Personales

De vuelta de la carrera “La hoz del Huécar”

Hay tres nombres que todo conquense memoriza: las casas colgadas, Federico Muelas(existe la “senda del hocino de Federico”, en la que, al principio, podemos leer unos versos del poeta extraídos de su famoso soneto a Cuenca: ¡Oh, aventura de cielos despeñados / en volandas de celestes prados!), y J. L. Perales. En cuanto al primero, es más para el turismo, por lo que es un aspecto que queda ahí sin más, al menos para mí. Sin embargo, el poeta Federico Muelas para los docentes o amantes de la poesía, hay que tenerlo en cuenta, aunque hayamos sido injustos al no valorarlo en su justa medida, pero me alegré que en el umbral del puente san Pablo y debajo casi de las casas colgadas, un grupo de jóvenes tocasen piezas de Mozart y Bethoven; en un intervalo, entablé conversación con ellos; y una de las cuestiones que salió fue el poeta Federico Muelas al que me dijeron que lo habían estudiado en el bachillerato. Si repasamos los textos de bachillerato que están en uso en la Comunidad de Madrid, ninguno lo nombra; claro que en la universidad ni rastro. Me emocioné que la gente se parase a escuchar a Mozart-yo también lo hice-, y cuando terminaban una pieza se ofertaba con euros, que  ellos agradecían. Entendí que amaban la música, les deseé suerte, para añadir: no olvidéis que música y literatura se hermanan.

Vista del puente san Pablo y Parador de Turismo. Antiguo Convento de los PP. Paúles.

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