Personales

Desde mi ventana 10

Tercera salida (1:00)

Hoy decidí correr menos por precaución después de tanto tiempo sin practicar. Me puse una de las camisetas de la Hoz del Huécar como homenaje ya que este año, prevista para el día 10 de mayo, ha sido aplazada. No se sabe si nos convocarán en el otoño o ya se postergará para la primavera de 2021; estaré al tanto ya que es una de las carreras que más disfruto ascendiendo por esas curvas pletóricas de rocas, árboles y el ruido del agua del río. Es la felicidad plena. Si no la has hecho, ínténtalo, no te arrepentirás, saldrás purificado.

Esta mañana, el ambiente era distinto al del fin de semana donde hubo una eclosión de deportistas, pero sí observé rostros alegres en medio de un cielo en el que se alternaban las nubes y el sol; otras veces al unísino en medio del canto de pájaros que jalonaban la ruta; pero se percibía más gente-quizá operarios- que pululaban por las Facultades abriéndolas y limpiándolas. La fase 0 en la que estamos en Madrid, también lo vi a la vuelta en las calles del barrio de Moncloa con la limpieza y la abertura de establecimientos. Estamos en el buen camino aunque siempre hay personas que pasan de las normas que nos han dado la comisión de técnicos y nos la repite hasta la saciedad el ministro de Sanidad; claro, que nuestra presidenta de Madrid-es de todos aunque no la hayamos votado- se yergue e invita a una congregación con bocadillos incluidos en el recinto de Ifema para su clausura; no vale, si ya se ha pedido perdón; no olvidemos que a los que hemos cumplido años nos enseñaron en el catecismo que para aceptarlo tiene que venir el propósito de enmienda. Ya veremos («Dios te salve……»). También cuando estudiábamos bachillerato y leíamos a santa Teresa, entre otras muchas cosas-como su gran prosa- aprendí que antes de la «devoción está la obligación», qué gran mujer fue (el recuerdo del avión y la catedral de la Almudena me revolotea).

También un varapalo para aquellas personas-pocas, bien es cierto- que no cumplen lo que debemos hacer estos días por si queremos recuperar el verano y la salud. No vale argumentar que algunos dirigentes no dan ejemplo; no es óbice, sé tú y serás más feliz.

A la vuelta de mi tercera salida con una de las camisetas de «La Hoz del Huécar» donde se aúnan el cielo y la tierra, como homenaje a la carrera que no se podrá celebrar el día 10 de mayo.
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Desde mi ventana 9

Segunda salida ( 1: 25´)

Con la experiencia de ayer, de nuevo, me lancé a mi segunda salida de este confinamiento; me propuse hacer más tiempo, y así lo intentaré día tras día en mis salidas deportivas. Salí de casa sobre las 7: 40´ y ya en la calle observé algunos/as corredores y algunos ciclistas que también se dirigían a la ciudad universitaria.La mañana era espléndida y en el recorrido la naturaleza te impresionaba y te dama la bienvenida; solo se oía el trinar de los pájaros y se absorbía la fragancia de la floresta de los árboles, las flores y de la hierba; qué dicha, nada de coches; solo pasó un autobús de viajeros vacío; el olor a primavera te daba ánimos para proseguir; personas y naturaleza inmersos, como felicitándonos; en el fondo se piensa: este es el camino; son las veredas para una nueva sociedad; la invitación de la naturaleza es clara, de nosotros depende aceptarla; ya nada será igual, de lo contrario caeremos en un abismo insoportable como pretenden los de siempre.

A mi vuelta de la segunda salida, ya en casa, en este 3 de mayo para que me vea mi madre que asaltó los cielos.

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Desde mi ventana 8

Primer día ( 1:10´)

Hoy para el atletisno ha sido un sábado de gloria; al menos, yo lo esperaba con alegría; hasta conté las horas que faltaban para el inicio; con este pensamiento me retiré la noche del viernes al dormitorio, y como hago siempe escucho «Hora 25» de la cadena S.E.R. Pero hete aquí que un tertuliano afeó la persimisividad del acto deportivo del día siguiente y no veía tan impropio la aglomeración en el Hospital de Ifema; es decir, una clausura oficial festiva y multitudinaria no le pareció tan negativa. Curioso pensamiento. Me pareció una barbaridad, y a lo mejor hasta cobra por lanzar al aire tal desatino. Malhumorado apagué la radio; esta gente ceniza no me interesan. No se entera que hay que vivir, que el deporte es limpieza de mente y que las normas están para todos, no para las que me gusten; no sé quién es, no me interesa, y quizá lejos del espíritu que ha mantenido la marca S.E.R. desde que se creó; por algo será que es la más oída. Desde que tengo uso de razón la he escuchado. Tomen nota los dirigentes….

Constato que dormí muy bien a pesar de ese golpe dañino; con tiempo me levanté, me aseé, me fui poniendo la ropa deportiva y una vez terminado, me dirigí a la cocina y me hice un café solo- de Etiopía- con miel extremeña de la sierra de Guadalupe (las Villuercas), donde nació mi madre que asaltó los cielos con más de 101 años. A las ocho, enfilé la calle Cea Bermúdez, camino de la plaza de Cristo Rey para proseguir por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo para adentrarme en la ciudad universitaria hasta donde da la vuelta el aire en el complejo deportivo Botella Llusiá de la Universidad Complutense; ya con espíritu crecido corrí hasta llegar a la carretera de la Coruña y me enfilé por la Avenida de Séneca con dirección al polideportivo de la Politécnica. Pasé por el Consejo Superior de Deporte; me encaminé después por el Colegio Santa Teresa y observé hacia mi izquierda la piscina de verano de la Universidad Complutense. Una vez pasado por varios colegios, entre ellos el de San Agustín, caminé a mano izquierda para coger, otra vez, la espalda del campo de atletismo y de rugby de la Universidad Complutense y pasar por la parte trasera del colegio brasileño. De nuevo estaba en el cruce de la carretera de la Coruña, pasé el puente y fui subiendo a un ritmo aceptable hasta la confluencia de las calles Isaac Peral con Fernández de los Rios para proseguir hasta Cea Bermúdez. Sin duda, una mañana plena de dicha con esos 70 minutos que realicé.

A quienes tuvieron la feliz idea de que ya tocaba el deporte después de esos 48 días enclaustrados, gracias mil; espero y deseo que se vayan cumpliendo las fases propuestas por la comisión de técnicos para que julio sea el mes bendito y podamos gozar del verano. Buena tarde soleada.

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Desde mi ventana 7

Mañana es el inicio de la alborada para los deportistas; únete también; venga, sin complejos, ponte pantalón corto, zapatillas y camiseta; a corretear, al menos. Eso sí, si vas acompañado vete a una distancia de unos veinte metros-no olvides, es individual-;a buen seguro, al final te sentirás feliz y tu cuerpo lo agradecerá y, sin duda, con quien convivas. Transmite tus sentimientos, tus emociones, tus sensaciones; cuando corres, creas, desarrollas tu mentalidad y tolerancia; haces partícipe al tú que sientes o añoras. Hasta la saciedad, desde la antigüedad, nos han dejado la expresión «la felicidad también se entrena»; frase ya manida de tanto tiempo transcurrido; hazla tuya en el siglo XXI. El confinamiento con deporte aminora tu aislamiento y ensancha tu espíritu. Hoy, estamos ante un día soleado en Madrid. Mañana, hasta, tal vez, pique. No importa, el cuerpo necesita también vitamina D natural , y si es corriendo mucho mejor. Buen día hermano/a, y como termina en su columna titulada «Anormalidad» en el diario El País, hoy, Juan José Millás, «Dios nos asista».

Cantando sobre el atril by Félix Rebollo Sánchez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 España License

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Desde mi ventana 6

En estos días de enclaustramiento he recibido dos noticias agridulces: las dos carreras que tenía pendientes una en Cuenca y otra en Londres han sido aplazadas. La del Hoz del Huécar, en la que se aúna el cielo y la tierra, solo escriben el adjetivo y la devolución del dinero; la de Londres, nos remiten para el otoño sin concretar el día por lo que el dinero pagado lo retienen por el momento a la espera, supongo de concretar un día. Sea lo que fuere, mi alegría de participar en Londres, por vez primera, por ese centro mítico se ha desvanecido. Y la de Cuenca, era la de décima vez que participaba, pero me congratulo de volver un año tras otro; ese encantamiento lo percibes ya cuando llegas a la estación de tren y observas las estribaciones de la ciudad clásica-encantada-«Cuenca cierta y soñada, en cielo y río» ( F. Muelas). Ahora bien, lo comprendo ante días neblinosos y una naturaleza que nos ha dado un aldabonazo para que estemos precavidos, que el camino elegido es tortuoso; que así, no. Algunos/as, todavía están en las batuecas. No estaría demás que leyeran poesía-esa, «cargada de futuro»- O los versos de las Rimas de Luis Rosales:

«Como el náufrago metódico que contase la olas que le bastan para morir;

y las contase, y las volviese a contar, para evitar errores,

hasta la última, hasta aquella que tiene la estatura de un niño y le cubre la frente,

así he vivido yo con una vaga prudencia de caballo de cartón en el baño.

sabiendo que jamás me he equivocado en nada,

sino en las cosas que yo más quería».