Personales

Maratón en San Sebastián (Donostia)

Volver a Euskadi siempre es  motivo de alegría desde que  el atletismo se ha convertido en parte de mi ocio, aunque ya había estado de vacaciones y por otros aspectos personales. Participé en dos «Behobia», en «La clásica de San Sebastián» y en «dos media maratón de Vitoria». Abrigo la esperanza de ir a Bilbao cuando me cuadren las fechas.

El maratón quería hacerlo por varios motivos, pero, sobre todo por mi madre que pasa de un siglo de vida; la prueba es que unos instantes antes de la salida le mandé un «twiter» dedicándoselo. Aunque anunciaba lluvia, sin embargo, solo lloviznaba a ratos, aunque cayera más abundante sobre la una de la tarde. En cuanto a la temperatura fue ideal entre 6º y 7º.  Como siempre, un público fervoroso animando a los corredores; a veces, se te ponía la carne de gallina ante tantos ánimos en Euskera y en castellano; la emoción, sobremanera, me vino cuando repetían mi nombre con el ya tradicional «ánimo Félix». Y sobre todo, cuando el «speaker» te felicitaba cuando pasaba la meta en el tiempo y te otorgaba la medalla del maratón que la llevé colgada toda la tarde por el casco viejo de la ciudad dando cuenta de los famosos pinchos; y no me la quité hasta llegar a Madrid e ir a dormir. Desde aquí, gracias por las felicitaciones y, sobre todo, para los que me siguieron durante toda la carrera desde Madrid e incluso ese puñado de «twiteros» que «retuitearon». Esta es la entrada triunfal en meta.

Entrada triunfal en meta del Maratón de Donostia, 2013
Entrada triunfal en meta del Maratón de Donostia, 2013

Personales

Sé tú, ante el recuerdo de unos versos

Llegaste como un vendaval

arrebatador. Sucumbí.

No me arrepiento de haber

desnudado el alma

hace tiempo, ahora en que

la insinceridad golpeó.

Te petrifiqué in the holy tree

for ever. ¿Por qué quieres borrarlo?

Personales

Otro año más en el «Cross del Rector» de la Universidad Antonio de Nebrija

Con alegría vamos llegando los/as que paticipamos en la carrera, un año más, en este día esplendente a primera hora. Rostros primaverales y curtidos nos dirijimos a pedir el dorsal. Sonrisas, saludos, alegría, encuentros se perciben en el ambiente. La naturaleza nos acompaña con un paraje digno de ser cantado por los vates más ilustres o romnanticos.

También los «peques» son acogidos con dulzura; ellos correrán desde los cuatro años cuando terminemos el resto. Son la simiente no solo del atletismo sino también del entorno universitario. En estas carreras es obligado inspeccionar el terreno sobre todo para los noveles; otros/as pasean, charlan entre pinos arrengados, altivos, carrascos-encinas, jaras; y algunos con bolsas a la búsqueda de setas hasta que principie el cross.

Si durante la carrera el tiempo fue ideal, más tarde el cielo se cubrió de nubes y el agua nieve comenzó como si fuera un maná que anunciaba frío y cambios de temperatura.

Cross de la Universidad Antonio de Nebrija, noviembre, 2013
Cross de la Universidad Antonio de Nebrija, noviembre, 2013

Personales

Que no me miras

Que no me miras

– No quise mirarte…………..

Ante el desconcierto

el dolor se hizo carne,

las campanas enmudecieron,

el alma quedó en suspenso.

Enlutado se presentó

un lunes tenebroso,

sin apenas haber dormido,

sumergido en el final,

en la ruptura.No puede ser, no.

No se rompió el secreto,

no dirá nunca su nombre.

Con rescoldo

de esperanza nutriente,

erguido, abre la puerta y dice:

«Buenos días». Todos miran,

nadie responde. Sin enterarse,

no levanta la vista. Con firme paso

abandona la sala. Arriba esperan

cuerpos primaverales, con saludos

más cortos, sonríe a quien le mira,

comienza los poemas,

hoy connotan más,

el silencio se hace sentimiento herido.

Al otro lado, esperan

otros la voz viva de unos versos

que nos pertenecen. Pero, antes,

como aire que destila,

de pronto, con exigencia,

-:»no te he visto hoy». «No has ido».

-«Déjame».

-«Estás enfadado». «Lo noto».

-«No. No lo esperaba». Recuerda:

«tengo que hacer». Aprieta el brazo.

La semana fue dura.

Martes dolorido aún,

mas con color preferido,

relata, relata y relata vehemente

en el pasear «sin de tu mano en mi mano»,

como fue tiempo atrás, en otro desencuentro.

¡Albricias, albricias!

Los clarines festejaron el encuentro.

El sosiego del alma reverdeció.

Las campanas tocaron a gloria

y el rojo coadyuvó;

quedó en el aire «hacer cosas».

Faltó entereza, arrojo, las palabras

no fueron suficientes.

con permanencia de mirada pensativa,

en actitud de espera,

¿sin resquicio de duda?

Personales

El recuerdo emocionado de una carrera imposible de olvidar: ¡Behobia! ¡Behobia!

Con el corazón en vilo y la pesadumbre por no estar este año en la carrera, redacto estas líneas con el propósito de entrelazarme con las miles de personas, probablemente cerca de  30.000, que participarán en la ya cita internacional. Sentiré el domingo, ya a primera hora, la alegría con que serán llamados los diversos corrales-el año pasado con una lluvia intensa, frío y viento huracanado- para la hora de partir. La música atronará en esa explanada en la que el colorido y las diversas hablas pondrán en las relaciones la solidaridad, el respeto, la sintonía humana; y todo, con una organización que raya la perfección. Muchas veces a los atletas les digo: «Cuando participes en la Behobia hablamos». Es la guinda de las carreras populares.

Mas, por otra parte, siento una alegría inmensa porque mis dos hijos mayores estarán allí-a la espera de que el año próximo estemos todos-  recibiendo el calor de las gentes. Mi deseo es que sean aplaudidos, al menos, como a mí los dos años en que participé y dejé constancia en este «blog» con fotografías incluidas ( días 12 de noviembre de 2012, y  16   de noviembre de 2011).

Desde aquí, un recuerdo eternal y agradecido para todas las personas que aplauden en todo el recorrido, pero, sobremanera, a las gentes de Lezo; las llevo en mi corazón por eso ánimos y aplausos que recibí en las dos últimas convocatorias en esas durísimas rampas. Pero, también, cómo no a los que se agolpan en los bulevares de San Sebastián para darnos el último aliento. Si este año no participo es porque el día 24 de noviembre correré la maratón de Donosti; me parecía que era pasarme si tomaba la salida en las dos.