Personales

Selectividad en Madrid

A primera hora me persono en la Facultad de Biología en donde está la sede que me corresponde y en la que estoy convocado a las 8.30 horas. Son las 7.50 minutos; me dirijo a tomar un café; la cafetería está cerrada, me dicen que hasta la 8 no abren; en la espera, observo, a lo lejos, a una antigua compañera que viene acompañada con una joven. Nos saludamos, me presenta a su hija, y me lanza: doctora cum laude; mi más sincera enhorabuena, respondo. No me dejan que invite, quieren festejar conmigo la calificación.

  A las ocho nos tomamos el café e invito a unos huesos de san Expedito que traigo en el bolso, como recuerdo de esas rosquillas que hacía mi madre en el pueblo. Son lo más parecido y que tanto gustaban a mi padre. Les encantan, sobre todo a su hija Isabel.

Otra vez, encargado de aula. Me ayuda al reparto de exámenes y a la vigilancia otra profesora de matemáticas. La primera prueba versa sobre comentario, lengua y literatura con dos opciones. En la literatura salen dos temas para el lucimiento: “La poesía de la Generación del 27” o “Realismo y naturalismo en la novela del siglo XIX”. Si yo me hubiera examinado me hubiese decantado por el segundo. Es más creativo.