Personales

Que no me miras

– Que no me miras

– No quise mirarte…………..

Ante el desconcierto

el dolor se hizo carne,

las campanas enmudecieron,

el alma quedó en suspenso.

Enlutado se presentó

un lunes tenebroso,

sin apenas haber dormido,

sumergido en el final,

en la ruptura.No puede ser, no.

No se rompió el secreto,

no dirá nunca su nombre.

Con rescoldo

de esperanza nutriente,

erguido, abre la puerta y dice:

«Buenos días». Todos miran,

nadie responde. Sin enterarse,

no levanta la vista. Con firme paso

abandona la sala. Arriba esperan

cuerpos primaverales, con saludos

más cortos, sonríe a quien le mira,

comienza los poemas,

hoy connotan más,

el silencio se hace sentimiento herido.

Al otro lado, esperan

otros la voz viva de unos versos

que nos pertenecen. Pero, antes,

como aire que destila,

de pronto, con exigencia,

-:»no te he visto hoy». «No has ido».

-«Déjame».

-«Estás enfadado». «Lo noto».

-«No. No lo esperaba». Recuerda:

«tengo que hacer». Aprieta el brazo.

La semana fue dura.

Martes dolorido aún,

mas con color preferido,

relata, relata y relata vehemente

en el pasear «sin de tu mano en mi mano»,

como fue tiempo atrás, en otro desencuentro.

¡Albricias, albricias!

Los clarines festejaron el encuentro.

El sosiego del alma reverdeció.

Las campanas tocaron a gloria

y el rojo coadyuvó;

quedó en el aire «hacer cosas».

Faltó entereza, arrojo, las palabras

no fueron suficientes.

con permanencia de mirada pensativa,

en actitud de espera,

¿sin resquicio de duda?

Personales

El recuerdo emocionado de una carrera imposible de olvidar: ¡Behobia! ¡Behobia!

Con el corazón en vilo y la pesadumbre por no estar este año en la carrera, redacto estas líneas con el propósito de entrelazarme con las miles de personas, probablemente cerca de  30.000, que participarán en la ya cita internacional. Sentiré el domingo, ya a primera hora, la alegría con que serán llamados los diversos corrales-el año pasado con una lluvia intensa, frío y viento huracanado- para la hora de partir. La música atronará en esa explanada en la que el colorido y las diversas hablas pondrán en las relaciones la solidaridad, el respeto, la sintonía humana; y todo, con una organización que raya la perfección. Muchas veces a los atletas les digo: «Cuando participes en la Behobia hablamos». Es la guinda de las carreras populares.

Mas, por otra parte, siento una alegría inmensa porque mis dos hijos mayores estarán allí-a la espera de que el año próximo estemos todos-  recibiendo el calor de las gentes. Mi deseo es que sean aplaudidos, al menos, como a mí los dos años en que participé y dejé constancia en este «blog» con fotografías incluidas ( días 12 de noviembre de 2012, y  16   de noviembre de 2011).

Desde aquí, un recuerdo eternal y agradecido para todas las personas que aplauden en todo el recorrido, pero, sobremanera, a las gentes de Lezo; las llevo en mi corazón por eso ánimos y aplausos que recibí en las dos últimas convocatorias en esas durísimas rampas. Pero, también, cómo no a los que se agolpan en los bulevares de San Sebastián para darnos el último aliento. Si este año no participo es porque el día 24 de noviembre correré la maratón de Donosti; me parecía que era pasarme si tomaba la salida en las dos.

Personales

Cala en el estilo del doctorando

Existe un «run-run», en la actualidad, de que se descuida el aspecto formal en los trabajos de investigación, e incluso «hasta en doctores». .El estilo en las tesis doctorales

Personales

The beauty is truth

.Truth, beauty and wisdom together. Congratulation, Izaskun!

Where the beauty is reality
Where the beauty is reality
Personales

Una lengua mutante

Ayer nos desayunábamos con un artículo del escritor Sergio Ramírez titulado «Una lengua cambiante y múltiple» que lancé vía «twitter» urbi et orbi con el adjetivo de memorable. Hacía tiempo que esta cuarta página del diario El País-26 de octubre, página 29-, no se vestía de hermosura. Ante las palabras hueras, inanes, rimbombantes de los políticos-incluido el que representaba al Jefe del Estado Español-  que fueron al VI Congreso Internacional de la Lengua Española, no está de sobra nuestra felicitación por este fragmento publicado con que el escritor nicaragüense nos ilustró en la inauguración. Intentaré buscar todo el discurso para degustarlo como merece.

La palabra como portadora de nuestro pensamiento; si la perdemos, nos quedamos desnudos ante la historia, ante nosotros; hay que transportarla, lanzarla, ser voceros de los que no tienen voz, sabiduría. Pero, si gran parte de nuestros actos tienen como objetivo encantar, ser  ejemplo, ¿por qué no lo escribimos?, ¿por qué no somos espejo, decantamos las palabras, las llenamos de poesía, de música? No las evocamos para nosotros sino para la otredad, de ahí la importancia de la creatividad. Somos como peregrinos que anunciamos nuestro pensamiento después de un esfuerzo; dadores de formas en las que el significante cobre su máxima perfección para alcanzar la connotación. Kant nos recuerda que la verdad de un poema, de un escrito, es la integridad de su forma. Arrebatador es que Keats nos plasme que la verdad es belleza y esta verdad. Cuando creamos, cambiamos. La forma es lo nutriente de lo que hacemos, exactamente lo que nos recomendaba Rilke: “cambia tu vida”.

No podemos quedar inermes ante la dejadez, el vacío con que enhebramos nuestros pensamientos. Y es exactamente lo que le contesta Hamlet a Polonio:

Polonio: ¿Qué estáis leyendo, Señor?

Hamlet:  words, words, words

La palabra como evocadora, no puede ser inane; si así fuere nos avocamos al vacío. Hay que recuperarla para fecundar la imaginación. Para eso supongo que se habrá celebrado el Congreso; no para alborotar sino para ampliar conocimientos, para ahondar, para pulir, para zambullirse en el lenguaje, para el goce de la palabra; o, al menos, para eso debería servir; aún, y a nuestro pesar, estará la clase política de las dos orillas que  inflará el pecho con palabras esdrújulas, con frases ampulosas y sin sentido, hueras, que no contribuyan precisamente a dignificar el Congreso; este sería el mal, la palabrería vacía, inane, empalagosa y no la creatividad, el conocimiento, evocar el mejor tú, o simplemente, buscar el nombre exacto de las cosas como nos recordó Juan Ramón Jiménez.