Llegaste como un vendaval
arrebatador. Sucumbí.
No me arrepiento de haber
desnudado el alma
hace tiempo, ahora en que
la insinceridad golpeó.
Te petrifiqué in the holy tree
for ever. ¿Por qué quieres borrarlo?
La palabra empeñada
Llegaste como un vendaval
arrebatador. Sucumbí.
No me arrepiento de haber
desnudado el alma
hace tiempo, ahora en que
la insinceridad golpeó.
Te petrifiqué in the holy tree
for ever. ¿Por qué quieres borrarlo?
Con alegría vamos llegando los/as que paticipamos en la carrera, un año más, en este día esplendente a primera hora. Rostros primaverales y curtidos nos dirijimos a pedir el dorsal. Sonrisas, saludos, alegría, encuentros se perciben en el ambiente. La naturaleza nos acompaña con un paraje digno de ser cantado por los vates más ilustres o romnanticos.
También los «peques» son acogidos con dulzura; ellos correrán desde los cuatro años cuando terminemos el resto. Son la simiente no solo del atletismo sino también del entorno universitario. En estas carreras es obligado inspeccionar el terreno sobre todo para los noveles; otros/as pasean, charlan entre pinos arrengados, altivos, carrascos-encinas, jaras; y algunos con bolsas a la búsqueda de setas hasta que principie el cross.
Si durante la carrera el tiempo fue ideal, más tarde el cielo se cubrió de nubes y el agua nieve comenzó como si fuera un maná que anunciaba frío y cambios de temperatura.

– Que no me miras
– No quise mirarte…………..
Ante el desconcierto
el dolor se hizo carne,
las campanas enmudecieron,
el alma quedó en suspenso.
Enlutado se presentó
un lunes tenebroso,
sin apenas haber dormido,
sumergido en el final,
en la ruptura.No puede ser, no.
No se rompió el secreto,
no dirá nunca su nombre.
Con rescoldo
de esperanza nutriente,
erguido, abre la puerta y dice:
«Buenos días». Todos miran,
nadie responde. Sin enterarse,
no levanta la vista. Con firme paso
abandona la sala. Arriba esperan
cuerpos primaverales, con saludos
más cortos, sonríe a quien le mira,
comienza los poemas,
hoy connotan más,
el silencio se hace sentimiento herido.
Al otro lado, esperan
otros la voz viva de unos versos
que nos pertenecen. Pero, antes,
como aire que destila,
de pronto, con exigencia,
-:»no te he visto hoy». «No has ido».
-«Déjame».
-«Estás enfadado». «Lo noto».
-«No. No lo esperaba». Recuerda:
«tengo que hacer». Aprieta el brazo.
La semana fue dura.
Martes dolorido aún,
mas con color preferido,
relata, relata y relata vehemente
en el pasear «sin de tu mano en mi mano»,
como fue tiempo atrás, en otro desencuentro.
¡Albricias, albricias!
Los clarines festejaron el encuentro.
El sosiego del alma reverdeció.
Las campanas tocaron a gloria
y el rojo coadyuvó;
quedó en el aire «hacer cosas».
Faltó entereza, arrojo, las palabras
no fueron suficientes.
con permanencia de mirada pensativa,
en actitud de espera,
¿sin resquicio de duda?
Con el corazón en vilo y la pesadumbre por no estar este año en la carrera, redacto estas líneas con el propósito de entrelazarme con las miles de personas, probablemente cerca de 30.000, que participarán en la ya cita internacional. Sentiré el domingo, ya a primera hora, la alegría con que serán llamados los diversos corrales-el año pasado con una lluvia intensa, frío y viento huracanado- para la hora de partir. La música atronará en esa explanada en la que el colorido y las diversas hablas pondrán en las relaciones la solidaridad, el respeto, la sintonía humana; y todo, con una organización que raya la perfección. Muchas veces a los atletas les digo: «Cuando participes en la Behobia hablamos». Es la guinda de las carreras populares.
Mas, por otra parte, siento una alegría inmensa porque mis dos hijos mayores estarán allí-a la espera de que el año próximo estemos todos- recibiendo el calor de las gentes. Mi deseo es que sean aplaudidos, al menos, como a mí los dos años en que participé y dejé constancia en este «blog» con fotografías incluidas ( días 12 de noviembre de 2012, y 16 de noviembre de 2011).
Desde aquí, un recuerdo eternal y agradecido para todas las personas que aplauden en todo el recorrido, pero, sobremanera, a las gentes de Lezo; las llevo en mi corazón por eso ánimos y aplausos que recibí en las dos últimas convocatorias en esas durísimas rampas. Pero, también, cómo no a los que se agolpan en los bulevares de San Sebastián para darnos el último aliento. Si este año no participo es porque el día 24 de noviembre correré la maratón de Donosti; me parecía que era pasarme si tomaba la salida en las dos.
Existe un «run-run», en la actualidad, de que se descuida el aspecto formal en los trabajos de investigación, e incluso «hasta en doctores». .El estilo en las tesis doctorales