Ensayo

Desafío al maratón. ¡Enhorabuena!

Desafío al maratón. La realidad  del maratón popular en boca de los propios atletas. Es el título del libro de  Alfredo Varona. A ciencia cierta me he entregado a su lectura como el pan que nos alimenta, con un afán no tanto por la forma sino por conocer los entresijos de quien participa en el atletismo no en demasía, así de nítido.

Una pregunta que subyace en el libro es ¿”A qué hora puedo entrenar”? Aquí no vale decir es que tengo mucho trabajo, apenas tengo tiempo. Si dices eso, te falta voluntad para el atletismo y para todo. El corredor entrena cuando puede, no cuando quiere.

Coda. En estos momentos aún no ha terminado el Maratón de Madrid. Vaya mi felicitacioón más entusiasta a todos los que ya han finalizado y a los que áun con esfuerzo les faltan unos pocos kilómetros. Aunque yo no me inscribí, sin embargo, en un lugar indeterminado me uní para que me sirviera de entrenamiento para la gran cita que tengo el 17 de mayo en Göteborg. Cuando pasaba por el Paseo Moret (Parque del Oeste, en el distrito de Moncloa), íbamos como un río que nos lleva-me acordé del famosísimo poema de Gerardo Diego, en concreto del verso “nadie a acompañarte baja / sino…”. Pero, eso sí, una vez que enfilábamos la Avenida de Valladolid, de vez en cuando, había pequeños grupos de gentes que daban ánimos. El fervor de los aplausos y el entusiasmo hubo que esperar al puente entre la estación del Norte-Madrid Río para adentrarnos en la Casa de Campo; en esta en un lugar indeterminado torcí a la derecha y abandoné la carrera para dirigirme corriendo a los campos de la la Universidad Complutene ubicados en la Ciudad Universitaria.Total una hora y media de entrenamiento en una mañana primaveral.

Literatura

¿Por qué la literatura?

Porque es la muestra más viva que tenemos los seres humanos. Los conocimientos y vivencias de todo tipo lo hallamos en los libros que nos relacionan con las experiencias ajenas y nuevas. Es, en fin, un enriquecimiento. Así lo ha entendido la novelista Almudena Grandes al escribir que las lecturas de las obras literarias cristalizan las propias experiencias vividas o soñadas: “La literatura no es más que emoción, vida de más para quienes ya están vivos, risas para los que ríen, lágrimas para los que son capaces de llorar, memoria que llama a los recuerdos de la gente, pasión que despierta pasiones y, por supuesto, diversión, entretenimiento, tensión y dolor, días de nuestra existencia, de la existencia del mundo”. .

Uno de los textos más citados por la crítica literaria en el siglo XX fue la pregunta que se hizo Jean Paul Sartre en el año 1947 en la que se recogen dos partes: ¿“Por qué escribir?”, “¿qué es escribir?”. Sin duda, Sartre explicitaba su concepto de “literatura comprometida”, que tanto influiría en los escritores de los años cincuenta y sesenta. En España, concretamente, no sólo se pondría como paradigma en las novelas más significativas de los autores del “realismo social”, sino en los primeros balbuceos de casi todos los escritores de lo que se ha denominado como “Generación de los cincuenta”. Las ideas de Jean Paul Sartre contra la “literatura burguesa” se convirtió en el maná de los escritores de una Europa que tenían presente los males de la guerra y, más terrible, el holocausto.

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