Ensayo

María de Magdala

A todos/as los que me siguen en el “twitter” les escribo lo mismo: “Bienvenido/a al conocimiento“. Esta es mi almena y mi jardín. Uno de los motivos de acercarme a la lectura del libro La Magdalena de Juan Arias, publicado hace ya siete años, ha sido, precisamente, por alguien que me sigue en el “twiiter” y que llegará a Premio Nobel, y espero, ya está advertida, de que nos dé un ejemplo de cómo se pronuncia tanto en sueco como en castellano/español. Y a buen seguro que lo hará.

Al autor del ensayo lo leo en El País desde su comienzo, aunque reciba reproches de por qué sigo leyendo “a ese”; es la frase más lenitiva. Haciendo acopio, lo tengo como un “rebotado”. Este término lo aplico a aquellos que un día se consagraron a Dios y después colgaron los hábitos, fueron suspendidos “a divinis”, perdieron la fe, o quién sabe, añadamos un sin fin de apartados; de todo hay en “la viña del Señor”. Sigue leyendo “María de Magdala”

Personales

Fin de semana en Ávila

Otra vez en la estación de Chamartín a la espera de que el tren parta hacia Ávila. Me espera otro Medio Maratón (21km. 97, 05 metros), hoy, día 12, a las 17.30 minutos. Como siempre, el periódico del día y un libro. A pesar de que los libros están desperdigados (Madrid, Extremadura y la Sierra madrileña), siempre tengo a mano el que necesito, en este caso el LIbro de la vida de santa Teresa de Jesús por lo que evoca la capital castellana. La primera cita, curiosamente, de la “Salutación” de esta página “web”, es de la doctora de la iglesia (” Tened olio en la aceitera / de obras y merecer,/ para poder proveer / la lámpara, que no muera“), pero esto no es óbice para que esté en desacuerdo, y a mi parecer anticristiano, el hecho de que exigiera dote para las novicias que entraban en el convento; y eso sí, las que no podían, estaban destinadas a realizar las labores de las letrinas, cocinas, etc. Jesús de Nazaret no lo haría. Solo me refiero a ese hecho concreto, no a su lucidez estilística que brota de sus escritos. En lo demás, “el tiempo de perdiz” y “el tiempo de oración”, no entro.

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Personales

Reflexiones sobre la dicotomía Literatura-Periodismo

Artículo dedicado a mis ex alumnos/as que supieron entender las ideas que plasmo, casi en una trayectoria que toca a su fin, después de tanto tiempo haciendo lo posible para que fructificaran.

¡Cuántas cosas se han dicho, a veces, sin una raíz que lo sostenga, del supuesto estilo periodístico! Ahora, cuando recordamos ese pasado “de manual”, pensamos que fuera de clase no se puede sostener. En general, no creíamos en tal estilo; el consabido dogma que el estilo periodístico es único, sólo puede conducirnos a la superficialidad, que ya nuestro Juan de Mairena tachaba de pedantesca por el hecho de negar las cosas cuando no son como nosotros pensamos. De este modo, los llamados periodistas-escritores o escritores que escriben en periódicos se han encargado de desmitificar “el estilo periodístico” como maná caído del cielo.

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Poesía

Canto a Ernesto Cardenal

¡Qué alegría sentí esta mañana, a primera hora, cuando escuché por la radio y después corroborada por el periódico de que al poeta, teólogo de la liberación (¿es que puede existir otra?), Ernesto Cardenal le habían concedido el XXI Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana!

En esta página “web” ya hice referencia a la figura excelsa del poeta en un canto titulado “Desencuentro” el 9 de diciembre de 2011. En ese tiempo en el que todo se detiene, me refugié en su último libro Tata Vasco. Sentí ese compromiso, esa solidaridad que desprende su poesía, que juntamente con la fe forman un todo indivisible, en palabras de E. Cardenal. Unamos buena noticia y denuncia y hallaremos lo que es la poesía totalizadora. En las líneas que vertí en “Desencuentro” recordaba el libro todopoderoso, como es Canto cósmico, la cúspide de su poesía, aunque antes había publicado los libros Salmos, Epigramas y probablemente el más conocido o leído Oración por Marilyn Monroe, (¿quién no se acerca a ese ventanal ante tal nombre aunque solo sea por curiosidad?).

¡Qué bien nos ha recordado, con ocasión del premio, que “nunca ha sido un disidente sino un poeta de la Teología de la liberación, que es la teología de los pobres!, que  es lo que Jesús de Nazaret nos quiso anunciar: la buena nueva como sinónimo de justicia“. Fue un revolucionario, exactamente como el poeta. ¡Todavía asusta el témino, qué cosas!, cuando es sinónimo de justicia, de solidaridad. ¡Qué contrariedad que el representante de Jesús en la tierra, allá, en marzo de 1983, le amonestara públicamente, en un acto de soberbia, del que no conocemos si se arrepintió, y ahora ha sido beatificado! A buen seguro que si volviera Jesús de Nazaret a la tierra beatificaría a Cardenal, en vida, y le diría: “sígueme”, tú eres resplandor, como dijo a los apóstoles.

Ensayo

La literatura del siglo XVIII: ensayo y teatro

Las palabras intelectual y cultura nos conducen al rótulo “Siglo de las Luces”, que es como se conoce a esta época, incardinadas en la no menos significativa “Ilustración”.La expresión latina “sapere aude” (ten el valor de servirte de tu propia razón) recoge todo el valor semánrico según Kant.  Para la literatura española hay un hecho trascendental: Real Academia Española. Surgió en una tertulia de intelectuales, presidida por el Marqués de Villena y Juan Manual Fernández Pacheco. Era el año 1713. La máxima fue velar por la pureza del idioma ante la eclosión de otras lenguas que sepultaban la nuestra; ante esta tesitura se adoptó el lema: “Limpia, fija y da esplendor”.

Se necesitaba un nuevo impulso en las letras españolas, un nuevo modelo literario. Se partió de que la razón y la experiencia, son la base para adquirir conocimientos. El afán racionalista y didáctico como caminos fundamentales. De este emblema surgió el Neoclasicismo literario en el que lo utilitario cobra vigor, de ahí que los géneros ensayo, crítica y teatro, estén encaminados a la formación de las personas.

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