Novela

La última novela de Juan Marsé: Esa puta tan distinguida

La última novela de Juan Marsé: Esa puta tan distinguida[1]

Félix Rebollo Sánchez

Otra vez a la búsqueda de ese pasado que nos corroe; otra vez, la memoria nos invade, Esa puta tan distinguida. De nuevo Juan Marsé se interroga, se explaya, nos entrega lo que para él se puede resumir en la expresión “la vida no es como la esperábamos”. Toda su obra se puede considerar memoria. En este caso se sirve de un encargo: un guion de cine sobre un asesinato que se cometió en  1949 en su barrio de Barcelona. No es usual que la novela comience con las respuestas dadas (48) a una entrevista, sin que aparezcan las preguntas. Pero, sin duda, en las mismas reconocemos la autoría; es como su carta de presentación por si cabía alguna duda (“un relámpago negro en el corazón y en la memoria”).

La dicotomía adulteración-desmemoria ha sido clave en el desarrollo posterior de la sociedad española, y ahí estamos, por eso Marsé vuelve a la fuente, quiere vivificarla con la palabra precisa. No se trata de un salto en el vacío en lo que narra, sino que ensarta de manera cabal lo que fue la transición y su recuerdo de la posguerra (“La desmemoria fue decretada en este país oficialmente a partir de la Transición y después macerada y propiciada por determinadas políticas culturales; nos robaron y adulteraron el pasado”.

Son imágenes sin que estas nos conduzcan a lo que sucedió tal como fue, simplemente muestra el hecho con la mejor estilística. Un medio fue el cine en el que observa la literatura como fuerza que pervive. Otra cosa es si las adaptaciones cinematográficas de sus obras evocaron lo que intentó plasmar; según el autor fueron malas películas. Es el clásico Marsé que admiramos.

Marsé se adentra en una investigación de un hecho; poco importa si fue testigo, lo oyó o lo leyera, lo cardinal cómo lo convierte en arte (“En mis ficciones, la vivencia real se somete a la imaginación, que es más racional y creíble. En la parte inventada está mi autobiografía más veraz”, pág.12). Tiene miga la historia por el ensañamiento y más si detrás se escondían lo político y eclesiástico (solo rumores), quién sabe. Son años de negrura. La verosimilitud es un camino empinado, y es en la dualidad ficción-realidad donde podemos encontrar la exactitud, y claro en saber contar historias, y en esto Marsé es un maestro (“La realidad solo existe si somos capaces de soñarla, ese es mi lema, pág.103).

[1] 2016, 235 págs.

Personales

A esas trece rosas, siempre en la memoria

que entendieron lo que es la libertad; esta que ahora disfrutamos algunos seres humanos gracias al sacrifico de otros; entre ellos estas niñas que prefirieron morir antes que perder la dignidad. Nos tiene que dar vergüenza cuando preferimos callar, cuando la injusticia puebla nuestro entorno, cuando aceptamos la caridad (el cristianismo propala: Ubi caritas est amor,Deus ibi est) y no la justicia que nos hace humanos. No podemos contribuir al silencio atormentado. Exijamos, no roguemos. El ser humano no puede permanecer genuflexo, sino altivo ante lo que suponga destrozo existencial.

Novela

Última novela de Luis Goytisolo: El lago en las pupilas

Cuando me acerco a los hermanos Goytisolo (Luis y Juan, José Agustín murió) bien para leer una novela, un artículo o un ensayo, me viene a la mente la expresión, que ya he escrito alguna vez, el castellano se viste de hermosura. Ahora, estos días navideños me he dado a la lectura de El lago en las pupilas (Madrid,Siruela, 2012, 156 págs.), y de nuevo hallo esa perfección con que el novelista cuenta unos hechos que no sorprenden, pero que la memoria ya decae por el tiempo transcurrido, o simplemente, hoy estamos imbuidos del materialismo más procaz. Su Santidad,en su alocución de año nuevo, lo ha denominado “capitalismo salvaje”. Ya era hora.  Sigue leyendo “Última novela de Luis Goytisolo: El lago en las pupilas”