Personales

Cuando ya el tiempo nos alcanza, 2019. Sinceras felicitaciones a las 119.000 visitas de esta página repleta de lecturas, pensamientos, hechos, con la esperanza vivificadora de proseguir como humilde romero hacia lo excelso

Cuando ya el tiempo nos alcanza, vamos caminando con la mochila repleta de sinsabores y dichas; probablemente, más estas, como propias de la existencia, clave en el género humano a pesar de la lucha diaria con que nos desenvolvemos.Nos damos cuenta del tiempo transcurrido cuando damos vida a otros seres humanos y crecen; ya, entonces, la creatividad se puebla de vigor, de salutación. ¿En qué sentido si no hallamos el conocimiento para el avance de la sociedad? La sabiduría concierne a las personas envueltas en su quehacer diario, que intenta proseguir el camino ya trazado. No importa si este fue erróneo, lo elegiste con libertad o, quizá, condicionado, propio del género humano.

No sé si nuestro paso existencial requiere huellas, aunque, tal vez, contribuyan a conformar otro mundo mejor en el que el progreso sirva para ese avance necesario. Claro que necesitamos apoyaturas concretas no solo el entorno en que nos desenvolvemos; sin ellas, estamos disminuidos, cual barquilla a la deriva. Al cabo de generaciones siempre nos depara esa novedad que ahora no alcanzamos a comprender; son las venideras las que con otra mirada proseguirán de distintas formas la existencia que conocemos hoy con ásperas y laboriosas palabras. Son olas que nos despierten y nos adormecen; son trinos que nos apuntan a vivir y a pensar; son  hojas primaverales y otoñales. Lope de Vega se resarcía con el dístico «¡Oh, quién pudiese / hacer que la memoria no lo fuese!» en Romances de senectud. Es señal de que el tiempo nos alcanza aunque engalanados de lo existencial todavía del estribo que nos exige mudanza. Es la vuelta  al retorno con que llegamos sin que supiéramos el motivo para instalarnos.

Es el aprendizaje de dejarse llevar. Hay que alegrarse por lo alcanzado y sin entristecerse por lo no conseguido; lo que queda es la herencia; la generosidad por lo que has recibido como canon, como ejemplo para los demás. Cuántas veces, quizá, nos hayan dicho sé tú como camino más certero y lo hemos orillado. Ahora no vale mirar atrás, eso sería pernicioso. La mirada es otra, y ella también tiene que servir de formación a los que nos precedan; mientras haya luz será emblema; antorcha que da vida, ráfaga de conocimiento, de simiente, de albor, en este caminar en el que hemos sido llamados para recorrerlo, en esta vida transitoria, como peregrinos salvíficos.

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Desde Santurtzi a Bilbao.La que me faltaba

Hacía tiempo que quería participar en la carrera internacional desde Santurtzi a Bilbao, pero nunca encontraba cómo combinar con otras.Este año me decidí. Del  País  Vasco es la que me faltaba. Como todas las que se celebran por esos lares estuvo bien organizada, aunque hay detalles que habrá que mejorar después de treinta carreras, no el entorno que es paradisíaco a lo largo de la ría. La belleza paisajística no se sustituye.

Con música de las «famosas sardinas»  de Santurtzi salimos puntual-a las 11.15 horas- 3.500 atletas el día 25 de noviembre. A lo  largo de la ría fuimos pasando por los pueblos que la jalonan-Portugalete, Sestao, Baracaldo, Lutxana, Zorrotza, Deusto- hasta la estación de Pío Baroja de Bilbao. El paisaje es acogedor y te invita a que te recrees con la mirada. Merece volver, y los que no la hayan hecho que se animen, no se arrepentirán. A los/as que no pudieron terminarla, ánimo, otra vez será; y al atleta que vi tendido en el suelo, más o menos por el kilómetro cuatro, rápidamente atendido por los servicios de emergencia y después por la ambulancia, espero que no le haya pasado nada grave y esté recuperado; y si puede que vuelva el próximo año a intentarlo.

Por mi parte, fui tranquilo con la mente en que iba a terminarla; y así fue, aunque no puedo olvidar a las dos jóvenes-una con la camiseta de la carrera de san silvestre de Villanúa y la otra en la camiseta estaba escrito «Formation»- que supieron  mantener   un ritmo ágil-rápido al menos hasta el kilómetro nueve, que ya no pude aguantar el ritmo alto y no volví a verlas hasta la meta. En esos nueve kilómetros primeros estuvimos como el gato y el ratón; en muchos momentos las adelantaba y después ellas-sobre todo en los repechos- me cogían; y así estuvimos hasta el kilómetro nueve en el que bajé el ritmo. Me sorprendió que estuvieran hablando todo el tiempo-no me enteré porque ejercitaron el eusquera de viva voz, aunque algunas palabras las repitieron hasta la saciedad-.Dada su juventud a buen seguro que participarán de nuevo. Tampoco me pareció que fueran novicias en el arte de correr.

Si cuando terminas una carrera de «running» la purificación se adueña de tu cuerpo, en las que se desarrollan en el País Vasco hay algo más, es como si todos los participantes y los que te aplauden sintiéramos esa comunión, ese espíritu, ese oreo de solidaridad, de cercanía, de ensamblaje humano, que ya lo llevarás para siempre y te invita a que regreses..

Si la generosidad es una virtud de los atletas tengo que hacer cumplir-con gracias mil- a esa persona que me pagó el tranvía desde la parada Pío Baroja hasta los Sagrados Corazones. El motivo fue por el cambio de la meta debido a que coincidía con un partido de fútbol del Athletic de Bilbao. Resulta que yo había elegido el hotel NH Collection Villa de Bilbao porque la meta en un principio estaría en la Gran Vía alrededor del hotel por lo que no llevaba dinero ya que de Bilbao a Santurtzi fui en cercanías-Renfe y este trayecto lo pagó la organización que es de donde salía la carrera. Al preguntar en meta cuál sería el trayecto más corto, andando, para volver al hotel me respondió esa persona-atleta- que estaba muy lejos, al otro lado; y es cuando se adelantó-muy generosa- y me ofreció dinero para que cogiera el tranvía. Son anécdotas que nunca se olvidan. Le dije que  lo escribiría en este «blog». Que conste, por tanto, y le caigan dádivas por doquier. ¡¡¡Agur!!!

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» Aguaviva» y «Los Lobos» en el Paraninfo de Filología y Filosofía de la Universidad Complutense

La frase mítica «la imaginación al poder» del año 1968 reverdeció ayer en la Complutense con un público entregado con los dos grupos musicales que levantaron el espíritu en los años setenta y ahora emocionaron después de tanto tiempo: «Aguaviva» y «Los Lobos». La Vicerrectora con motivo de los cincuenta años 1968-2018 de aquel tiempo en que se exigió una cambio total tuvo a bien juntar a estos dos grupos musicales que tanta alegría trajeron a la sociedad española al aunar música y letra. Era una necesidad. Ese mayo del 68 en París ha quedado en la memoria, como también quedará el 15 de mayo en la sociedad española sin que esto sirva de comparación, pero en los dos fue una protesta ante tanto desvarío y despotismo.

El público presente en el Paraninfo-las entradas para asistir se agotaron muy rápido- vibró con un entusiasmo propio de personas que sienten, que recuerdan vivencias pasadas, que se postran agradecidos a quienes todavía ventean mensajes de solidaridad, de entusiasmo, de alegría, de sapiencia, de cultura.

El grupo «los Lobos» comenzó con «La Muralla» de Nicolás Guillén en medio de un silencio que impresionaba ante las palabras del poeta cubano. Después de una hora, terminó con «Vientos del pueblo» de Miguel Hernández. La emoción aquí se desbordó; las estrofas finales fueron también cantadas por el público. Quedamos imantados con las expresiones «extremeños de centeno», «castellanos de alma», «catalanes de firmeza», etc. Se oyó una voz para que se convirtiera en «himno nacional». El aplauso fue ensordecedor.

«Aguaviva» se inició con su famosa canción «Cantaré»; pero la que enardeció más al público, con fuertes aplausos, fue «Poetas andaluces»; los versos de R. Alberti llegaron al alma.

El acto finalizó con los dos grupos juntos cantando estrofas de «Vientos del pueblo» y «Poetas andaluces». A la espera de que la Universidad conmemore los 75 años del afamado año 1968.

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III Carrera Go fit Vallehermoso de Madrid

Esta mañana he participado en la III Carrera Go fit de Madrid Vallehermoso. La mejor descripción que he sentido al terminarla ha sido como un baile sin música. No se ha avanzado ya que es la tercera vez que  nos convocan. Por otra parte, estas líneas también pueden llevar el título de la carrera del silencio, solo se oía el «run, run, run de los coches» que añadían más aire viciado para los/as atletas. Algunos vigilantes que controlaban la carrera nos aplaudieron. Y cómo no, gracias  esa persona que me gritó: ¡»animo profesor»! Se nota que los de «Go fit» son novicios en las carrreras; hay que exigir algo más.

Y a propósito de «La zona fantasma» de Javier Marías en el diario El País de hoy. No ha descubierto el mediterráneo cuando escribe «que los vientos del autoritarismo son demasiados contagiosos». Toda persona que ejerza poder se deja llevar por el autoritarismo no solo en política; también en la enseñanza, en el periodismo, en la empresa, en la familia, etc. Ahora bien, el señor Marías arremete contra un editorial del periódico y algunos partidos políticos. Lo primero, usted puede escribirlo; ahora bien, en cuanto al editorial para mí lo más importante es que se una  a las ideas del Ayuntamiento y podamos respirar un aire más limpio. Por ejemplo, esta mañana el aire estaba contaminado y para los corredores-por cierto que pagamos- es pernicioso. No sé de dónde se saca, señor Marías, los contenidos de las seis primeras letras del abecedario; en ellos, también hay un aleteo de autoritarismo, del que también discrepamos muchas personas del mundo en que me desenvuelvo. Por cierto, yo sí me alegro del impuesto de circulación a los automovilistas; es una forma de que con ese dinero se limpie Madrid.

Finalmente, olvide el carácter imperativo de «quieran o no» y quédese con el condicional «si se quiere proteger la salud». No se recueste en la frase ya manida «libertades individuales» a la que se recurre cuando nos molesta, y abandere el aire limpio que también deseamos otras personas.

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Cuenca de piedra ruda

Aunque había estado seis veces-voy todos los años- en la carrera ·»Hoz del Huécar»-se celebra en primavera- donde se juntan el cielo y la tierra, y en verdad lo paradisíaco te envuelve, no había corrido la M. Maratón de Cuenca en la que el río Júcar te acompaña con frondosos pinares y álamos ensoñadores con ya las hojas amarillas sobre la superficie del río. El contraste entre el verde y el amarillo te enaltece, te sientes copartícipe de otros parajes hechos de trozos de cielo. Simplemente una sinfonía paisajística. No había corrido una M. Maratón tan dura; incluso más que la afamada Behobia-Donosti (cuatro veces); en esta son las gentes quienes te aúpan, te arropan para que continúes. Para mí son las mejores que he corrido juntamente con la de Gotenburgo; aquí, en esta ciudad sueca por excelencia, es otro mundo, por eso las llevo en el corazón y guardo sus camisetas con primor; cuando corro con ellas siento esa fuerza, ese aleteo salvífico de vivir ya fuera de lo terrícola.La fuerza de voluntad en una carrera es primordial, más que las piernas. Y la alegría con que se entra en meta te da fuerza para proseguir en el atletismo, a la espera de que no sea la última y recobres nuevos bríos para la siguiente. Hay que destacar el esmero con que preparan los conquenses las pruebas, y el domingo pasado no fue una excepción. Cuando regresas a casa, vienes como oreado de belleza, de incienso celestial.