Personales

Selectividad en Madrid. Primer día: 4 de junio, 2013

El tiempo transcurre sin que nos avise del instante; pero, un año más, hoy el sol se detiene en los rostros de una nueva juventud que quiere participar, que quiere ser dueña de su destino; percibo, ya, a primera hora, la alegría con que se apuestan en el entorno de las Facultades de Medicina, Derecho, Filología, Biológicas, etc., de la Universidad Complutense con la carga de la mochila. Yo también me dirijo a pie, desde Moncloa, a la sede 18 en la que debo presentarme a las 8.30 horas en la Facultad de Derecho. Paso obligado para un filólogo, que fue feliz en el edificio- ahora «A», antes Filosofía y Letras- en la Licenciatura y en el Doctorado, es visitar la cafetería. Unos camareros serviciales al verme ya están prestos para el café; aún hay dos de los tiempos heroicos, como yo los denomino, adjetivo que es una constante en este «blog» cuando me refiero a la dictadura y transición españolas. Al fondo, con chaqueta marrón-claro veo al hermano Pisonero que está presto para comenzar el desayuno.

La vida nos empuja «como un aullido interminable», verso de J.A. Goytisolo, que tantas veces hemos leído y hemos comentado en clase para que los alumnos participen, para que vivan, para que no pierdan el tiempo, para que buceen en la literatura como algo salvífico. Es una selectividad más, es la primavera hecha carne, que en otro tiempo los que examinanos fuimos también jóvenes con ilusión para pasar esta valla. Desde estas páginas mi más sincera felicitación por haber coronado la cumbre, y, sin duda, el que cada persona pueda elegir la especialiadad que desea.

Poesía

De Diario anónimo a Ropa de calle

En esta página hice un canto al poeta José Ángel Valente con el título «poeta recobrado», una vez terminada la lectura de su Diario anónimo, Gutemberg, 2011. En estos días acabo de terminar Ropa de calle. Antología poética (1980-2008), Cátedra, 2011, de García Montero. Solo tienen en común  la poesía como pan que nos alimenta. Valente es más profundo, más interior, más intelectual. Sin embargo, García Montero ya se le conoce con el marbete de «poesía de la experiencia», y, quizá, su poesía sea más sencilla, más cercana a las gentes que pululan por las calles.  Pero esto poco importa; lo primordial es que la poesía nos llene, nos inunde de pensamiento, de conocimiento, teniendo siempre presente la expresión machadiana «palabra en el tiempo».

     En realidad, yo ya había leído bastante de la poesía que viene recogida en la Antología desde Y ahora ya eres dueño del Puente Brooklyn (1980) hasta Vista cansada  (2008). Pero, un libro que me llenó fue Completamente viernes (1998), por lo menos algunos de sus poemas; por encima de todos destaco «Hombre de lunes con secreto», quizá porque sea el más amoroso. El comienzo: «Este lunes de abril templado y diligente, / muy de mañana sin haber dormido», nos invita a la lectura, a la entrega, a buscar la esencia, a  libar el mejor tú.

Consciente de ello, lo puse como lectura obligatoria a jóvenes  19-20 años. Por el debate que suscitó a buen seguro que también la lectura les confortó. Entonces, los alumnos /as  que tenía en clase sumaban 170, en cada curso, y eran tres. Al ver después la segunda edición del libro, pensé entonces que había contribuido a su expansión. Hoy, en el Espacio Común Europeo los cursos son de 80 alumnos/as.   Pero, he de añadir también que del poema, al que hago referencia, no me gustó el último verso «Buenos días, soy yo, he terminado». A mi parecer demasiado frío, quizá distante. Otra frase, otro sintagma, hubiera dado más sentimiento, más cercanía. Ahora, con la distancia, al volverlo a leer, tengo la misma impresión. Claro, pero esto forma parte de la subjetividad lectora.

La introducción a la Antología no me ha llamado, en demasía, la atención, pero sí un libro que leí hace tiempo de Laura Scarano, Las palabras preguntan por su casa. La poesía de Luis García Montero. Madrid, Visor, 2004. Es lo mejor que he leído de la poesía del poeta granadino, ya afincado en Madrid, lejos de los problemas que a veces  acarrea la docencia. Tal vez, por eso, la introducción me parezca alicorta, más allá de los destellos que atesora en algunos párrafos.

Del libro Vista cansada (2008) se han seleccionado los más humanos; son memorables los poemas  «Rafael Alberti», «Colliure» y «Aniversario». Este lo destaco por la fuerza amorosa que desprende después de tanto tiempo; no sé si se puede entroncar o relacionar con el poema al que he aludido del libro Completamente viernes. Creo que debe existir. Si es así, el amor es completamente «tú». ¿Qué son si no los versos «dejando de ser yo / para llamarme con tu nombre, / mientras escucho la verdad del mar / y pienso en el futuro«?