Teatro

Un Premio Nobel sobre las tablas

¡Qué alegría me llevé, anoche, al ver el teatro abarrotado de público, al que acudí con alumnos/as de la Universidad Rey Juan Carlos, en esa práctica viviente que realizo desde que comencé la docencia! La inteligencia también se desarrolla fuera de la universidad. No soy de los profesores que se sientan y dictan. Entiendo la docencia de otra forma.

La obra que fuimos a ver De ratones y hombres de John Steinbeck entusiasmó. El autor es más conocido por The grapes of wrath .El título de la obra representada está extraído de un verso de Robert Burns: «Uno más eres de los desdichados / que ven todos sus planes anulados:/de ratones y hombres quedan truncados / los proyectos mejores».

De ratones y hombres se publicó, primero, como novela, pero ante el éxito, el autor la adaptó al teatro. Una idea que sobrevoló por mi pensamiento fue la dignidad humana, ¡me hizo recordar tanto a R. Lulio!, tan hecha añicos tantas veces. En este sentido mantengo, todavía, que hemos avanzado poco. Casi siempre en la dicotomía bien/mal, triunfa este. ¿Es un sino existencial? ¡Sabemos tan poco!

El poeta nombrado lo dejó nítido: «Es el presente tu único enemigo: /pero ¡ay! , ¡yo miro hacia atrás y veo, amigo, / un sombrío camino! / Y, si miro adelante a oscuras sigo, / porque miedo me da cuanto adivino».

Ojalá nos decantemos por la alegría, incluso en tiempo de tribulación, que no predominen los versos del poeta, pero sí que nos sirvan para no caer en la pesadumbre e intentemos saborear el presente, y el futuro sea un faro luminoso. Hay que ser soñadores, utópicos, heterodoxos, ¿es que se puede ser de otra manera en un mundo donde el conocimiento y la justicia se avasallan?

Literatura

El Romanticismo literario español del siglo XIX

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Como consecuencia del desarrollo de las ciencias y la tecnología que habían comenzado en el siglo de las luces, las ciudades se convierten en lugares industriales que atraen a la población del campo; la burguesía y el proletariado tendrán mucho que ver con los movimientos literarios en el siglo XIX. En un principio surge el Romanticismo que defiende los sentimientos, evoca mundos fantásticos para evadirse de la realidad; luego vendrán el realismo y  el naturalismo que intentarán dar testimonio de la realidad pujante sin idealizarla.

En cuanto al origen del término hay que nombrar  Alemania como foco irradiador  a través de un grupo de literatos llamado Sturm und Drang (tempestad e impulso) que después se difundirá por España, Inglaterra y Francia. El movimiento abandera la libertad, el idealismo, imaginación, subjetivismo, irracionalismo, exotismo, nacionalismo y el rechazo de la realidad.

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Literatura, Uncategorized

Canto a Carlos Fuentes

No podía faltar en esta página-blog un homenaje a Carlos Fuentes por la fuerza con que  enhebra sus palabras y su magisterio en el arte de narrar. Su belleza es tal que la escritura se convierte en placer para el que lee. Su elegancia estilística nos subyuga. Ya se nos anuncia lo último que nos dejó: Federico en su balcónÉl me miró desde su balcón. Medio metro entre el suyo y el mío». Del extracto de El País, pág. 44).

Como canto al novelista he releído Geografía de la novela, que leí por vez primera en el año 1993, nada más publicarse. Recuerdo que me sentí pletórico, dichoso, al terminar el ensayo; por eso, ahora, en su muerte como homenaje, he vuelto a saborear no solo los pensamientos sino también cómo los traza, cómo los hilvana, cómo los engarza, y cómo, en fin, eligió las mejores espigas en lo narrativo para purificarnos.

El libro, a que hago referencia, es un compendio de conferencias, prólogos, artículos. Empieza reflexionando «¿Ha muerto la novela?» y termina diseñando el mapa de su geografía. En medio, estudios de grandes voces narrativas: Borges, Roa Bastos, Aguilar Camín, Juan Goytisolo, Kundera, Ítalo Calvino, Gyögy Konrad, Julián Barnes, A. Lundkvist, Salman Rushdie.

Su entusiamo por la literatura nos encendió; quedamos ebrios al observar cómo trazaba el problema existencial, en cómo nos hizo ver que la literatura nos tiene que servir para ir en contra de toda oligarquía económica, para defendernos de los atropellos que día a día nos machacan. El tiempo no puede devorarnos, somos nosotros los que debemos permanecer en pie ante todo lo que nos anonade, nos humille. Creo que él sufrió por las desigualdades de la sociedad, y siempre que pudo exigió justicia y mientras no llega esta solidaridad. Su escritura fue un regalo; extendémosla, es el mejor homenaje que podemos hacer; su obra perdurará.

Ensayo

María de Magdala

A todos/as los que me siguen en el «twitter» les escribo lo mismo: «Bienvenido/a al conocimiento«. Esta es mi almena y mi jardín. Uno de los motivos de acercarme a la lectura del libro La Magdalena de Juan Arias, publicado hace ya siete años, ha sido, precisamente, por alguien que me sigue en el «twiiter» y que llegará a Premio Nobel, y espero, ya está advertida, de que nos dé un ejemplo de cómo se pronuncia tanto en sueco como en castellano/español. Y a buen seguro que lo hará.

Al autor del ensayo lo leo en El País desde su comienzo, aunque reciba reproches de por qué sigo leyendo «a ese»; es la frase más lenitiva. Haciendo acopio, lo tengo como un «rebotado». Este término lo aplico a aquellos que un día se consagraron a Dios y después colgaron los hábitos, fueron suspendidos «a divinis», perdieron la fe, o quién sabe, añadamos un sin fin de apartados; de todo hay en «la viña del Señor». Sigue leyendo «María de Magdala»

Personales

Fin de semana en Ávila

Otra vez en la estación de Chamartín a la espera de que el tren parta hacia Ávila. Me espera otro Medio Maratón (21km. 97, 05 metros), hoy, día 12, a las 17.30 minutos. Como siempre, el periódico del día y un libro. A pesar de que los libros están desperdigados (Madrid, Extremadura y la Sierra madrileña), siempre tengo a mano el que necesito, en este caso el LIbro de la vida de santa Teresa de Jesús por lo que evoca la capital castellana. La primera cita, curiosamente, de la «Salutación» de esta página «web», es de la doctora de la iglesia (» Tened olio en la aceitera / de obras y merecer,/ para poder proveer / la lámpara, que no muera«), pero esto no es óbice para que esté en desacuerdo, y a mi parecer anticristiano, el hecho de que exigiera dote para las novicias que entraban en el convento; y eso sí, las que no podían, estaban destinadas a realizar las labores de las letrinas, cocinas, etc. Jesús de Nazaret no lo haría. Solo me refiero a ese hecho concreto, no a su lucidez estilística que brota de sus escritos. En lo demás, «el tiempo de perdiz» y «el tiempo de oración», no entro.

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