Ensayo

Thomas More

Aunque quizá no se haya dado la importancia que merece a este humanista-que hoy recibiría el apelativo de antisistema (es curioso, cuando se pide justicia nos llaman que eso es populismo, antisistema o se evocan otros regímenes)-.

Cuando escuché a un profesor de la Univesidad Complutense hablar de Thomas More, hace ya muchos años, quedé rendido, prendado del gran canciller de Enrique VIII. Hace 500 años se publicó el 1 de diciembre de 1516, en Latín, en Lovaina (Bélgica), Utopia. Es su estandarte, pero sin olvidar el impresionante Dialogue of Comfort against Tribulation. Aquí aparece el hombre íntegro, su humanismo, su talla, su profundidad teológica, su serenidad mientras esperaba el día determinado para su ejecución. Ha quedado como ejemplo. Hoy, necesitamos estas personas para hacer el mundo más humano, aspecto que la globalización no lo ha conseguido; al contrario nos ha hecho más esclavos intelectualmente y económicamente. Vaya el recuerdo para el profesor y para Thomas More (1478-1535).

Personales

Segundo día de selectividad en Madrid

No me ha causado sorpresa, los lectores del diario El País estamos acostumbrados,  que la información sobre un acontecimiento primordial, como son las pruebas de selectividad, se arrincone a la página 4 del suplemento Madrid, y encima en página par. Ni siquiera en la portada del suplemento se nos informa; al parecer tiene más importancia lo de “Tío Pepe”. ¡Todo un hito para los anales del periodismo! Pero, este es el periodismo que tenemos.

Por si fuera poco, el título de la crónica de P.A. me saca de quicio. Que yo sepa- soy vocal- el estreno no versó sobre Historia o Filosofía sino que fue  Comentario de Texto, Lengua y Literatura, que nombra de pasada. ¡Qué oportunidad ha perdido el periodista para ahondar en los dos temas que cayeron: “Realismo y naturalismo en la novela del siglo XIX” y “La poesía de la Generaciópn del 27” para reivindicar el conocimiento, la solidaridad y la generosidad que traslucen en los temas nombrados en estos días de tribulación; por ejemplo, la poesía como casa de misericordia o los nombres de Pérez Galdós, Clarín y Pardo Bazán como sustratos de tantas cosas existenciales como nos conciernen hoy.

Estoy convencido de que estos jóvenes, en el segundo día, vienen más tranquilos; respiran conocimiento y se muestran más cercanos, más sonrientes, despopjados ya de lo típicos nervios del primer día. Los veo pletóricos, con ansias de convertirse en universitarios. Espero que encuentren lo que desean y no desbarren el primer año, no pronuncien la expresión:”¡qué desilusión!, esperaba otra cosa”. La ilusión, la utopía, la heterodoxia, deben predominar, ser simiente, en la Universidad.