Personales

Pétalo al columnismo

Para que esta «página literaria» mejore, atrévete a colaborar con un «Bizum» al 637160890. A final de año daré cuenta de lo recaudado.

Félix Rebollo Sánchez

Dentro de unos días se  celebrará un Congreso en Madrid sobre el «columnismo». Me adelanto a verter estas ideas, aunque ya he contribuido con otras en capítulos de libros, artículos y en este mismo «blog» con el título de «La columna literaria». De nuevo,  este es mi canto a un género tan desarrollado y viviente en otro tiempo y no tanto ahora, a pesar del esfuerzo mediático con se acoge y los ejecutores se afanan. Una columna bien hecha siempre pervivirá. Manido es ya el dicho de que » la columna es el soneto del periodismo», aunque hoy se desdibuje. Los lectores del diario El País, los lunes, leíamos con primor la que realizaba Vázquez Montalban; a pesar del tiempo transcurrido aún permanece en nuestra mente, con respeto a quien hoy ocupa su lugar, pero no hay color. Aprovecho estas líneas para lanzar un mensaje: no entiendo por qué Eduardo Mendoza se cayó de esa peana del lunes cuando lo estaba haciendo muy bien; claro que preguntar a una empresa peridíodística y menos por un humilde lector que no ha faltado a la cita desde su creación, es buscar solo, y nunca encontrar. Sigue leyendo «Pétalo al columnismo» →

Personales

Desde Donostia-San Sebastián. Mis impresiones de la carrera internacional «Behobia»

Después de una mañana ajetreada ante tantos atletas venidos de diversos confines, en el polideportivo de «Anoeta» para recoger el dorsal y el «chip» de la carrera, la parte vieja de la ciudad fue un hormigueo; un ir y venir de un bar y de un restaurante a otro, sin que la gran cantidad de gente encontrara acomodo. A partir de las 18.30, del día 10,  comenzó una ventisca en la que los paraguas apenas resistían. Frío, agua y viento se amasaban; el pensamiento para mañana por el qué sucederá fue constante. Se anuncia lluvia y viento del noroeste. Ojalá amaine y por la mañana podamos disfrutar de la carrera, convertida ya como la capital del atletismo popular. Mas de 25.500 personas no  podemos estar equivocadas. Sigue leyendo «Desde Donostia-San Sebastián. Mis impresiones de la carrera internacional «Behobia»» →

Personales

Otra vez voy a la carrera Hendaya-Behobia-San Sebastián

En el canto a la afamada carrera internacional que hice el 23 de noviembre de 2011 en este «blog», entre otras cosas escribí que «merecía la pena volver», aunque solo fuera por ese baño de multitud durante el trayecto y por los ánimos que recibí. Esta semana me estoy preparando mentalmente para superarme, partiendo de la base que tengo que terminarla; el tiempo no me preocupa; si el año pasado el calor y la humedad se aunaron, este en el que se anuncia, tal vez, lluvia y nubes no puedo quedarme en la cuneta; el tiempo no puede ser un impedimento para coronar la meta. Hay que olvidar los toboganes, las pendientes pronunciadas y llenarse de optimismo, de entereza, de que la voluntad lo puede todo. Es dura la carrera, adjunto el mapa, pero la alegría es enorme cuando cruzas la meta.

Sigue leyendo «Otra vez voy a la carrera Hendaya-Behobia-San Sebastián» →

Ensayo, Personales

Hacia una programación de la lengua y la literatura

A continuación podrás leer la relación entre lengua y literatura, y sobretodo, qué debe tener en cuenta el docente cuando presenta una programación a los alumnos/as.

HACIA UNA PROGRAMACIÓN DE LA LENGUA Y LA LITERATURA

Personales

¿Por qué nos resistimos al cambio en la docencia universitaria?

     

 Vaya por delante que este profesor es partidario de la adaptación al Espacio Europeo de Educación  Superior porque entiende que si hace bien saldremos mejor preparados, comprenderemos mejor otros saberes, otros conocimientos más allá de » lo mío, lo nuestro”, del cerco en que podemos estar, y, sobre todo, para que el profesor deje los dictados  para la E. S. O. y se implique más en la docencia, y para que ésta se lleve a cabo debe investigar. El protagonista es el alumno/a, no el profesor, o por lo menos éste menos que aquél. Sin olvidarnos de la movilidad dentro de Europa. Es decir, los programas de las materias deben servir para otros/as alumnos italianos, suecos, portugueses, ingleses, etc., por lo que un alumno/a de cualquier país europeo puede venir a clase y alimentarse de otra metodología, pero que pueda aprobar aquí la asignatura sin que tenga que hacer otra prueba en su país de origen.

Ahora bien, ¿está preparada la Universidad española para el Espacio Europeo? La respuesta requiere matices, pero nunca quedarnos en el furgón de cola y menos pasivos. Hay que cambiar, debemos contribuir para que todo salga lo mejor posible, hay que colaborar, y esto exige trabajo y libertad. Hay que huir de la continua queja, muy propio de los que no tienen nada que aportar.

Estoy de acuerdo en que “la calidad es un hábito” siguiendo el criterio de Aristóteles en su Poética, pero la Universidad no sólo tiene que aportar valores “de forma equilibrada y sostenible” como se nos ha dicho; es algo más, es pensamiento, es el desarrollo del intelecto, de ahí la importancia de las bibliotecas, de los libros. La mejor universidad es la biblioteca, por lo que rechacemos los dictados de apuntes de los profesores/as; si tiene que hacerlo porque es una eminencia o no se puede leer en los libros “cuélguelos usted en el campus virtual”, que para eso está, y explíquelos; pero, por favor, no nos aburra con los dictados, que eso quizá lo encuentre en “Internet”, que no sirven para nada, si acaso para pasar “las vallas” de cada curso. Esto, si que es deformación.

A renglón seguido también la adaptación requiere menos alumnos por clase y las herramientas propias de cada materia. Realmente, la palabra “calidad” ¿puede darse? ¿Se puede hablar de las dimensiones de la calidad (actuación, percepción, estética, fiabilidad, utilidad, durabilidad, conformidad), o de la calidad de los servicios (comprensión, comunicación, seguridad, cortesía, credibilidad, elementos tangibles, capacidad de respuesta, accesibilidad, profesionalidad, elementos tangibles)? Como positivo a lo dicho,  si el aula dispone de  un ordenador desde el que se puede acceder al “campus virtual”, proyectar, poner un texto para comentarlo, una imagen, una fórmula, etc., todo esto facilita la compresión cuando el profesor explica, comenta, etc.

Si lo que se pretende es la excelencia, debemos cambiar todos/as (como posibilidad de mejorar); la resistencia al cambio no cabe en un intelectual, sin olvidarnos de las herramientas que debe proporcionar la Universidad; sin ellas, por mucho empeño que se ponga aquélla siempre será alicorta, o simplemente nula. No olvidemos la idea orteguiana: “yo soy yo y mis circunstancias». Hay un dato que se olvida, también, y es “escuchar a los/as alumnos”. No sé si se hace; pero, es imprescindible en la Universidad.