Poesía

En estos días navideños recordemos a Lope de Vega lírico y cristiano

Este Niño y Dios, Antón,
que en Belén tiembla y suspira,  
con unos ojuelos mira  
que penetra el corazón.
Este Niño celestial  
tiene unos ojos tan bellos,  
que se va el alma tras ellos
como a centro natural.  
Ya es cordero y no es león,
y como dejó la ira,
con unos ojuelos mira  
que penetra el corazón.  
Antiguamente miraba   en nube,
monte y en fuego
y en ofendiéndole,
luego   del ofensor se vengaba;
mas después que vino, Antón,
donde como hombre suspira,  
con unos ojuelos mira
que penetra el corazón.
No se dejaba mirar  
envuelto en nubes y velos;
ahora en pajas y hielos
se deja ver y tocar.  
Y como ve a los que son
la causa por que suspira,
con unos ojuelos mira
que penetra el corazón.