Cuando me acerco a los hermanos Goytisolo (Luis y Juan, José Agustín murió) bien para leer una novela, un artículo o un ensayo, me viene a la mente la expresión, que ya he escrito alguna vez, el castellano se viste de hermosura. Ahora, estos días navideños me he dado a la lectura de El lago en las pupilas (Madrid,Siruela, 2012, 156 págs.), y de nuevo hallo esa perfección con que el novelista cuenta unos hechos que no sorprenden, pero que la memoria ya decae por el tiempo transcurrido, o simplemente, hoy estamos imbuidos del materialismo más procaz. Su Santidad,en su alocución de año nuevo, lo ha denominado «capitalismo salvaje». Ya era hora. Sigue leyendo «Última novela de Luis Goytisolo: El lago en las pupilas»
Autor: felixrebollosanchez
Feliz año 2013. Happy New Year.Felice Anno Nuovo
Mi más secera felicitación a todos los que me leéis. Este año los lectores han sido de 75 países con 22.527 visitas. Los tres que más han visitado mi página han sido España, México y Colombia. Espero no defraudar este año que comienza, a la espera de que la carrera popular san Silvestre vallecana-2013- la pueda realizar en menos tiempo, eso será buena señal. Buen día.
Los números de 2012
Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2012 de este blog.
Aquí hay un extracto:
4,329 films were submitted to the 2012 Cannes Film Festival. This blog had 15.000 views in 2012. If each view were a film, this blog would power 3 Film Festivals
Misa del Gallo en Los PP. Paúles
Este año he ido a «la misa del gallo» a la Basílica-Parroquia Virgen Milagrosa que regentan los PP. Paúles en la calle García de Paredes 45, precisamente donde recibió «la semilla divina» san Josemaría («el Padre» para los del OPUS) en unos ejercicios espirituales. Sorpresa agradable al contemplar a doce personas-cinco mujeres y siete hombres- negras, llenas de fe, venidas de Uganda según nos dijo el párroco que contribuyeron con sus cantos-en forma de coro- a imbuirnos de más espiritualidad en un templo lleno aunque no participativo, en su gran mayoría, a la hora de coadyuvar en la misa concelebrada compuesta por nueve sacerdotes.
Lope de Vega navideño
Lope de Vega navideño.Félix Rebollo Sánchez
Otro canto merece esta gloria universal como desagravio por la superficial crónica que se publicó en el diario El País. El otro canto lo publiqué el día 25 de noviembre. A Lope de Vega no se le puede tratar de esa forma chabacana. Muchos escritores universales han aprendido a trazar poesía, dramas y prosa poética teniendo como referente al mito de las letras españolas; sí, así de claro, que se propague; que no ha habido otro de mayor capacidad creadora en el que se funden dos épocas: el Renacimiento y el Barroco. Ningún otro escritor estuvo más cerca del pueblo, fue su alma, su voz; lo que bebía se lo devolvió con creces en obra de arte. Hasta la Inquisición prohibió la parodia del Credo de los cristianos: «Creo en Lope de Vega, todopoderoso, poeta del cielo y de la tierra…». Con este panegírico quiero que no quede ni brizna de los renglones que aparecieron un viernes en el periódico nombrado, ni el cronista se atreva a escribir sobre Lope (¿habrá leído algo?, ¿sabrá que la llamada Generación del 27 cayó rendida a sus pies? Estas ideas no pueden quedar en tierra pedregosa, sino en la fértil, en la abonada para que alimente el espíritu.
Estos días navideños son propicios para recordar a los cristianos cómo Lope se adentra en la espiritualidad más emotiva para festejar la «buena nueva»-ha nacido el Redentor- en esos poemas que traspasaron fronteras: «Este Niño y Dios Antón / que en Belén tiembla y suspira / con unos ojuelos mira que penetra el corazón…» (Sus ojuelos). «No lloréis mis ojos, / niño Dios, callad, / que si llora el cielo, quién podrá cantar? (…). Pues andáis en las palmas / ángeles santos, que se duerme mi niño / tened los ramos» (Pastores de Belén). O estos otros que nos devuelven a la más honda espiritualidad; se adentra alegóricamente en su mundo interior: «Entro en mí mismo para verme, y dentro / hallo, ¡ay de mí!, con la razón postrada / una loca república alterada». Y cómo no recordar la entrega que siente cuando es llamado al sacerdocio:
¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras?
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,
que a mi puerta, cubierto de rocío,
pasas las noches del invierno oscuras?
¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras,
pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío,
si de mi ingratitud el hielo frío
secó las llagas de tus plantas puras!
¡Cuántas veces el ángel me decía:
«Alma, asómate ahora a la ventana,
verás con cuánto amor llamar porfía»!
¡Y cuántas, hermosura soberana,
«Mañana le abriremos», respondía,
para lo mismo responder mañana!
Y como estamos en días amorosos que quede esmaltado el terceto del espléndido soneto a la muerte de Marta de Nevares: «Permíteme callar solo un momento, / que ya no tienen lágrimas mis ojos, / ni conceptos de amor mi pensamiento».

