Ensayo

La lámpara maravillosa

La lámpara maravillosa, cien años después. Homenaje a Valle-Inclán

Félix Rebollo Sánchez

La sacralización de la belleza fue algo inherente a Valle-Inclán: “No olvides que la última y suprema razón que todas las cosas atesoran para ser amadas, es ser bellas”. Mucho antes, J. Keats plasmó para su acuñación: “La belleza es verdad; la verdad es belleza”. ¡Qué lejos estamos cuando el mundo está regido por el deseo de poder, la codicia y la maldad; precisamente esta lámpara al igual que el cirio pascual de los cristianos está llamada a ensalzar la belleza, pero también a dónde nos puede conducir la maldad que no es otro que a lugares infernales.

La fusión del arte y la vida, tal pretende Valle-Inclán, como ráfaga de luz para asimilar su obra, incluidos los famosos espejos de la calle Álvarez Gato de Madrid. Somos peregrinos que caminamos hacia la luz como nos recuerda en “Gnosis”: “Hermano peregrinante que llevas una estrella en la frente, cuando llegues a la puerta dorada, arrodíllate y medita sobre estas palabras de san Pablo: si quis inter vos videtur sapiens ese, stultus fiat, ut sit sapiens”.

“El anillo de Giges”, “El milagro musical”, “Exégesis trina”, “El quietismo estético” y “La piedra del sabio” constituyen una arqueología filológica base de la producción valle-inclanesca; son las partes de La lámpara maravillosa; obra que casi no se cita y sin embargo es el arroyo que recoge toda su obra. La similitud de los cinco capítulos-secuencias es chocante.

Sus ideas estéticas están remozadas de espíritu paulino o, tal vez, ignaciano si tenemos en cuenta el subtítulo del libro Ejercicios espirituales. La lámpara maravillosa comienza con “Gnosis” al que se puede denominar pre-liminar; es el anticipo de todo un conocimiento que nos lleva a la sabiduría. En la última glosa no tiene dudas: “Peregrino sin destino, hermano, ama todas las cosas en la luz del día, y convertirás la negra carne del mundo en el áureo símbolo de la Piedra del Sabio”. Son cuarenta y tres que se reparten en siete, diez, nueve, diez, y siete de similar extensión. Todas impregnadas de lo existencial, principio para adentrarnos en la creatividad, donde el gozo es palabra, y esta perfección suma; así Valle concibe lo estético, la cumbre, el paraíso filológico; pero, nos advierte de que el camino es tortuoso, aunque nos invite a realizar la experiencia como purificación para alcanzarlo, lo que importa, la luz que es bien, amor, dicha.

Literatura

Ramon Llull (1232-1316), trovador, al séptimo centenario de su muerte

Ramon Llull (1232-1316), trovador, al séptimo centenario de su muerte
Félix Rebollo Sánchez
Cuenta la leyenda que “el crucificado” se le apareció cinco veces con intervalos de varios días. Quizá como consecuencia de este hecho peregrinó a Santiago de Compostela y a Santa María de Rocamador. A su vuelta a Mallorca se entrega a la ciencia, a penetrar en lo teológico a través del arte. Y así, con esa fórmula escribe Ars compendiosa inueniendi ueritatem, 1274.
Que una persona tenga como eje de su pensamiento el recurso literario-y eso que se consideraba “iliterato”- no deja de ser novedoso hoy; sin embargo, no lo fue hace ya siete siglos cuando lo esgrimió para explicar las verdades cristianas, e incluso a fundamentarlas con los principios filosóficos. Su idea- a través de su Arte- debería ser suficiente para convertir a los infieles, sobre todo, primero, a los más sabios; la discusión sobre dogmas fue una constante. Las verdades teológicas las desarrolló para asombro de los racionalistas; Filosofía y Teología hermanadas como fuente saludable para el conocimiento; la dualidad fe-razón como frontón de pensamientos para llegar a penetrar en la hondura existencial.
El libro mas famoso para el que suscribe estas líneas es El libre de les bestias en el que se describe los sucesos dramáticos que acarrea la elección de rey en el mundo de los animales. La entronización del león provocó una masacre de los hervíberos y luchas entre los carnívoros del entorno del rey. El buey y el caballo deciden ir a buscar venganza y consejo al reino de los hombres porque sus hijos han sido devorados. La fábula acaba con el león matando lentamente al zorro y el reino fugaz de los animales desplomándose. De la obra se puede desprender que Llull escribió una fábula sobre el poder abusivo y su uso incorrecto.
En estos momentos, recuerdo que esta obra se estrenó en Madrid en 1997; al menos, el día 23 de enero-fui con alumnos/as-, los aplausos correspondieron a una gran actuación del grupo Els Comediants. Salieron hasta siete veces al escenario a corresponder al público asistente. El mensaje fue nítido: un ataque directo al poder omnímodo, a través de esa historia despiadada que con tanto esmero supieron representar. A pesar del tiempo transcurrido, la obra sigue en pie; la sociedad no ha avanzado tanto.