Personales

Otra vez en una carrera inolvidable: Behobia

Al hablar de Behobia  y ahora al escribir desde la Universidad Complutense-con la medalla puesta,conseguida– siempre me viene a la memoria mi madre-que asaltó los cielos-, porque fue al terminar la carrera cuando me susurraron: «la abuela ha muerto»; corría noviembre de 2014. Por eso, en la salida, este 13 de noviembre de 2016, me acordé de ella y se la ofrecí, ahora que ya halló la felicidad eterna. No perdió su hermosura ni cuando dejó de existir, y aunque resuelta ya en ceniza, no dejará la belleza porque esta es verdad según la tradición poética o más en concreto la keatiana, o incluso hace unos días no lo recordaba Francisco.

Con voluntad férrea, partí con miles de atletas para entrar en Donosti con una sonrisa a flor de piel como manda la tradición y así la alegría se desborde entre las miles de personas que nos esperan para animarnos nombrándonos. Vale la pena, volver para participar y luego compartir nuestro entusiasmo con los demás.

Durante el trayecto, la animación fue continua y sincera; se vive como algo propio; si vienes una vez, te engancha y haces lo imposible por volver; pero, ante la imposibilidad siempre permanecerá el recuerdo gratificante de tanta gente  con ese ánimo que te llega al corazón y, a veces, cuando ya falta poco se te pone la piel de gallina, temblorosa. Es como un escalofrío emocionante y, sobre todo, cuando faltan unos metros para cruzar la meta; la felicidad compartida es plena. Y luego los masajes, y «cómo ha te ido», «qué tal» y otras frases en las que hallamos cercanía, fraternidad en el atletismo. San Sebastián el sábado y el domingo se vistió de hermosura-con lluvia- con gentes venidas de pueblos lejanos y de países remotos.

Hay que ser agradecidos; por eso «gracias mil» a los que me apoyaron ya desde el kilómetro uno; el primero fue un niño de corta edad el que me dijo: «ánimo Félix»; se lo agradecí y le rocé la mano que extendía al lado de una mujer guapísima-supongo que su madre-. Y ya en las primeras rampas fue continuo mi nombre; gracias ese grupo de universitarios que me reconocieron por la espalda y dijeron; «ánimo Rebollo nos vemos en el cross»; les respondí, en alta voz, nos vemos el sábado en el cross de la Universidad de Nebrija; y cómo no recordar a esas jóvenes por esos piropos que destilaron que iban más allá del ánimo; también en mi mente quedará para siempre otro niño que casi coronando el primer puerto sobre el kilómetro siete extendió su mano y me ofreció una botella de agua precintada; la emoción me embargó por un instante. La carrera de Behobia es así.

Para mí, la subida del kilómetro catorce al diecisiete este año fue durísima; parece que nunca terminaba; de ahí que ante tantos aplausos una vez coronada levantara los brazos con los puños cerrados hacia arriba y abajo al mismo tiempo varias veces fuera una señal de victoria; el entusiasmo del público con sus aplausos y «Félix, Félíx, que puedes, así a tu ritmo» me llegara al corazón que agradecí abriendo los brazos como un avión que llega y cerrándolos hacia el corazón en agradecimiento. A lo lejos, ya se veía Donosti; los últimos kilómetros fueron gozo; qué alegría me entró cuando torcí la última curva, a mano izquierda, para enfilar el último kilómetro y medio en esa recta única en la que un público enfervorizado, entregado, aplaudía  a rabiar y gritaba  el nombre del atleta y oías la música y al «speaker». La emoción es tan grande que hay que controlarla; sientes que las piernas  se han endurecido tanto que no sabes si al final conseguirás entrar en la meta para obtener la medalla que  tengo puesta, como agradecimiento a esta carrera donde de verdad sientes la humanidad de sus gentes. Atleta si no has ido, vete y participa, tu mentalidad será otra desde cualquier almena que te posiciones.

También el recuerdo para los que no pudieron terminarla en el tiempo que se exigía, bien porque se lesionaron, bien por falta de voluntad; mi deseo es que no decaigan y lo intenten otra vez y retengan en su mente el «sí se puede»; ante la dureza de esta prueba la voluntad es primordial.

Finalmente, mis felicitaciones más sinceras para los 23.973 atletas que la terminaron con la esperanza de que en 2017 nos veamos coronando esas curvas de ballesta y nos demos ánimos, esto será buena señal.

Personales

Lo que faltaba por oír

Asombro y tristeza si se lleva a cabo. Sinceramente pensé que esto ya estaba superado. Alguien ha sugerido que se retiren, se apilen, se donen o se metan en cajas libros antiguos de una biblioteca para poner los libros actuales porque no hay sitio; inmediatamente me vino a la mente el famoso artículo de Muñoz Molina donde nos contaba que una concejala de cultura quiso hacer lo mismo en su tierra y el pasaje de Don Quijote de a Mancha.

Ante este disparate, no se pueden aceptar ideas trasnochadas cuando hablamos de biblioteca; esta, claro, como templo espiritual, como arroyo que nos conduzca hacia el pensamiento, y este como fulgor, como llama eterna, que sea salvífica, luz ante tanto despropósito. Ese relámpago cultural lo hallamos en los libros clásicos; no los encerremos, no los destruyamos, que aquí yace la savia, la riqueza humana.

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Reflexiones en un Madrid caluroso

En un Madrid caluroso, en el sur y en el norte, con tres años de diferencia,  las similitudes son el común denominador en cuanto al conocimiento y a la forma; son los mismos errores; me han sorprendido aspectos que un filólogo tenía que haber superado a estas alturas y más si ya imparte docencia. La formación que debe tener un filólogo parece que cayeron en tierra baldía; no solo me refiero a las faltas de ortografía y a los signos de puntuación sino tambíen al arte de escribir y a la oralidad. La semilla cayó en tierra pedregosa. ¿Qué hacer? Imbuirnos de lecturas, acercarnos al templo del conocimiento como son las bibliotecas; es aquí donde debemos pensar para que las ideas que tenemos afloren sin que el estilo se alambique, sea fruto de la sapiencia que día tras día adquirimos.

No es de recibo alardear de que ese día estuve mal, no tuve suerte o que no tienen ni idea; no te columpies en esos asertos; sé tú y demuestra en otra oportunidad que ya has asumido la superficialidad con que te presentaste, simplemenrte, a ver si este año, por fin, la consigo después de tanto tiempo  de experiencia; esta, sin embargo, cuando la experiencia no nos ha servido para hacer un buen ejercicio, hacemos fe de la idea de B. Shaw: «lo único que se aprende de la experiencia es que no se aprende nada de la experiencia». Hay que demostrar al dramaturgo que no es así. Inténtalo y demuestra al clásico que no estás en ese tabernáculo.

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Miguel de Cervantes, la vida suma

             Miguel de Cervantes, la vida suma

            Félix Rebollo Sánchez

Probablemente este año se llenará de homenajes a los dos más grandes escritores de la cultura occidental, no sé si universal, aunque también cabe este adjetivo para la gran mayoría. Pero, también, sin lugar para la duda, habrá más parabienes para el escritor inglés, W. Shakesperare. Los españoles somos así. Si Cervantes hubiera nacido en Gran Bretaña, hoy, se iría en peregrinación al sepulcro; nosotros, solo, sabemos que se enterró en 1616 en el convento de las trinitarias descalzas; pero quién sabe si sus huesos fueron arrumbados como los de otro grande de las letras: Lope de Vega, que muy cerca de allí recibió sepultura; hoy, no sabemos dónde están. Los de Miguel-dicen los últimos investigadores- están mezclados con otros; es decir todo son conjeturas. ¡Qué le vamos hacer, así somos!

Más allá de estas cuestiones, lo primordial es leer su obra; asimilarla como una necesidad de vivir; de aceptar la ficción como auténtica, como rebeldía ante tanto convencionalismo y materialismo que invaden el existencialismo. Poco antes de morir en la dedicatoria a su obra póstuma nos recordó:” llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir”. No sin antes recordarnos la brevedad de la vida. Son cuatrocientos años los que han transcurridos y su trascendencia sigue en pie.

Si después de imbuirnos de su obra no nos ha servido para nuestra vida, hemos perdido el tiempo o no la hemos entendido. ¡Cuántas tonterías se han dicho y se dirán en nombre de Cervantes! Son esos chascarrillos que pululan, de boca en boca, por doquier; pero que, en realidad, destrozan a nuestra primera pluma en lengua castellana-española. Hagámosla real, no contribuyamos al desdoro, vayamos a las fuentes de su escritura y disfrutemos.

¡Cómo no recordar, en estos momentos, aquel profesor de segundo curso de doctorado de Filología en la Universidad Complutense, que lloraba en clase y reía explicando El Quijote! Él fue el que me motivó y me hizo ver la trascendencia de esta sabia obra. Desde entonces, he intentado hacer lo mismo con mis alumnos/as cuando la oportunidad requería y hacerles ver que esos estereotipos con que se le arropa en muchas ocasiones no contribuyen a una lectura clarividente.

Personales

Gracias mil a las 76.345 visitas

Gracias mil a las 76.345 visitas

Un año más, me cumple hacer constar mis parabienes a las 76.345 visitas hasta el 31 de diciembre de 2015 que han abierto mi página; estoy sumamente agradecido; espero que en el año que comienza, en este cuarto centenario de la muerte de dos grandes de la literatura, Cervantes y Shakespeare, también pueda ventear urbi et orbi aspectos literarios y tangenciales que puedan coadyuvar al pensamiento y a la sabiduría; en suma, al conocimiento, que es lo que nos hace más libres. Venturas para el año 2016.