, mejor.

 

Quien dice que en mujeres no hay firmeza

no os conoce, bellísima señora,

ni menos el que dice que han nacido

de un parto la crueldad y la belleza.

 

Un alma noble, una real pureza

de un cuerpo de cristal hicieron nido,

el mismo ser está con vos corrido,

y admirada de sí naturaleza.

 

Firme sois, y mujer, si son contrarios

hoy vuestro pecho con vitoria quede

de que es sujeto que los ha deshecho.

 

Bronce, jaspe, metal, mármoles parios

consume el tiempo, vuestro amor no puede,

que es alma de diamante vuestro pecho.

Lope de Vega, Rimas.

Poesía

Pedro Salinas. El poeta del amor

A los docentes, cuando pronunciamos el nombre de Pedro Salinas nos viene a la memoria “Generación del 27” y el poeta del amor; en un principio, olvidamos que también coronó su obra con teatro en el que lo poético sobresale-no olvidemos que para ser un gran dramaturgo se necesita ser poeta-. Lope de Vega y Shakespeare son ejemplos nítidos.

Pero, es evidente que el poeta del amor que así ha quedado para la posteridad le recordamos, sobremanera, con el título de La voz a ti debida; como sabemos, eligió este verso de la Égloga tercera de Garcilaso de la Vega. Fue poeta-como acostumbraba a decir- porque tuvo un amor vivo, luminoso.

Excelente que la editorial Cátedra eleve al poeta con su dramaturgia; otro venero imprescindible para extender un género que aunque no adormecido, quizá, no fuera todo lo conocido por la gran mayoría, aunque sí por la crítica. Precisamente, a eso responde la editora por lo que ayudará a contemplar desde otra almena la dramaturgia del poeta. Parte de un hecho, de una frase del propio autor, que  nos recuerda: “vivir es representarse, es verse a uno mismo (p. 11). Alegría que la profesora comience con el horaciano prodesse et delectare en este tiempo convulso de las humanidades.Hay que ser constante y exigir cultura, sapiencia, pensamiento; sin ellas no puede haber libertad. Y una forma es la lectura de este ensayo con delectación en el que Montserrat Escartín desgrana en nueve capítulos y  apéndice ( Doña Gramática. Consonancias peligrosas o el triunfo del hispanismo. Borradores y proyectos inacabados) una línea clara para cimentar cómo poesía y teatro se aúnan en Pedro Salinas. Reverdece el sentimiento del poeta ante las dificultades para que se representaran sus obras en España; entendía que si una obra no se representaba era un teatro imperfecto. Era necesaria, por tanto, esta publicación no solo para que Pedro Salinas prosiga en el candelero sino también para que lleguemos a entender su sentimiento dolorido ante lo que no llegaba a comprender con su teatro, “un marco donde proyectar sus conflictos de conciencia, que acabaron convirtiéndose en motivos repetidos de su obra literaria”, pág.177

En el primer capítulo se nos informa de cómo Pedro Salinas era un fervoroso del teatro ya desde niño cuando iba al teatro de La Comedia de Madrid con su familia y cómo caló hondo las Misiones pedagógicas y La Barraca (“La vocación… ha de verse dentro del resurgir del teatro en los años de la Segunda República“, p. 20). Precisamente, el resurgimiento del teatro en los años treinta hizo posible que Pedro Salinas lo viera como algo educativo; para eso, la renovación de las escena era primordial.

El capítulo segundo versa sobre las ediciones y montajes escénicos. Aspecto capital si queremos abarcar las diversas tesituras de sus obras-el balance final de las representaciones- y, sobremanera, las que se representaron en vida y después de su muerte, amén de todas las ediciones hasta la actualidad de su teatro completo. Y así, capítulo tras capítulo (“Concepción del hecho teatral”. “Géneros, formato, temas y recursos”. “La escena c0mo proyección del autor”. “La diáspora republicana en Estados Unidos: Middlebury College”. ” Docencia y tradición teatral en la Escuela Española”. “El profesorado español y su pedagogía”. “Producciones teatrales: Doña Gramática y consonancias peligrosas o El triunfo del Hispanismo”.) se enhebra un ensayo capital para extender el otro yo del poeta-dramaturgo.

Pedro Salinas es consciente de que el problema  son las personas ante la realidad y ahí es donde profundiza con el diálogo y la acción, pero bien entendido que el amor es la línea que marca su teatro en la relación hombre-mujer con esa impronta idealizada de ambos, con expresiones metafísicas tan importante. Todo, nos conduce a la intelectualización y, por ende, a la lectura más que a la representación, al igual que le ocurre a Miguel de Unamuno en el que se vertebra también un teatro demasiado intelectual para ser representado, aunque en el vasco es todavía más difícil.

En el apéndice se pueden leer dos producciones (Doña Gramática-Juego cómico en ocho escenas y un proscenio para estudiantes de español- y Consonancias peligrosas o el triunfo del Hispanismo.). La lectura de la primera es un verdadero deleite el diálogo de los personajes simbólicos ( Poeta, Indicativo, Subjuntivo, Cláusula, Imperfecto, Pretérito, Poe y Para, Las Dos, Modisma, Sinónimo, Esta, Ser, Diccionario, Excepción, Explicación, Varias). El final es esclarecedor de la Gramática y el poeta: “Aunque el verbo tiene espinas / también tiene muchas flores / se lo digo yo a las freshmen / las juniors, sophomores… El subjuntivo es gentil, / nada su encanto resiste, y que nadie diga ya / que la Gramática es triste”, pág. 232. Es otra forma de enseñar para motivar a los alumnos.

Las últimas páginas están dedicadas a proyectos inacabados, págs.264-301, en los que se percibe ese estilo literario tan propio de Pedro Salinas.

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Escartín Gual, M., Pedro Salinas tras el telón. Madrid, Cátedra, 2018, 301 págs.

Poesía

Lope de Vega en la cúspide poética

Que la editorial Cátedra, de nuevo-hace poco se publicaron las Cartas-, se acerque al poeta excelso es buena señal. A ver si de una vez nos dejamos de tantos chascarrillos-incluso libelos- como se cuentan en la casa “Lope de Vega” de Madrid y mucho peor en la enseñanza. De una vez hay que acercarse a su poesía y a su teatro y dejar esas patrañas que  no se sostienen. Y lo que es verdad no se dice; por ejemplo, la Inquisición prohibió una parodia del Credo de los cristianos-católicos: “creo en Lope de Vega, todopoderoso, poeta del cielo y de la tierra…”.

Acerquémonos a su capacidad creadora, a su energía vital, a esa desbordante humanidad en la que se juntan dos épocas el Renacimiento y el Barroco enarbolados por dos mitos literarios: Cervantes y Lope de Vega. Toda su obra está inundada de lirismo, bien se dieron cuenta la llamada “Generación del 27”, que hizo bandera de su poesía. Una parte lo constituyen los Romances de senectud. Hay que alegrarse de que se publiquen juntos y sobre todo que se lean para desterrar las tonterías que se dicen. En concreto, en esta edición se recogen “todos los romances, romancillos y composiciones arromanzadas” que escribió fuera de su obra dramática desde 1621-1635 (salvo la LXXV, ¡Ay, verdades, que en amor! y Vengada la hermosa Filis, a. 1616-). A mi parecer, la introducción que realiza el editor es demasiado extensa porque lo primordial es que se lean los versos de Lope. Sin embargo, las notas a pie de página de los Romances es de lo mejor conseguido y además dan nitidez a la comprensión. La poesía de Lope hay que leerla, propalarla. Bien está que se analice; ahora bien, no hay que entretenerse tanto en aspectos de unos y de otros cuando nos acercamos a los poemas; por ejemplo, “¡Ay verdades que en amor!” y “Vengada la hermosa Filis”. En los dos se recurre a la misma estructura: testimonios, difusión, trasfondo y estilo. Incluso en todos los demás propuestos como si fuera una tesis doctoral. En los dos mencionados da igual de donde parta. Lo primordial es si hoy esa poesía pervive, si tiene un asidero existencial más allá de las distintas estrategias, si sirve para nuestra formación. Por otra parte, son dos poemas en los que detrás hay dos personas de sobra conocidas cono son Elena y Lope, lo queramos revestir de otros ropajes. Elijamos del primero los versos:

Cuando traté con engaño

tu verdad Filis ingrata,

¡qué de quejas vi en tu boca,

qué de perlas en tu cara !

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Y del segundo poema:

Habló Filis y tuvieron

alma de coral sus labios,

que ver humilde al rendido

hace piadoso al vengado.

Cuando elegimos leer poesía del Fénix si no te entregas, la vives, es que te falta algo esencial a las personas: el sentimiento lleno de entereza. Ahí está el poeta del que han bebido tantas generaciones, incluso los que solo escribieron poesía sacra, porque no olvidemos que nadie le supera; además, no en vano, el Papa Urbano VIII le nombró-sin tener título universitario- doctor en teología. Sabía lo que se hacía. El mejor panegírico para Lope es que lo leamos, lumbrera donde las haya.

 

Poesía

Miguel de Unamuno,Teresa: saber que se ha vivido

Cuando me viene a la memoria la poesía de Miguel de Unamuno revolotea  El Cristo de Velázquez , la perfección suma; más de tres mil versos al crucificado no es fácil. La expresión con que Unamuno quería pasar a la posteridad o que le recordaran ha quedado ya esmaltada: “Fue todo un poeta”; así se lo confió en una carta a Clarín. No sé si hoy es reconocido el rótulo, fuera de los que nos dedicamos a la docencia.

Las Rimas y la Epístola están escritas en verso, el resto-presentación, notas y despedida-, en prosa”. Combina prosa y verso para dar más lucidez a lo narrado, hecho que se ha dado con anterioridad en la literatura, incluso en el texto bíblico-la perfección suma-. Cinco partes conforman el libro. Poema romántico titulado Teresa”. Es una historia completa, que versa sobre “amoríos que nacen como el alba”; es simplemente el recuerdo romántico que nos caracteriza a los humanos. Son sus Rimas-el recuerdo de las becquerianas es nítido-. Son 98 rimas y una epístola.Te puedes pasar una tarde leyéndolas de un tirón para ver el néctar-“es  viento loco el puro sentimiento” del poeta. Es la otra conciencia de Unamuno, la existencia amorosa, vivencial, intimista. Es un canto a lo terrenal, pero también a lo que trasciende (“que estoy muriendo cantando: Teresa”-rima 97-. El poema viene precedido de una presentación en la que nos anuncia el mal de amor y muerte y nos adelanta los protagonistas: Rafael y Teresa.

La tercera parte lo constituyen “Notas”. Miguel de Unamuno nos advierte de que “los que no busquen poesía-y Dios los bendiga-pueden muy bien ahorrarse su lectura y aun la de la Presentación. Pero hay otros lectores a quienes hay que distraer dándoles entremeses y sainetes. Y por otra parte soy yo el que deseo distraerme”. En estas notas hallamos lo que entendemos por crítica literaria.

En la parte “Despedida”, Unamuno comienza con ese latiguillo propio de la literatura: “Al escribir las notas de este libro manifesté que acaso no debí haberlas escrito, así como tampoco la presentación que le precede, dejando que las Rimas,  en su desnudez, dijeran por sí cuanto tienen que decir”. El final está coronado con uno de los cantos extraídos del libro Don Juan de Lord Byron, que comienza: Yet there wil be bards: though Fame is smoke/Its fumes are frankincense to human thought”.