Personales

Misa del Gallo en Los PP. Paúles

Este año he ido a “la misa del gallo” a la Basílica-Parroquia Virgen Milagrosa que regentan los PP. Paúles en la calle García de Paredes 45, precisamente donde recibió “la semilla divina” san Josemaría (“el Padre” para los del OPUS) en unos ejercicios espirituales. Sorpresa agradable al contemplar a doce personas-cinco mujeres y siete hombres- negras, llenas de fe, venidas de Uganda según nos dijo el párroco que contribuyeron con sus cantos-en forma de coro- a imbuirnos de más espiritualidad en un templo lleno aunque no participativo, en su gran mayoría, a la hora de coadyuvar en la misa concelebrada compuesta por nueve sacerdotes.

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Ensayo

Presentación de un libro

Acabo de llegar de la presesentación del libro El poder de nuestra presencia del Centro Cultural Blanquerna de Madrid. Desde hace tiempo ya la sala de conferencias no se llena; sin embargo, en esta ocasión faltó poco. En realidad, fui porque lo presentaba F. Mayor Zaragoza, un hombre culto; no me defraudó, fue lo mejor. Me alegró que nos recordara la dicotomía conocimiento-libertad. Cómo la crisis la han generado la avaricia de unos, y la ignorancia de tantos. Que no debemos huir, sino plantar cara. Que el huir de nosotros nos conduce a dejar  de ser personas. Que estamos “confinados” territorialmente y espiritualmente.

Nuestro logtipo es “saber que se sabe”, que ya es hora de levantarnos, que la norma ha sido “que hemos puesto demasiados muertos en la historia”. Tenemos que reivindicar lo humano, lo más grande que tenemos juntamente con la libertad. Evocar presencia del ser humano, “que se nos ha negado continuamenente”. Hay que desarrollar un nuevo sistema de relaciones sociales, económicas, culturales en que la “capacidad de crear” sea nuestra bandera. Hemos estado demasiado tiempo timoratos, “sometidos, en silencio”. Hay que ser protagonistas, “ponernos en presencia” para poder crear. Y eso sí: sin que haya distingos entre mujeres y hombres; que la mujer se sienta copartícipe en todo.

Terminó con esas palabras que tantas veces he repetido en la docencia, en la investigación, en esta página “web”, como son conocimiento, solidaridad. El sigo XXI debe constituir un alborear que nos inunde con esa “presencia transformadora” en la que la generosidad cierre el triángulo para una nueva sociedad.

La autora del libro con su monotonía engolada, me pareció que desentonaba al lado del que fue  Ministro de Eucación. Sobraron esos 35 minutos desalentadores, pusilánimes, de una monotonía exasperante.

Literatura, Uncategorized

Canto a Carlos Fuentes

No podía faltar en esta página-blog un homenaje a Carlos Fuentes por la fuerza con que  enhebra sus palabras y su magisterio en el arte de narrar. Su belleza es tal que la escritura se convierte en placer para el que lee. Su elegancia estilística nos subyuga. Ya se nos anuncia lo último que nos dejó: Federico en su balcón (“Él me miró desde su balcón. Medio metro entre el suyo y el mío”. Del extracto de El País, pág. 44).

Como canto al novelista he releído Geografía de la novela, que leí por vez primera en el año 1993, nada más publicarse. Recuerdo que me sentí pletórico, dichoso, al terminar el ensayo; por eso, ahora, en su muerte como homenaje, he vuelto a saborear no solo los pensamientos sino también cómo los traza, cómo los hilvana, cómo los engarza, y cómo, en fin, eligió las mejores espigas en lo narrativo para purificarnos.

El libro, a que hago referencia, es un compendio de conferencias, prólogos, artículos. Empieza reflexionando “¿Ha muerto la novela?” y termina diseñando el mapa de su geografía. En medio, estudios de grandes voces narrativas: Borges, Roa Bastos, Aguilar Camín, Juan Goytisolo, Kundera, Ítalo Calvino, Gyögy Konrad, Julián Barnes, A. Lundkvist, Salman Rushdie.

Su entusiamo por la literatura nos encendió; quedamos ebrios al observar cómo trazaba el problema existencial, en cómo nos hizo ver que la literatura nos tiene que servir para ir en contra de toda oligarquía económica, para defendernos de los atropellos que día a día nos machacan. El tiempo no puede devorarnos, somos nosotros los que debemos permanecer en pie ante todo lo que nos anonade, nos humille. Creo que él sufrió por las desigualdades de la sociedad, y siempre que pudo exigió justicia y mientras no llega esta solidaridad. Su escritura fue un regalo; extendémosla, es el mejor homenaje que podemos hacer; su obra perdurará.

Poesía

Canto a Ernesto Cardenal

¡Qué alegría sentí esta mañana, a primera hora, cuando escuché por la radio y después corroborada por el periódico de que al poeta, teólogo de la liberación (¿es que puede existir otra?), Ernesto Cardenal le habían concedido el XXI Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana!

En esta página “web” ya hice referencia a la figura excelsa del poeta en un canto titulado “Desencuentro” el 9 de diciembre de 2011. En ese tiempo en el que todo se detiene, me refugié en su último libro Tata Vasco. Sentí ese compromiso, esa solidaridad que desprende su poesía, que juntamente con la fe forman un todo indivisible, en palabras de E. Cardenal. Unamos buena noticia y denuncia y hallaremos lo que es la poesía totalizadora. En las líneas que vertí en “Desencuentro” recordaba el libro todopoderoso, como es Canto cósmico, la cúspide de su poesía, aunque antes había publicado los libros Salmos, Epigramas y probablemente el más conocido o leído Oración por Marilyn Monroe, (¿quién no se acerca a ese ventanal ante tal nombre aunque solo sea por curiosidad?).

¡Qué bien nos ha recordado, con ocasión del premio, que “nunca ha sido un disidente sino un poeta de la Teología de la liberación, que es la teología de los pobres!, que  es lo que Jesús de Nazaret nos quiso anunciar: la buena nueva como sinónimo de justicia“. Fue un revolucionario, exactamente como el poeta. ¡Todavía asusta el témino, qué cosas!, cuando es sinónimo de justicia, de solidaridad. ¡Qué contrariedad que el representante de Jesús en la tierra, allá, en marzo de 1983, le amonestara públicamente, en un acto de soberbia, del que no conocemos si se arrepintió, y ahora ha sido beatificado! A buen seguro que si volviera Jesús de Nazaret a la tierra beatificaría a Cardenal, en vida, y le diría: “sígueme”, tú eres resplandor, como dijo a los apóstoles.