Personales

Con la última selectividad (Ev.AU) a cuesta

Con esta última selectidad, ya todo será ayer; ni la prueba, ni los/as correctores serán los mismos y, quizá, ni siquiera se celebre en las Facultades o, al menos, eso es lo que estaba previsto, por lo que el aire primaveral y fresco de la mañana de la ciudad universitaria de Madrid no acompañará a ese peregrinaje que año tras año recorrían personas pletóricas de ensueños; tal vez, la forma más certera para ser feliz; en un mundo tan material, la utopía, el ensueño, lo espiritual son fuente purificadora que nos conduce a la lapidaria frase “hay que vivir”, aunque la dualidad sombra y sueño nos irá advirtiendo, recordándonos que somos ceniza-si bien llena de vitalidad-, que somos camino existencial y no podemos mirar atrás. So long, so long.

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Presentación del número 845 de la revista Ínsula en Blanquerna

La labor del Centro Cultural Blaquerna es como agua en el desierto. Su espíritu por la cultura, por el conocimiento, cada día se expande más. Tenemos que ser agradecidos que se haya presentado y reconocido la importancia de la revista Ínsula, sobre todo en los tiempos en que la cultura era signo de provocación-que podíamos denominar convulsos- y supo estar desde 1946 contra viento y marea. Ahora con el número 845, todo dedicado a J. Pla, uno de los prosistas más importantes del siglo XX. Solo nos resta, primero leer la revista y después acercarse al venero de una prosa cristalina, pero también inquieta, purificadora y, cómo no, didáctica. Eché de menos un artículo sobre Literatura y Periodismo en Pla, supongo que habrá sido por falta de tiempo o quizá por necesidades de la revista, o quién sabe. No quise preguntarlo en el coloquio por no alargar la presentación y porque me hubiera extendido en otras consideraciones que se vertieron y discrepaba, o por lo menos tenía otra visión y así enriquecía el acto.

Con un público entregado-unas 50 personas, el lunes día 5 de junio- a quien supo hilvanar ideas para que ahora nos deleitemos leyéndolas. Discrepo de quien venteó que necesitábamos conocer a Pla-en la docencia sí es conocido y leído-; y cómo no, del director del Cervantes cuando sin venir a cuento soltó el latiguillo  que aparece en Luces de Bohemia sobre el más grande escritor después de Cervantes; impropio de una persona culta y además con un cargo en el que debe ser luz; le recuerdo, aunque sé que no lo leerá, que Valle-Inclán admiraba a Pérez Galdós. Ya habrá otra ocasión de reprochárselo en otro peregrinaje literario.