Personales

La ciudad univeristaria inundada de atletas

En una mañana radiante nos dimos cita, un año más, unas 5.000 personas en uno de los sitios más emblemáticos de Madrid. Una carrera para todos en la que podías elegir 7 km., 14 km. o 21 km. Aunque comenzaba a las 9.30 horas, mucho antes la ciudad universitaria iba cogiendo color; son los minutos de entrenamientos en los que sobresalían carreras cortas y, sobre todo, estiramientos.

La palabra alegría se reflejaba en los rostros, sobre todo al final ya en el césped de la pista de atletismo de la universidad Complutense. ¡Cómo no voy a señalar a esos padres que daban el biberón a niños en sus carritos mientras las madres corrían o no estaban presentes! Me llenó de emoción que en uno de los carritos colgaba un cartel con letras grandes:  «¡custodia compartida!».  Hace tiempo también hacía yo esos menesteres, incluso desde el nacimiento; hoy, los dos mayores tomaron la salida de la carrera-se les puede ver en la foto de abajo-; la memoria como creativa e iluminadora por lo que va más allá de memoria almacenada.

Corriculari, 9 de marzo de 2014. Césped de la pista de atletismo de la U. Complutense
Corriculari, 9 de marzo de 2014. Césped de la pista de atletismo de la U. Complutense

Al terminar la carrera por la ciudad universitaria, 9 de marzo de 2014

Teatro

Clase práctica fuera de la Universidad. Un gran Lope en el escenario

No se pudo ir a la obra El caballero de Olmedo porque las entradas para grupos  en el teatro Pavón estaban agotadas. Así es que me apresuré antes del estreno de El perro del hortelano de Lope de Vega a  reservar.

La vuelta de Lope de Vega a los escenarios siempre produce alegría; es un agradecimiento por su esfuerzo continuado tanto en la dramaturgia como en su poesía; los chascarrillos que se cuentan-incluso en la Universidad- no se sostienen; alicortos existen en todas partes. No sabemos dónde está enterrado, esa es la verdad; pero, no mareemos más; seguro que si hubiera nacido en Inglaterra ya se encargarían para  que fuéramos en peregrinación, y a buen seguro hubieran «echado a los leones» a aquella periodista que profanó su nombre en el diario El País. Cuenta Montalbán que cuando murió «las calles estaban tan pobladas de gente que casi se embarazaba el paso, al entierro, sin haber balcón ocioso, ventana desocupada ni coche vacío. Y así viendo una mujer tanta grandeza, dijo con mucho donaire: sin duda este entierro es de Lope, pues es tan bueno». Sigue leyendo «Clase práctica fuera de la Universidad. Un gran Lope en el escenario»

Novela

La mejor oferta (La migliore offerta), de Giuseppe Tornatore

El sábado pasado, día 1 de marzo, me regalaron el libro La mejor oferta, febrero, 2014. Me enfrasqué lo antes que pude en su lectura; se nos muestra como un relato en el que se cuenta «una historia de viva voz», advertencia del inicio. Cuando la relaciones humanas están por medio y, sobre todo, cuando intentamos dar rienda suelta a algo inherente a las personas como es el amor o una amistad del alma, lo desarrollamos aunque sea ficticiamente.

El relato interesa cuando uno de los personajes manifiesta, sin muchos detalles, «que se estaba enamorando de una mujer a la que nunca había visto, y que temía que la amaba precisamente porque era imposible verla». Hemos oído que de la ilusión no se vive, pero, al mismo tiempo, es necesaria como el cielo-tierra. ¿Qué hacer? Por consejo de otro personaje le advierte de que «no convenía enamorarse de espejismos y que tenía que hacer  lo posible por verla, por conocerla». Y eso es lo que hace, pero en medio está el arte, la liberación, la soledad de una mujer. Una persona con agorafobia y un subastador.

¿Solo es la necesidad de comunicarse, de vender o es algo más como satisfacer al cuerpo? Pero, por qué se llega a pronunciar la frase «Pase lo que pase, quiero que sepas que te amo». ¿Se puede fingir cuando hay un sentimiento por parte de uno para contentar al otro o simplemente para tener una relación física como placer?

Poesía

75 años de la muerte de Antonio Machado

Hoy, 22 de febrero de 1939, hace 75 años que  murió A. Machado. El mejor homenaje es que leamos su poesía, su teatro o su crítica periodística, y dejemos de decir chascarillos que en nada contribuyen a su mensaje, sobre todo en la casa de Segovia en la que se hospedó; es aquí en donde debemos extender su obra.

Dos de los versos que siempre me conmueven son los últimos de la carta poemática que dirije a su amigo José María Palacio: «En una tarde azul, sube al Espino, / al alto Espino donde está su tierra…». Estos puntos suspensivos son emocionantes, detrás de ellos está su «leonorcica del alma»; fue un hombre afortunado-amó y fue amado- y por eso lo ventea. Leonor fue su voz, la memoria y todo su ser. Es el yo y el tú unidos, que es más que una expresión. No pudo soportar su ausencia, de ahí que pidiera traslado a Baeza desde donde recuerda a su mujer en la ya famosa carta; por cierto, el único poema que fecha: 29 de abril de 1913

Hoy, ni  El País,- salvo una carta de un profesor- ni su suplemento cultural, Babelia, trae unas líneas para recordar la efeméride.

«La poesía  es palabra en el tiempo«, nos dejó escrito.

En la casa-mueseo de A. Machado en Segovia, en 2008
En la casa-museo de A. Machado en Segovia,  2008
Novela

Cuando pase tu ira, novela de Asa Larsson

He dejado que pasen unos días para que no me contaminase Sangre derramada de la misma autora por las escenas demasiado violentas, escabrosas, con que iban apareciendo según me acercaba al final. Por el momento, solo leeré esta. No me va estre tipo de novelar y más si es una traducción. En principio, me acerco a la lectura de Cuando pase tu ira con otra mentalidad.  Sigue leyendo «Cuando pase tu ira, novela de Asa Larsson»