Personales

Ante la ventana, 1. Ya he aludido

Ya he aludido, en varias ocasiones a la ventana, que comencé cuando nos visitó lo inesperado por su sorpresa, sin que nadie lo advirtiera. Fue lo que se llamó «Filomena». Ahora es otra ventana, como mirador, mucho más amplio en su largor, profundidad y anchura. La luz penetra en toda la casa como centinela, como ojo abierto, que destella alegría, entusiasmo, felicidad. Es un incendio de plenitud que penetra en la mente, que te dice vete contento; aquí me quedo vigilante con toda claridad . Llévate la fascinación de los libros que parecen que hablan a la espera que vuelvas. Tan esclarecedor como te vas, se quedan.

Al regreso no hace falta que te agarres al alféizar de la ventana para asomarte. Todo forma una habitación espléndida con paredes blanquísimas. Ni candelabros son necesarios. Es un espacio narcotizado de belleza y de luz que te saludan. El alma se sincera y te anima a que contribuyas con el espacio. La nostalgia no cabe. Ahora solo la contemplo como guardián/a. La fantasía, por tanto, se yergue, huye de la soledad y se encrespa ante lo imposible, como elogio de lo que no se puede lograr. Es el recuerdo de lo vivido, que no se añora, ni se desea. Pasó y ya está. Llamea como necesidad existencial, pero se aporta; vamos todos hacia la finalidad y abandonamos el fruto del deseo.

No es el ancla, sí el centro de la casa, pero no va conmigo la quietud en los espacios, prefiero la huida y acogerme en bibliotecas; la mejor universidad, es el júbilo del pensamiento.

No olvides: para que esta página literaria prosiga, contribuye con un «Bizum», aunque sea nimio, al 637160890. Daré cuenta a final del año. Gracias.

Cantando sobre el atril by Félix Rebollo Sánchez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 España License

´

Personales

Fin de semana en Ávila

Otra vez en la estación de Chamartín a la espera de que el tren parta hacia Ávila. Me espera otro Medio Maratón (21km. 97, 05 metros), hoy, día 12, a las 17.30 minutos. Como siempre, el periódico del día y un libro. A pesar de que los libros están desperdigados (Madrid, Extremadura y la Sierra madrileña), siempre tengo a mano el que necesito, en este caso el LIbro de la vida de santa Teresa de Jesús por lo que evoca la capital castellana. La primera cita, curiosamente, de la «Salutación» de esta página «web», es de la doctora de la iglesia (» Tened olio en la aceitera / de obras y merecer,/ para poder proveer / la lámpara, que no muera«), pero esto no es óbice para que esté en desacuerdo, y a mi parecer anticristiano, el hecho de que exigiera dote para las novicias que entraban en el convento; y eso sí, las que no podían, estaban destinadas a realizar las labores de las letrinas, cocinas, etc. Jesús de Nazaret no lo haría. Solo me refiero a ese hecho concreto, no a su lucidez estilística que brota de sus escritos. En lo demás, «el tiempo de perdiz» y «el tiempo de oración», no entro.

Sigue leyendo «Fin de semana en Ávila»