Poesía

La lírica del amor en el Renacimiento

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Unas pocas ideas para recordar algo inherente a las personas, como es el sentimiento; y un peldaño más: el amor difícil de conseguir.

Uno de los temas capitales del Renacimiento es el amor

Poesía

Chamizo: un poeta olvidado

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Aún a sabiendas de que nuestro escritor extremeño, hoy, no está en el candelero, e incluso algunos sin haberlo leído despotrican contra él, de nuevo alzo la voz y reivindico no sólo al poeta sino también al dramaturgo, porque creo que es un clásico, en el sentido de que su obra tiene actualidad, y no sólo en España; en Hispanoamérica y Filipinas es apreciado el bardo extremeño.

No está de más recordar que un catalán, director del periódico Hoy de Madrid, en la primera página en 1921 escribiera: “Lloro, río, sonrío…y sigo recitando, en  voz alta, los maravillosos versos incomparables”. ¿Se puede pedir más a la poesía? ¿Quiénes se han adentrado tanto en el alma extremeña? El “un no sé qué- en justa expresión de san Juan de la Cruz- la distingue como singular. Las cosas más nimias han sido cantadas por el poeta para que formen parte del devenir histórico; aspecto este resaltado por los dialectólogos Zamora Vicente y J. M. Rozas. Las creencias religiosas, el paisaje, la vida en general de los pueblos se engastan en la poesía chamiciana; sus versos hondos, nítidos, llenos de verdad, de gracia forman parte del “miajón” poético. Su poesía es canción. Recoge lo más recóndito que anida en las personas y lo ventea.

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Poesía

The waste land

¿Qué puedo leer después de haber estado «en suspenso» con esas 665 páginas de Larsson? Me refiero al autor de la novela Los hombres que no amaban a las mujeres. Me dirijo a las estanterías de mi biblioteca de literatura universal; me detengo. Casi lo he leído todo: este, aquel; pero mi vista observa The waste land de T. S. Eliot que compré y leí en los tiempos heroicos de estudiante en la Universidad Complutense. Leo: Premià editora s.a. La nave de los locos, México, 1977.

Recuerdo que me causó una enorme inquietud entonces; a veces, me perdía, no captaba, no llegaba, ante una poesía desconcertante que formaba nebulosas, que me creaba ideas confusas, desasosiego, silencio. Me pregunto el por qué ha sido denominada epopeya y el latido de la poesía contempánea.

Con este pensamiento, de nuevo, me enfrasco en la lectura. Quizá no sea muy aconsejable por la luminosidad con que nos visita el mes de junio; pero, lo he elegido.

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Poesía

Canto a Ernesto Cardenal

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¡Qué alegría sentí esta mañana, a primera hora, cuando escuché por la radio y después corroborada por el periódico de que al poeta, teólogo de la liberación (¿es que puede existir otra?), Ernesto Cardenal le habían concedido el XXI Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana!

En esta página «web» ya hice referencia a la figura excelsa del poeta en un canto titulado «Desencuentro» el 9 de diciembre de 2011. En ese tiempo en el que todo se detiene, me refugié en su último libro Tata Vasco. Sentí ese compromiso, esa solidaridad que desprende su poesía, que juntamente con la fe forman un todo indivisible, en palabras de E. Cardenal. Unamos buena noticia y denuncia y hallaremos lo que es la poesía totalizadora. En las líneas que vertí en «Desencuentro» recordaba el libro todopoderoso, como es Canto cósmico, la cúspide de su poesía, aunque antes había publicado los libros Salmos, Epigramas y probablemente el más conocido o leído Oración por Marilyn Monroe, (¿quién no se acerca a ese ventanal ante tal nombre aunque solo sea por curiosidad?).

¡Qué bien nos ha recordado, con ocasión del premio, que «nunca ha sido un disidente sino un poeta de la Teología de la liberación, que es la teología de los pobres!, que  es lo que Jesús de Nazaret nos quiso anunciar: la buena nueva como sinónimo de justicia«. Fue un revolucionario, exactamente como el poeta. ¡Todavía asusta el témino, qué cosas!, cuando es sinónimo de justicia, de solidaridad. ¡Qué contrariedad que el representante de Jesús en la tierra, allá, en marzo de 1983, le amonestara públicamente, en un acto de soberbia, del que no conocemos si se arrepintió, y ahora ha sido beatificado! A buen seguro que si volviera Jesús de Nazaret a la tierra beatificaría a Cardenal, en vida, y le diría: «sígueme», tú eres resplandor, como dijo a los apóstoles.