Personales

Fin de semana en Cuenca

Vover a Cuenca siempre constituye una alegría y más en esta época en que se reviste de primavera. El verso del poeta conquense “Aventura de cielos despeñados” siempre está presente.  La hoz del Huécar atrae; es como si alcanzaras el paraíso cuando vas coronando cotas y ver alrededor atletas que se afanan por mudarse a la izquierda o derecha para cobijarse en la sombra ante un día de solanera. Es la cuarta vez que participo y esta ha sido la que más calor ha hecho; es dura, pero, año tras año, nos damos cita-hoy, casi 1.500- cada vez más personas, y eso que los hoteles se aprovechan-suben hasta  un 50%-; sinceramente incalificable, cuando deberían estar agradecidos que miles de atletas invadan las calles, den vida, coman, cenen, desayunen y los regalos típicos que se compran; otros dirán: como todas las ciudades provincianas; pero es tanta la felicidad que se siente cuando entras en la meta que no nos arrecian los precios. Para los que no pudieron terminar la carrera ánimo, el próximo año seguro que lo conseguirán. Es una de las carreras más duras y luego el calor la hizo más dura si cabe. Sigue leyendo “Fin de semana en Cuenca”