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Canto a la carrera popular Behobia-Donosti

Cumplí mi ilusión: participar en la carrera internacional de Behobia-Donosti. Más de 24.000 personas nos iniciamos en Hendaya-Behobia, con un sol de justicia-más de 22 grados- para una carrera en la que las rampas  son pronunciadas.

Imagen personal durante la carrera
47 Behobia-San Sebastian 13.11.2011

La alegría se convirtió pronto en agradecimiento a las miles de personas que nos esperaban en las calles, en las cunetas de las carreteras. Pero, especialmente, me cumple hacer constar mis «gracias mil» a las personas que me gritaron con la expresión «ánimo Félix», sobre todo en esas cuestas duras de Lezo. Va a ser difícil olvidar Lezo. Pero, estas gracias se deben extender más si cabe a las que esperaban en el alfoz de Donosti, sobre todo en el kilómetro que va del 16 al 17, cuesta durísima donde las haya. El recuerdo también será constante de una mujer, con ojos penetrantes, primaverales, que en esta rampa  prorrumpió con el «ánimo Félix«. Fue la única vez, que miré para atrás para quedarme con su rostro. Era una forma de corresponder a la dicha que entró en mí.

Gracias, también, al «speaker-animador en el final«, que ya en la recta de «la Concha», cuando faltaban unos 500 metros, voceó la ya clásica expresión «ánimo Félix» que retumbó en toda la planicie abarrotada de gente; aunque solo hubiera sido por esa mujer y el ánimo que recibí en la famosa «Concha» merece la pena volver.

De todas formas existen otras modalidades que te enganchan; desde luego la carrera es única; lector/a que me lees, inténtalo, participa y llevarás encima para siempre ese baño de multitud y música con que son acogidos los que participan.

Y, cómo no, otro canto a la parte vieja de la ciudad con sus únicos pinchos, el ir y venir de una juventud entregada-era la que más sobresalía-, pero también estábamos allí los que hemos cumplido años; después de tantos adioses,  todavía la primavera nos sonríe, y aún el invierno no llevamos a cuestas.

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Botella al mar 1.1

El faro del mar me ha comunicado que la botella ha sido recogida. Por una parte, alegría, pero, por otra, reflexión e inquietud. Me hubiera gustado la tardanza de años; quizá me precipité y la lancé en plena luz; pero quién sabe, el mañana no está escrito, pero ya no puede ser igual por lo que habrá que proseguir ante una realidad que te atosiga, que te persigue, te persuade. El secreto se ha deshecho mucho antes de lo esperado.

Contento, también, de que está ahí, que no ha abandonado el lugar ni el recuerdo, que las cumbres se han revestido de belleza, de canto, de querencia viva. Es que si no soñamos, ¿qué nos queda? El verso de Yeats «Be still» / Be still, solo sirve para mantener las raíces, lo sagrado; pero, conviene, de vez en cuando que el árbol se agite, aunque permanezca el sustrato, sin él vana es la esperanza.

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Canto a Francisco Umbral

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Canto a Francisco Umbral

 

 

 

 

 

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Botella al mar

Sé que no me lees. No importa.  Estás tan ocupada, como asomada con tu cielo…, ojalá solo fuera eso. Aprovéchate ahora, ríe , juega, que pronto volará, y todo será remembranza.

Con el tiempo lo harás, cuando te encuentres sin saber cuál es el norte o el sur, pendiente de la soledad, de los recuerdos, cuando mires tu pasado, cuando sientas el poderío de la imaginación; entonces, abrirás el ordenador y bucearás sin tino, con dejadez, y dirás: –anda  pero si esta soy yo, y rauda buscarás el teléfono, el correo y escribirás:

Hola, soy yo. ¿Te acuerdas?

 –Nunca es tarde cuando tu nombre está escrito en el árbol sagrado. Privilegio casi inalcanzable,  por eso siempre hallarás el abrigo necesario, la palabra enmelada, evocadora en cualquier instante, y recordaré tu frase hecha molde:

¿Qué miras?

Tal vez no entendiste o no quisiste, y eso qué más da; los sentimientos hay que llevarlos,  también, hay que saberlos leer en cada momento. Esa es la gran duda, en este aspecto siempre recuerdo a M. Roig-otra gran mujer que se marchó en silencio- que en una de sus novelas confiesa una amiga a otra , que hay ideas que nunca dirá al amante, al esposo; esa interiorización si alguna vez sale es por una necesidad tan grande que ya no resiste dentro; y eso solo lo desvelará a su mejor amiga. Ahora no recuerdo la cita textual, pero la buscaré. Conocí su novela en un quiesco de la calle Serrano, ante una cita que nunca llegó, un 31 de enero. Su novela me marcó. Allí permanecí en la cafetería dos horas hasta casi  terminarla. De esa mujer, no recuerdo ni el nombre, ¡hace ya tanto tiempo! Somos así los que estamos hechos de sentimientos, no es una carga, es una virtud. Pero, qué cierto, también, que el Romanticismo nos trajo el fracaso.

Te observaba, tú quitabas la vista unas veces, otras te quedabas como en regalado sueño, y las más, sonreías; pero, creo que no molestaba, si no, no estuviera escribiéndote estas palabras verdaderas. Además cada día te arreglabas más, incluso te compraste una blusa de mi color preferido, y un día te pintaste los labios; sentí que sería una respuesta, ¡tantas veces me mordí la lengua porque quería decírtelo! Nunca a ninguna mujer le he insistido. Si veo que no hay correspondencia, se acabó, como una flor tronchada. Tú fuiste la excepción. No sé por qué ha sido, me daba la sensación de que la hora era violeta, se terminaba; pero, también esa hora me parecía del alba, tal y como M. Roig la entendía, quizá basándose en T.S.Eliot: «can see / At the violet hour» ( The Waste Land).

La naturaleza es muy sabia, pero injusta también.¡Tantos personajes de la literatura me vienen a la memoria en que se comportó de esa forma! Estos días estoy preparando la presentación de una novela en cuatro sitios diferentes, y uno de los personajes me ha hecho llorar interiormente; aquí el adjetivo injusto también cabe.

Recapacita, ¿en este caso, también la naturaleza ha sido injusta, aunque solo sea por estas líneas que no leíste en su momento y que ahora te han llegado a través de esa botella con un mensaje? Quizá hubiera sido mejor que las golondrinas lo hubieran llevado en el pico, pero pensé que eso sería demasiado pronto, y te hubiera creado un problema. De esta forma es memoria interiorizada.  No diré nunca palabra. Creo que reconforta que alguien pensó en ti en un tiempo. Dejémoslo. ¿A que te sientes más feliz ? Pues eso es lo primordial. Estamos hechos así y hay personas que llegan al alma. Y esa, has sido tú.

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Una sonrisa pasajera

Ya estás petrificada en el árbol,

sagrado, fértil, estrellado.

Donde vayas serás identidad,

hierros de esclava, sin agravios,

pensamiento prisionero,

aunque lo escribiste en  agua,

llevas la memoria de los pocos días,

andados. Las invenciones no caben

en lo acertado, y en el trato, menos

el engaño, pero el futuro no es nuestro.

Fue una sonrisa pasajera,

me hilvanó de tal manera

que quedé preso.

Creí en otro cielo,

no hubo respuesta.

-Te hablé.

-Que sí, sí.

Apretaste mis manos.

Te recordaré,

solo fue una sonrisa pasajera

y una desilusión.

Lo entiendo.

Agitada por el viento querrás romper

de un manotazo el pensamiento

silente, turbador.

Sé tú, nada más.