Personales

Graduación en Ciencias de la Información

Otro año más se han graduado –los últimos Licenciados en Periodismo–  un puñado de jóvenes con el espíritu de desarrollar aquello que soñaron de pequeños: ser periodistas. Afortunadamente ellos pudieron elegir. La sociedad ha contribuido a su formación; ahora son ellos los que con su trabajo tienen que devolver  una parte para que otros puedan seguir formándose.

En la planta baja de la Facultad se palpaba el ambiente festivo; los familiares y sobre todo, los padres contribuyeron a esa riqueza de felicidad no solo con el bullicio sino también con las vestimentas primaverales al  ambiente acogedor, sincero, amoroso. Ojalá el trabajo no les dé la espalda y pronto les veamos venteando lo que un día acumularon en su pensamiento.

La formación de un periodista es el día a día; es interiorizar; es pensar, es leer-toda lectura nos tiene que llevar a la escritura o al debate-; si entendemos este mensaje todo os vendrá por añadidura. En el recuerdo permanente quedan miles de alumnos que se han ido graduando, para estos y aquellos mi más sincera enhorabuena y ojalá tengan como base la lectura-es el maná- y la escritura como tantas veces me escucharon en las clases teóricas y prácticas. Para todos/as van estas breves pero cálidas líneas y especalmente para Sofía en la que se detuvo la belleza para esmaltarse.Sofía

Personales

Graduación

Otro curso más sin que el tiempo nos detenga, nos abandone; se nos recuerda que el camino es un trecho que debemos recorrer deprisa con la certeza de que lo existencial nos envuelve, nos apabulla, sin que podamos pedir la palabra.

“Profesor, su asignatura me aportó mucho, y me ayudó a crecer como Periodista (…). Por eso, y por muchos motivos, me gustaría invitarle a mi graduación”, así reza uno de los mensajes recibidos en estos días. El recuerdo de la literatura como vida, como inherente a nuestra formación, ¿tiene otro sentido?, es lo que siempre intento. Me alegra que haya impregnado, que no podamos entenderla de otra forma, que sin ella rompemos el cordón umbilical de lo existencial, que es el maná alimentario.

¡Cuántos, cuántas!-también docentes-, pasan por las Facultades que perviven en el error y creen, todavía, que es aprenderse una serie de autores y obras, sin que entiendan que la literatura es como la vía de la inteligenia, de la crítica, de la reflexión, la defensa frente a las afrentas de la vida. La necesidad en el siglo XXI de lo literario es un deber.