Personales

Canto de salutación a mis alumnos/as en el mes de las flores

El mes de mayo es por excelencia el de las flores. La literatura está llena de esa fragancia que transmiten. Incluso ha sido denominado como el poeta de las flores a Francisco de Rioja (1583-1659). Y la rosa, como reina. Estas líneas van dirigidas a mis alumnos/as que se afanan estos días para segar lo que han sembrado durante el curso; unos, con las puertas de la universidad en la lejanía a la espera de la famosa selectividad; otros, los ya universitarios haciendo acopio de lecturas y más lecturas quitando el merecido sueño de la juventud preciada. Para todos, vaya ese canto de salutación y tengan presente lo que he tratado de verter en la docencia. Ten siempre presente la capacidad expresiva, tanto oral como escrita; en esta, sobremanera, esmérate en la presentación del ejercicio, que sea apropiada, en la ortografía -grafías y tildes-, en la propiedad del vocabulario, y en los aspectos sintácticos. Como base de tu formación siempre el diccionario cerca de ti.

La literatura con el texto. La literatura sosegada te debe conducir al enriquecimeinto personal. No leas resúmenes de las obras; eso desdice de una persona. Realiza tu propio resumen, no parafrasees, usa tu capacidad ideomática de saber condensar, separa las ideas principales de las secundarias, delimita con precisión las partes del texto o de la obra; explica la relación de cada parte y la idea o tema clave. Tampoco olvides una vez leído el texto o la obra tu opinión. Es decir, el comentario crítico personal en el que te fundamentas con originalidad la riqueza de ideas y tus amplios conocimientos. En definitiva, tú y la obra. Es tu oportunidad; pregúntate finalmente, ¿qué soy capaz de hacer?

El objetivo primordial,y, por consiguiente, último de la Lengua y Literatura es que progreses en el dominio personal de escuchar, hablar, leer y escribir. Piensa que a través de la expresión lingüística podemos transmitir a los demás nuestros sentimientos, vivencias, opiniones. Esfuérzate en la comunicación oral, sé un espejo para tus amigos, familiares, que se note tu formación adquirida. Atrévete a corregir a tus amigos, familiares ante las incorrecciones lingüísticas, pero siempre con respeto. La tolerancia es la base de una buena formación lingüística y, sobre todo, literaria. No olvides que una buena educación consiste en enseñar no lo que se debe pensar sino a pensar. No olvides, finalmente, lo que he intentado: que no te oprima la tarima, dialoga con el Profesor, no vayas a otros con chismes, esto es, siempre, síntoma de una personalidad vacía, errática. Tu formación te debe conducir a la gratitud con los demás.

 

Personales

Exultet angelica turba caelorum

Exultent divina mysteria: / et pro tanti Regis victoria turba insonet salutaris. Así comienza lo que se denomina “Pregón Pascual” para el día más grande de los cristianos. Solo en este momento y en esta celebración es proclamado; lo hemos vivido estos días; el resto del año, como símbolo, permanecerá el cirio pascual encendido hasta su extinción. Es el paso de las tinieblas a la luz, de la muerte a la vida. Es la fiesta de la Pascua de Resurrección, la primordial, la que anuncia algo nuevo, el preludio de una nueva aurora; es la alegría de vivir.

El texto es atribuido a san Agustín (354-430), pero no podemos olvidar que, al principio, las comunidades cristianas intervenían en la construcción y elaboración de los textos. Posteriormente se unificarían los textos y los ritos en la liturgia, sobre todo, a partir de san Gregorio Magno (540-604), a quien debemos la difusión del canto gregoriano.

Atrás quedaron momentos estelares, como el día del amor fraterno, el recuerdo de la pasión, el sermón de las siete palabras, y tantos hechos que perturban al ser humano, pero que las gentes viven con entrega. ¡Cómo no recordar, en estos días, lo que tantas veces mi madre, ahora con el invierno a cuesta, nos ha contado: “yo he llevado en las famosas andas a la Virgen Dolorosa, sin descanso a la morra, ida y vuelta, en procesión, sin ningún relevo porque yo no quería”. Hago constar que solo las mujeres podían pasear a la virgen, de seis en seis, aunque podías no aceptar el relevo. La morra en mi pueblo está a tres Kilómetros, entonces un camino escarpado, en medio de un silencio sepulcral, en que solo se oían el paso  de los creyentes y el ruido del caballo en que iba montado el sacerdote, por cierto navarro. La vuelta era más dura porque mi pueblo está en un cerro y había que subir “las estatuas” por una cuesta empinada y camino estrecho. Eso eran procesiones, nos dice todavía. ¿Se llama eso fe? Quién sabe. ¡Cuántas veces he escuchado de su boca que solo cree en el de arriba! Que la justicia de la tierra está muy lejos del ser humano. Si vemos lo presente no le falta razón.

La estrofa, Haec nox est, de qua scriptum est: / et nox sicut dies iluminabitur / et nox illuminatio mea in diliciis meis (Ésta es la noche / de la que estaba escrito: / Será la noche clara como el día, / la noche iluminada por mi gozo), es todo un presagio de la limpidez, de la alegría del cristiano que comienza un nuevo año santo, la noche en la que ahuyenta la maledicencia en todo su largor, expulsa el odio, se acerca más al carácter solidario que nos debemos, alegra al triste, al desheredado de la fortuna; es la noche de gracia, dichosa, simbolizada en el cirio hecho con cera de abejas, bien elaborado para que expanda su luz sin mengua y una el cielo con la tierra, lo humano con lo divino, lo material con lo espiritual; literariamente, Sancho con Don Quijote.

El cirio como símbolo de una llama eterna para apartar la oscuridad y triunfe la luz, las relaciones humanas como algo salvífico, el foco que necesitaremos cuando se apodere de nosotros el carácter cainita que llevamos desde el nacer, y que los cristianos deben rechazar, deben educar cuando quiera brotar. ¡Pero qué difícil es mantener esa llama de “en el buen sentido de la palabra bueno”, evocada por A. Machado! Es más, se deja traslucir en las personas lo que comporta negación, noche.

En estos días también me acuerdo del estribillo gongorino:” ¡Que se nos va la Pascua, mozas, /que se nos va la Pascua!”. Y eso es lo que inculco que prevalezca, que intentemos vivir, que la vida es breve, que vamos de paso. Son las expresiones clásicas “Carpe diem”, “Collige, virgo, rosas”, “Tempus fugit”, “Coged de vuestra alegre primavera”. Es el dístico del poeta culteranista: “Mirad no os engañe el tiempo, / la edad y la confianza”.

Poesía

Beauty is truth; truth, beauty. That is all

you know on earth, and all you need to know.

Desagravio. Hace tiempo que tenía en mi mente la desconsideración que hizo un profesor de Ode on a Grecian Urn, escrita en 1819, en favor de Lord Byron porque la Comisión encargada de seleccionar las lecturas para la selectividad de la Comunidad de Madrid se había decantado por el poema de J. Keats, y no por el Don Juan de  Byron en “hora 25” de la Cadena S.E.R.

Dejé mi disconformidad en el “Twitter”, el mismo día, pero no porque manifestara que uno es mejor que el otro, sino porque para encumbrar a Byron desdeñó a Keats, incluso con el tono de expresión. Esta forma ya desdice para quien la pronuncia. Algunos mantenemos que B. Pérez Galdós es “el más grande escritor” después de Miguel de Cervantes, pero no por eso arrinconamos a otros muchos excelentes escritores que hay para levantar la peana galdosiana. No olvidemos que la literatura es disidencia.

Este es el motivo por el que dedico este canto a este poeta que se sumergió en las situaciones de las cosas para hacerlas poesía, que disfrutó en su breve vida de la luz y de la sombra, y que ha sido definido por el crítico J.M. Valverde como “el mejor entre los poetas británicos”,”poeta, poeta”, “poeta por antonomasia”; o por A. Burgess: “would have become one of the great poets of all time” (…).”The poems of Keats that remain to us are models of the purely sensuous aspect of the romantic movement”( English literature, pág. 172).

Por eso quiero llamar la atención de J. Keats al que la muerte le llamó demasiado temprano, para recordar que, quizá,  sea la voz poética más importante del romanticismo inglés. Su pensamiento siempre estuvo en los parámetros de la virtud, de la conducta, unidas a la palabra independencia. Al lado están  celebración, alegría (“Una obra hermosa es eterna alegría”-Endymion-). En muchos de sus poemas nos habla de ese “espacio  de mirada interior”.

En su Ode to a Grecian Urn canta la inmortalidad de la belleza por el arte, que se contrapone a la caducidad de la vida. Es la permanencia del arte frente al paso del tiempo de las personas. Su poema no nos lleva al escepticismo como pudiera parecer sino a lo humanístico, aunque siempre veteado de un fondo de muerte tras la belleza; y eso sí, con adjetivos novedosos, exactos. La idea borgiana de que “se anticipó en un cuarto de siglo a la tesis de Schopenhauer” ha quedado esmaltada para la eternidad.

El epitafio en su tumba de Roma es toda una revelación: “Here lies one whose was write in water”.

Que L. Byron tuvo más notoriedad, sin duda; pero desbarra el profesor si piensa que  Don Juan sea el ejemplo más nítido de la poesía inglesa romántica. El crítico A. Burgess lo tiene claro cuando escribe que Don Juan “is perhaps not strictly a romantic poem at all; there is too much laughter in it”.