Personales

Los números de 2015

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2015 de este blog.

Aquí hay un extracto:

La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 17.000 veces en 2015. Si fuera un concierto en el Sydney Opera House, se se necesitarían alrededor de 6 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean.

Haz click para ver el reporte completo.

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Al cabo del año, madre

Al cabo del año

Esperaste a que terminara la carrera,
en el altozano quedará “la Behobia”.
Así, aquel día, que hoy recuerdo
permanecerá como palimsepto eternal.
Mañana, ya en la Basílica,
ofreceremos el encuentro eucarístico
como quietud, como luz que irradiaste.
También desde aquí elevamos tu
inagotable espíritu que no es ceniza,
que es savia, fuente salvífica, espejo.

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Selectividad en la Universidad Complutense, 2015

El aire purificador de la mañana, en el primer día de selectividad, me acompaña en esta primavera madritense en la que, como casi siempre, año tras año, riadas de jóvenes van apartándose a las distintas Facultades para dar cuenta de su sapiencia en el último curso escolar. Otro año más sin que hayamos todavía dado rienda suelta a los que tienen verdadera vocación por el estudio. Dudo-siempre presente- que en la elección no se equivoquen; la desbandada después de cursar primero es demasiada; todavía no sabemos las verdaderas causas.

Tres días de martirio para después congraciarse o entristecerse. En realidad, no tendría que suspender nadie ya que estas mismas materias fueron aprobadas, y, sin embargo  habrá, más o menos un 15 % de suspensos según las estadísticas. En algo, por tanto, se falla. Admito la excelencia de unos o simplemente el aprobado en estos exámenes, pero es difícil entender el suspenso en estas pruebas, ya que un mes antes las aprobaron. Aquí no cabe la suerte, es el conocimiento.

En una mañana con olor a lluvia, acabo de entregar los 159 ejercicios que me dieron para que los corrigiese. Mis felicitaciones por el buen hacer, no solo por el contenido sino también por la escritura. Las calificciones oscilan entre el 4.75 y el 10. Solo un suspenso y un único 10, este rayando la perfección; me impresionó la contestación a la pregunta «La poesía de 1939 hasta la segunda mitad del sigloXX». Seguro que es un buen lector de poesía.

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El erial y sus islas

Con motivo del Premio Cervantes, se han publicado con el título El erial y sus islas (2015) los artículos y conferencias de los últimos años de Juan Goytisolo. Nos tenemos que felicitar; estos no podían permanecer en tierra de nadie; ahora los lectores pueden degustar no solo su prosa sino también ese espíritu emprendedor, diverso, rebelde con que nos recuerda tantas cosas que pueden pasar desapercibidas en el Parnaso de las letras. Son como ventanas privilegiadas para asomarse. Son algo más que » pecios» de otro premio Cervantes, ahora, también, con su Campo de retamas, excelente como todo lo de Sánchez Ferlosio.

Cantor que raya la excelencia de nuestra literatura; deberían aprender los que convierten sus clases en lo dicho y redicho; eso, sí, sin levantar la vista del papel. Pedir que la enseñanza sea creadora es una utopía; ni te atrevas a sugerirla. Ya era hora que le concedieran el Premio. ¿Cómo es posible que se haya otorgado el galardón a personas que no han escrito de nuestro primera pluma  algo significativo? ¿Cómo es posible que a Goytisolo se le admire fuera de España y aquí permanezca en el cuarto trastero, y si se le nombra siempre hay un «pero» por esto o por lo otro? Siglos venideros ahondarán en su prosa para entender que la literarura es algo más que el entrenimiento o el mercadeo. Tal vez, por eso, a Juan Goytisolo se les destierre a las tinieblas y sin embargo, el arte de escribir va con él; aunque solo fuera esto es suficiente para la delectación.

El libro está estructurado en dos partes. La primera con el título de «Cervantiadas» en la que elogia a nuestro Miguel de Cervantes desde «Un océano en la Mancha» hasta «Prisionero de la obra escrita» (pág.91). La segunda, con el nombre de «Lecturas, evocaciones y relecturas», es más extensa. Lo último es el texto leído en Santillana del Mar con el título  «Elogio del saber no rentable». Aquí hallamos todos los despropósitos, la degradación cada vez más del conocimiento («el lento pero imparable declive del alumnado que ingresa en el alma máter.Cualquier profesor titular de las disciplinas humanísticas puede atestiguar la verdad cuanto digo.Como me confió uno de ellos, los estudiantes que hace veinticinco años habían leído a Descartes y a Kant los conocen hoy solo de nombre y no saben deletrear ni escribir correctamente los de Nietzsche o de Schopenhauer. Desdichadamente acaece lo mismo en el campo de la literatura». Pero es como si fuera una voz en el desierto. He ahí la gran verdad, pero no lo digas porque entonces…..

En todo el ensayo se percibe el saber hilvanar con una precisión y justeza digna de cualquier ejercicio de redacción, la perfección suma.

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Izaskun quería ser ella

Llegó puntual; mejor dicho, antes de la cita prevista; es una costumbre que adquirió de pequeño, no porque ansiara el encuentro, pero sí por ver el tiempo transcurrido y cómo había cincelado en el rostro después de tanto tiempo sin verla; pero, por otra parte, le gustaba esperar para observar la mirada, el caminar, la vestimenta, el entorno, y más hoy donde la imagen es un punto primordial.
Aunque llevaba el periódico en la mano, se detuvo un momento en el quiosco que estaba en frente de la cafetería y observó una novela que le llamó la atención; el título se las traía: El conocimiento nos sumerge en la nada. Se dirigió al quiosquero:
– ¿Me puede acercar esa novela?
– Es nueva. Ha llegado esta mañana.
– Me sorprende el título.
– A saber. Hoy se escribe rebuscado. Incluso la autora puede ser un seudónimo; pero no se crea, que aunque aparezca el nombre femenino puede ser un joven, quién sabe; y luego si tiene muchos lectores ya se encargará de ventearlo en la televisión. Solo importa lo material.
– Por lo menos la portada es inusual: una cascada de agua que se pierde; quizá tenga enjundia. Me gusta, porque sabrá usted que hoy las portadas de las novelas sirven de reclamo y después decepcionan. Por ejemplo, al lado tiene una con una mujer saliendo del baño; aunque sea un lienzo, la editorial seguro que la ha elegido para vender más.
Entró en la cafetería; pidió un cortado. Son las 17 horas en un Madrid de cielo gris que se disolvía en lluvia; era la hora convenida. Se enfrascó en la lectura de la novela adquirida; al cabo de un rato miró el reloj; (-“¡anda, si son las 17.45 minutos y aún no ha llegado! Tal vez un contratiempo”)-. Por la ventana observó ráfagas de viento que movían las hojas de los árboles y el inclinar de las ramas. La cafetería era un torbellino de gentes que entraban y salían; se oía el arreciar de la lluvia. El viento soplaba con furia.
Hay veces en que uno solo no se encuentra a gusto y necesita estar con cualquiera, pero no era el caso porque a pesar de las diferencias, de nuevo, querían saber el uno del otro, o al menos, aparentemente eso era el motivo de quedar para contarse cuitas después del tiempo transcurrido. Levantó la cabeza. Echó una ojeada alrededor. No vio a nadie conocido; oía palabras que no entendía, pero sí un murmullo cansino que le distraía de la lectura; parecía como si se hallase en un océano de vulgaridad: risas, miradas, cuchicheos, amaneramientos.
Miró, otra vez, a la puerta de la cafetería; de repente, el corazón le empezó a latir más fuerte; era ella. (Cierra el paraguas y una eclosión de ojos quedaron inmóviles ante su mirar enhiesto, alumbrador; el silencio se hizo notar en el recinto). Rápidamente se reconocieron y sin pensarlo, se abrazaron.
– Pero, qué guapa estás, parece que por ti no pasa el tiempo, dijo Fabio, efusivamente.
– No creas, he pasado por algunos momentos difíciles, pero al fin he recobrado mi libertad. La frialdad de Izaskun se notó en sus palabras. La memoria que destruye.
Hubo un breve silencio.
– Bueno, no será para tanto, ya hablaremos con más tranquilidad.
– Y a ¿ti cómo te va?, tampoco has cambiado mucho. Además, no pierdes los hábitos; siempre con un libro en la mano y además coincide con “el día del libro”. ¿A ver? Por la portada parece profundo; me recuerda a lo que estudiaba en la carrera sobre el existencialismo, el pensamiento, el más allá, el sentido de la vida, las aguas de la memoria, la dura incompatibilidad de la acción y el pensamiento; muy lejos del materialismo que nos invade; ahora la cultura del esfuerzo no se valora. La gente se decanta más por la cultura del tener que del ser.
– Pues, aquí me tienes. Siempre cómo contentarme con los demás y con el saber más cada día. Algunas veces con el recuerdo a las espaldas sin que el tiempo me alcance por el momento. Una de mis ideas-como seguro recordarás- es que hay que ser felices con los demás; solo, no es posible. La vida es para vivirla y, especialmente, compartirla.
– No sé, no sé. Ya comienzas con tus teorías. Depende del lado como lo mires; la perspectiva puede influir mucho. A mí, antes, la timidez me absorbía; un gesto, una palabra, o cualquier cosa bastaba para que la sangre me subiese a la cara. No era capaz de tomar decisiones, siempre estaba al socaire de alguien. Ahora, ya no. Ya soy una mujer libre.
– Qué gran adjetivo “libre”. La palabra “libertad” siempre me recuerda el diálogo entre Sancho y Don Quijote. Ahondando un poco más en tu pensamiento, quizá el problema radique en que los hombres sentimentales esperan demasiado de las mujeres; en este sentido, tal vez, la naturaleza ha sido injusta; a unos, les da una cosa y a otros, otra. ¡Qué le vamos a hacer!
– Ya. Mi vida tuvo un fin, un entusiasmo; ahora, debo iniciarla. Viví en un mar de dudas; en un sin vivir. Además todo se complicó, aún más, porque una mujer pensaba en mí. Sinceramente, me asusté. No hacía nada más que llamarme, escribirme “whatsapp”, pero, de repente dejó de hacerlo. De estas casualidades que da la vida la veo un día en el teatro con otra mujer muy acaramelada; así es que respiré. Nunca más supe de ella.
– Es que creemos que cuando nos gusta una persona o nos enamoramos debemos exigir a la otra que sea recíproco; y ahí está el mal. No tenemos ningún derecho a hacerlo por lo que no me extrañan tantos desencuentros; si transigimos o exigimos, todo irá a peor. También entiendo la dificultad de hallar a la persona que mereces, que deseas; al final te quedas con lo que encuentras, he ahí el problema de las relaciones humanas. Por cierto, esta idea me conmovió al leerla en lo último de Marsé. Se me grabó y la he estado dando vueltas: “Nunca olvides que el amor verdadero que puedas merecer de una mujer no será el que estás buscando sino el que no sabías que estabas buscando”. (- “Precioso-contestó ella”). Pero, dejémoslo, nos complicamos en demasía la vida; hay que vivir que el camino se acorta día tras día.
– Oye, cómo no nos vamos a un café más tranquilo; es que percibo que la gente me mira y además así nos sentamos y hablamos tranquilamente. Izaskun quería ser ella; ser dueña de sus pensamientos. Contar, contar, contar para acallar su conciencia; era una necesidad vital.
– Como quieras. Ya parece que ha dejado de llover; vamos.
La calle estaba húmeda y el viento había amainado; al fondo se veía un resplandor en las cogollas de los árboles.