Personales

La Prensa literaria

Ya no resulta novedoso la relación entre Periodismo y Literatura; es más, la crítica, en general, ha sancionado que, en su nacimiento, el periodismo fue el mundo de la literatura; los juglares, los trovadores, los pliegos sueltos forman parte del campo semántico de las noticias y estas revestidas de la perfección lingüística, bien oral o escrita. El embrión de la prensa literaria podemos cifrarla en esos pliegos sueltos-cuadernillos de dos, tres o cuatro hojas- que servían para informar; dichos pliegos fueron impresos en Barcelona, Valencia y Sevilla; después fueron pregonados por mendigos y truhanes en las ferias y mercados de Castilla, Extremadura, Aragón, Andalucía.

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Personales

Cosas que ocurren en Madrid 4

De vez en cuando paso por una librería – café del centro de Madrid para ver y hojear las novedades literarias, sobre todo de poesía; incluso en esta sección me he leído algún libro. Pero un día, llevado por la curiosidad de una reseña aparecida en el último suplemento cultural Babelia de El País , fui a propósito, expresamente, para ver el libro de la novelista norteamericana Lisa Taddeo; el reseñador destacaba: «Durante ocho años, la autora siguió a tres desconocidas para examinar su relación…». Es evidente que el entrecomillado me invitó a leer la totalidad y también, cómo no, la fotografía de la autora que ocupaba casi la mitad de la página por el misterio que encerraba el lugar y su vestimenta. Si a esto añadimos que ha presentado su libro en muchos países «y el mío es el más puritano de todos…»

Me encaminé un día, a primera hora de la tarde, hacia la librería-café; al llegar, lo primero que hice es tomarme un café-solo en la planta baja y leer algún poema de san Juan de la Cruz de un librito que, a veces. llevo en el bolsillo mientras me lo servían. Después me dirigí a la planta en la que están los libros de literatura y las novedades. Por mucho que rastreo en las diversas mesas de novedades no encuentro el libro Tres mujeres. En un primer momento, pensé que no lo tenían ya que se trataba de una novedad muy reciente y, generalmente, los suplementos culturales se adelantan. Pero observé que a unos metros se hallaba una encargada delante del ordenador; levantó la vista y nos la cruzamos; me acerqué:

«Mire, he leído una reseña de una novela de Lisa Taddeo y no la he visto en las novedades.

La tiene en el apartado «escritoras de género».

-Perdone, pero vengo con frecuencia a esta planta desde que se inauguró y no me he percatado de que exista en la planta ese rótulo.

No sé por qué a los hombres os extraña el título escritoras de género; esta mañana, me ocurrió algo parecido.

-Perdone, simplemente le he preguntado por una novela; y esa expresión la conozco, pero que aquí no la he visto.

Con otras palabras, son libros feministas.

-Oiga, a mí no tiene que explicarme lo de «escritoras de género», que sé, qué significa.

Suba a la planta segunda y allí en un rincón de «escritoras de género» tiene la novela.

-Por mucho que me moví por la segunda planta, no leí ningún rótulo o señal con ese título; había varios, pero ese no lo encontré. Por la vestimenta, cerca de otro ordenador vi a una mujer que me pareció otra encargada. Me dirigí en estos términos:

-Perdone, vengo de la planta primera; me han dicho que existe aquí un lugar o rincón con el rótulo «escritoras de género». ¿Me puede indicar?

Si. Retroceda, vaya por el pasillo y al final a mano derecha hay un rincón allí está.

Llego. No hay ningún letrero, pero empiezo a ver los libros y sí son todos escritos por mujeres; algunos ya los había leído, pero no encuentro el que buscaba; pero, hete aquí, que por detrás viene la encargada y me dice:

¿Ha encontrado lo que quería?

-No

-¿Qué buscaba?

Tres mujeres

Ah, sí. No sé por qué, pero está en la primera planta en la sección cocina

Según bajaba, iba como perplejo. ¿Una novela con algún referente de Madame Bovary en cocina? Una vez en la planta me fui adonde creía que estaban los libros de cocina, en otros recovecos distintos y más estrechos. Por mucho que observo no veo ningún letrero «Cocina». Empiezo a leer y nada. A sí es que miro para atrás y había una mujer con gafas y un ordenador. Supuse que era otra encargada.

-Perdone, ¿me puede indicar dónde se halla la sección de cocina?

La tiene detrás de usted

Empiezo a leer y no encuentro el libro. De nuevo me dirijo a la encargada

-Busco la novela Tres mujeres, me han dicho que estaba en esta sección

No, aquí no está. Acompáñame.

Así hice.

Aqui lo tiene.

-Muchas gracias.

Estaba no lejos de allí, en donde se puede comprar de todo para regalos. Lo hojeé; casi 300 páginas. Por lo que leí-muy poco- , no era novedoso porque ya la literatura había dado cuenta de estos temas aunque de distinta forma. Sin quitar méritos a la autora después de ocho años trabajando y buscando la verdad interiorizada de tres casos reales. Según la crítica, tal vez estemos ante lo que se ha llamado periodismo literario. De momento, no está entre mis lecturas. Con el paso del tiempo y si tengo la oportunidad, quizá, lo haga.

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Personales

Cosas que ocurren en Madrid 3

En café literario; un domingo sobre las 15,30 horas. Me llamó la atención que dos hombres de mediana edad entraran hablando en alto y prosiguieran sentados; parte de la conversación, desde que llegaron, se deslizó sobre Galdós.

– «Como te decía, este año se celebra el centenario de la muerte de Galdós, uno de los grandes universales; no lo digo yo, sino hasta los ingleses, fíjate bien los ingleses…; nosotros desdeñamos a los genios; es el sino nuestro. Para la posteridad: Galdós es una gloria nacional; quédate con la expresión en la memoria. Cuando terminemos de tomar el café te voy a llevar a la calle Hilarión Eslava donde murió, está a un tiro de piedra de aquí. ¿Sabes quién le atendió en las ultimas horas? Otro portento español: Gregorio Marañón. Ya te diré quién fue».

-No conocía estos cafés; cada uno con lo suyo; escribiendo, leyendo; somos los únicos que hablamos, tal vez, nos escuchen. No sé, habla bajo.

-Ahora, están de moda. ¡Cómo se nota que eres provinciano! A lo nuestro, venga, vamos a la calle Hilarión Eslava. Hace tiempo que no paso por ahí; leemos la lápida y nos fotografiamos para que tengas un recuerdo y te inicies en la lectura galdosiana y lo extiendas en tu pueblo.

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Teatro

La boba para los otros y discreta para sí. Grande Lope de Vega, gloria nacional

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Lope es como el mar. Otra obra que hizo delicias del público en su momento, y ahora la editorial Cátedra, fiel al conocimiento y a la expansión de una de las voces irrepetibles, juntamente con Cervantes y Galdós, nos invita a que nos deleitemos leyéndola con su sabor, y saber. Atrévete a leerla, no te arrepentirás.

La crítica ha enmarcado esta joya literaria en el llamado ciclo de «senectute» (1627-1635). En Lope de Vega, al ser inmenso y portento literario, poco importa la clasificación; lo primordial es lo que encierra su obra. Hay que leer a todo Lope, quedaremos como inquietos y oreados de su fragancia. Si en casi todas las obras pensamos ahí está Lope, en esta obra está detrás del personaje Fabio, «el alter ego del dramaturgo» ( pág.27) como apunta Ane Zapatero. Además es el que hace las paces al final de la Comedia y contribuye a que la justicia y el nombre de Diana quede en el frontispicio; eso sí, antes, fue el artífice («¡ Ea, que ya sale amor / por donde entraron los celos ! / ¿Para qué estáis mirando? / Qué sirve, si los deseos / están pidiendo los brazos, / poner los ojos al sesgo?»). En un alarde de sapiencia, la editora traza las líneas primordiales desde su inicio, bien documentado, tanto en los problemas textuales como en testimonios, transmisión, cotejo, amén de las colecciones y ediciones singulares modernas.

Con esta obra, Lope pretende dar a conocer la hipocresía, la codicia, la ambición, la mentira de la corte; hasta dónde se puede llegar por conquistar el poder. Al final, es precisamente Diana la que representa la destreza, el honor, la gallardía, la sutiliza, su inteligencia para conquistar lo que le pertenece por testamento o por ley natural; qué importa que naciera de una violación; para Lope no hay distingos, todos y todas son iguales ante el derecho, más allá de que haya nacido fuera de las normas establecidas por la sociedad; aquí la «la expresión hija natural» cobra todo su esplendor. Diana tuvo que luchar para reconocer que tiene sangre noble para ocupar el poder por nacimiento. Un hecho más del gran Lope para aupar a la mujer, como en casi todas sus obras,

En esta edición el apartado crítico es digno de alabanza por el trabajo arduo que ha debido suponer (págs. 225-247). Incluso la sinopsis de la versificación de los tres actos de que consta la comedia con el total de todas a las que recurre Lope, así como el tanto por ciento. La estrofa más usada es el romance (42,59%); la que menos seguidillas (0.28). El resto son redondillas, silva, octavas reales, romancillo, décimas y quintillas. Todo un acopio de perfección que solo un dramaturgo como Lope puede conseguirlo. Ante los diálogos nítidos y rápidos quedas absorto; te ensimismas con esos versos lúcidos, amorosos, ardientes, en continuo suspenso, pero con una lectura que se hace amena, y nos tiene en vilo hasta el final.

A Fabio le concede la despedida. » Aquí, sentado, se acaba / la boba para los otros / y discreta para sí; / y, pues sois discretos todos / perdonando nuestras faltas, / quedaremos animosos / para escribir, el poeta; para serviros, nosotros«.

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Ejemplar en la Biblioteca Nacional, 1635. Portada
Personales

Cosas que pasan en Madrid, 2

En el barrio de argüelles-moncloa han aparecido-como en otros lugares- cafés de lecturas, de escritura, de estudios. La alegría que me entra es enorme al ver a las personas de cualquier edad cómo se afanan con el pequeño ordenador, con libros, con apuntes en dar rienda suelta al pensamiento. Una tarde me apresté a tomar un café y a leer parte de Poesía reunida de Luisa Castro. En concreto, abrí por la página 320 en la que comenzaba el libro Amor mi señor que ya había leído y había puesto de lectura obligatoria a mis alumnos universitarios allá por 2005 que tanto encantó si me llevo por los debates que suscitó en clase entre los alumnos.

Cuando estaba en la lectura del poema «la desertora», se sientan en la mesa de al lado una señora y una joven. Proseguí con la lectura, pero era audible que hablaban de literatura, y en esto que oigo algo sobre los premios literarios. Te voy hacer una pregunta dijo la joven; a mí me enseñaron en el instituto que se dice Premio Nobel-con el acento tónico en la /é/-, y salvo en el programa «Saber y Ganar» de la 2, tanto en la televisión como en la radio escucho con el acento tónico en la /ó/. No sé, a veces, no sé cómo decirlo, aunque no tengo dudas, creo en la explicación del profesor.

-Vamos a ver, contestó la señora; se dice con el acento tónico en la /ó/ cuando se escribe con «b», y se pronuncia con el acento tónico en la /é/ cuando es con «v».

-¡Ah!, te refieres a la palabra novel; esta,claro, al no llevar acento gráfico en la /ó/, el tónico recae en la «é». Pero tampoco lleva acento gráfico «Nobel»; es decir, lo escribimos sin tilde, entonces no sé por qué oigo con el acento tónico en la /ó/.

No te preocupes, tú piensa en la regla que yo te he dado y acertarás. Y ahora dime, qué tal el libro que has comenzado a leer, ese que me dices que te maravilla La hora violeta………

Levanté la vista, respiro y dudo; no tuve la valentía de intervenir; me quedé perplejo; jamás había escuchado semejante disparate; eso de la «b» y la «v». Era evidente que la joven dio una lección a la señora. Proseguí con la poesía y recordé aquellas clases tan salvíficas, ardientes de poesía. ¿Hay algo más grande en la literatura?

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