Personales

Mi sincera felicitación

Mi más sincera felicitación, de 2012, a los que entraron en mi página «web» de Europa, América del Norte, América del Centro, América del Sur y de Asia. En total en el año fueron 7.347 entradas. Espero que en el año entrante se multipliquen. El texto más leído fue «Salutación». Gracias, y muéstrate como eres.

Pérez Galdós

Los números de 2011

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un reporte para el año 2011 de este blog.

Aqui es un extracto

Un tren subterráneo de la ciudad de Nueva York transporta 1.200 personas. Este blog fue visto alrededor de 6.400 veces en 2011. Si fuera un tren de NY, le tomaría cerca de 5 viajes transportar tantas personas.

Haz click para ver el reporte completo.

Literatura

¿Por qué la literatura?

Porque es la muestra más viva que tenemos los seres humanos. Los conocimientos y vivencias de todo tipo lo hallamos en los libros que nos relacionan con las experiencias ajenas y nuevas. Es, en fin, un enriquecimiento. Así lo ha entendido la novelista Almudena Grandes al escribir que las lecturas de las obras literarias cristalizan las propias experiencias vividas o soñadas: “La literatura no es más que emoción, vida de más para quienes ya están vivos, risas para los que ríen, lágrimas para los que son capaces de llorar, memoria que llama a los recuerdos de la gente, pasión que despierta pasiones y, por supuesto, diversión, entretenimiento, tensión y dolor, días de nuestra existencia, de la existencia del mundo”. .

Uno de los textos más citados por la crítica literaria en el siglo XX fue la pregunta que se hizo Jean Paul Sartre en el año 1947 en la que se recogen dos partes: ¿“Por qué escribir?”, “¿qué es escribir?”. Sin duda, Sartre explicitaba su concepto de “literatura comprometida”, que tanto influiría en los escritores de los años cincuenta y sesenta. En España, concretamente, no sólo se pondría como paradigma en las novelas más significativas de los autores del “realismo social”, sino en los primeros balbuceos de casi todos los escritores de lo que se ha denominado como “Generación de los cincuenta”. Las ideas de Jean Paul Sartre contra la “literatura burguesa” se convirtió en el maná de los escritores de una Europa que tenían presente los males de la guerra y, más terrible, el holocausto.

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Poesía

La lírica romántica de dos poetas ingleses: J. Keats y T. S. Coleridge

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El autor de las Odas- Ode to Psyche, Ode to a Nightingale, Ode on a Grecian Urn, Ode on Melancholy, Ode on Indolence, To Autumn-, J. Keats (1795-1821), quizá sea la mejor voz poética del romanticismo inglés porque engrandeció la poesía inglesa de este período. Su pensamiento siempre estuvo en los parámetros de la virtud, de la conducta; la palabra independencia era algo sustancial; de ahí parten sus versos. Decidió “ganarse el pan, como hacen otros”, con la literatura periodística.

 Una de sus ideas capitales han pasado todas las fronteras existenciales: “El elogio o el reproche no tienen sino efecto momentáneo en el hombre cuyo amor a la belleza en abstracto le convierte en severo crítico de sus propias obras”. A la hora de enjuiciar la poesía, no entiende que la gente “pueda leer tanta poesía”. Además añade: “No tengo ninguna confianza en la poesía. No me maravilla”. Pero más sorprendió que mantuviera el criterio de que el autor debe desaparecer del poema, y de que la poesía debe comunicar sensaciones, no las pasiones o ideas del autor; rompe, por consiguiente con el emblema de literatura como vida tan típico del romanticismo, y abre la puerta a la poesía pura tan señalada de la segunda mitad del siglo XIX y primeros del XX.

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Novela

Homenaje a M. Roig

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Hoy se ha celebrado en el Centro Cultural Blanquerna de Madrid un homenaje a la novelista y periodista M. Roig. En algún momento en esta «página web» he hecho alusión a la escritora, incluso contaba una anécdota en la que explicaba mi primer acercamiento a su novela La hora violeta.  Vayan estas líneas como recuerdo a una mujer culta, inteligente e independiente. Así lo escribí en el capítulo «El espacio literario de M. Roig» en el libro Letra de mujer, 2008. He vuelto a releerlo y a pesar del tiempo transcurrido lo mantengo.  Entonces comencé el capítulo con unas expresiones que pudieron chocar a algunos lectores. Si fue así, es que no distinguieron el trigo de la paja, ni los ecos de las voces. Fueron estas: «No necesitó leyes para encumbrarse y ser reconocida en la literatura y el periodismo. Tampoco el ser mujer fue obstáculo para destacar en ambos campos. Es más estaba orgullosa de serlo...».

Las ideas fundamentales allí las vertí, pero no está de más que recordemos sus tres novelas clásicas: Ramona, adiós, Tiempo de cerezas, La hora violeta. Esta última es en  la que Montserrat se encuentra en todo su esplendor. Es el triunfo de las mujeres, pero no, para masacrar a los hombres sino para ser ellas. La hora violeta. La hora en que si no podemos cambiar la sociedad, que quede escrito que ella hizo lo posible. La novela fue el final de una etapa, pero más que una reivindicación feminista es una reflexión sobre el aspecto humano de la mujer, sus señas de identidad, que sin algarabías lo sintió y lo propaló en la tríada novelesca aludida. Pero, al mismo tiempo, se trasluce el rechazo a la mujer resentida, histérica, vengativa, traidora, calumniadora, la mujer víctima, la que intenta imitar lo negativo del hombre, la mujer enemiga de la mujer («Mi madre no podía soportar a las gatas falsas y melosas, a las mujeres que se encogían por nada entre sus maridos pero que después a sus espaldas, los destrozaban con palabras», en Ramona adiós, pág. 18). Por encima de todo defendía el ser humano, más allá de los sexos. Pero ella estaba con la mujer que observa el futuro, la que reivindica, la que actúa, la que planta cara, la que busca la verdad para ser libre. Un pensamiento que muchos/as deberían tener presente: «El día en que las mujeres sean, a la vez, cometas y colas de cometas y los hombres acepten también los dos papeles, entonces la palabra ´compañera´se reconciliará con su verdadero significado». Todo un testamento para la posteridad.

La libertad de criterio fue un axioma que llevó siempre consigo, quizá en una época en la que no era tan fácil, por eso, su obra, hoy, nos inunda de luz y existencia.