Poesía

Antologías

Ante las Antologías percibo un cierto compromiso de voces que quieren ser recordadas por ese ímpetu de belleza verbal como asidero a que podamos sujetarnos. Lo difícil estriba en la criba que se haga. Es un asomo y una memoria. Este grupo de poetas reverdecen lo que debe permanecer para siempre, para no ser olvidado. Mi admiración por este grupo de poetas excelsas que me cumple hacer constar y más viniendo de tierra extremeña: ni lejana, ni sola, ni desconocida como he escuchado en varias ocasiones..

La exigencia estética se percibe. No sé cuál será el espacio de recepción. A mí me ha llegado y lo lanzo para aquellas personas que lo desconozcan; quizá la toxicidad de los medios digitales nos nublan el conocimiento poético. Es la palabra literaria que nos enaltece. Con los mimbres seleccionados de que se valen nos movemos en realidades que deben crecer en el pensamiento de los/as lectores, de ahí la necesidad de divulgarlo.

Bien es cierto que, en general, no se detecta una poética de lo intelectual, más allá de lo que supone la poesía pura; pero nos cumple su mitificación; la personal es la que se adueña de esta caracterización. Una nueva sensibilidad, un culturalismo que recoge la realidad candente, que no se aparta de lo que la poesía debe ser desde Homero, como maestro de todos los decires y menos entrar en divisiones, estancos ciegos que entorpecen la belleza poética.

La sencillez que desprende la Antología me recuerda la frase clásica de Antonio Machado: «los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa». No se trata, por tanto, de una elaboración de versos sin más, sino de lo que acontece en la calle; es el nombre exacto de las cosas y adentrase en la sociedad de lo humilde; es lo que Machado desprendió de Soledades: la realidad palpitante que llegue a las gentes, que sea de lo que ocurre, de sus preocupaciones, de lo que se habla.

Diez son las poetas que conforman esta preciosa Antología. Ya el Prólogo nos adelanta lo que se pretende. Son palabras que nacen del corazón: memoria, canto, identidad, prisma, resistencia, estilo, silencio, herida, experiencia, latido. Este enjambre de palabras y otras sustentan Stela Literaria. Y a fe que se ha conseguido con este puñado de poetas al quedarte pensativo una vez que terminas verso a verso cada uno de los poemas. Es buena señal ante estos días armoniosos con que la primavera nos insta a leer poesía.

Todas las poetas han elegido su espacio y su memoria, su tono, su vida en la que hallamos «hilos de dolor y alegría», pág.13. Los ojos se te humedecen ante el sentimiento maternal: «Si entiendes algún día todo esto, / comprenderás por qué escribe tu madre, / y entonces, tal vez sin darte cuenta»…, pág.58. Quedas prendado de los versos testimoniales de Vanesa Cordero por su exaltación de la cultura poética como ciencia, como arrobo ante el sentimiento amoroso, bien sea preguntándose por el amor «en los días de tormenta», como ella » se acurruca / en los raíles angostos» o «Si muriera mi madre»…, págs. 97 y 92.. Y le cabe constar dos fuerzas que le apasionan sin que encuentre las veredas del existencialismo con el verso: «No puedo saberlo», pág.97.

Otras veces, ante los desatinos, ante la opresión, los desvelos, las sinrazones, piensa que «existe una alborada», pág.18. Y ante el recuerdo del ser querido: «Tal vez fuera un sueño», pág.22. O los pensamientos que de aquí para allá, desatinados, sin saber por dónde salir o caminar, pero puede que de repente surja «un estallido de luz… / y desatar nuevas energías», pág. 30. El crepúsculo también termina para después erguirse. O los besos primaverales como «gotas de silencio» con «las lluvias de abril», pág.37, tan presentes que ayudan a refugiarse para sentirse. O el río Guadiana con lo que fue, hoy «Ya no ríe nuestro río / tiene las manos atadas», pág. 41.

O el llanto ante el dolor inesperado, «Abre tu corazón y escucha», pág. 47. El poema «Nos robamos«, ni cometiste delito ante el fruto prohibido-fuiste tú sin más-, y menos condena. Los últimos versos coronan su alegría, su dicha , «será regalarte mi vida», pág. 48. El entramado textual vivifica; es el vitalismo y la humanización como vectores esenciales; en definitiva, es la poetización de la experiencia, pero no se trata de un canon estético determinado. También el dolorido existencial al recordar hechos bíblicos en su vida hasta incluso con versos dolorosos, «Como dócil ramera le serví cada noche», pág. 70. Después de tanto, pide «que aparten este cáliz / de avispas contrariadas», en el poema «Del corazón al ruido«, pág.71. Es el dolor hecho carne.

Otra vez, el paso del tiempo en la poesía, es el nosotros nos iremos, «De unir a fin de cuentas / a través de los hijos, todo el tiempo futuro».., pág.78, con el amor como transmisor en el que «no caben / sombras ni anocheceres». También el tema del tiempo que nos aprieta, nos alcanza; «Cuando la vida pasaba / como en los brazos del viento», pág. 88.

Mención especial, aunque ya la he nombrado con unos versos en las primeras líneas, para la poeta singular, desde diversos vericuetos, María Victoria Chamizo, no solo por los tres poemas sublimes que aparecen en esta Antología también por su libro excelso Senderos que leí hace tiempo y di cuenta en este «blog literario». Conviene detenerse, verso a verso, en los tres poemas con que nos inunda la mente: «Aniversario» en el que el sentimiento paternal, a un silencio asomada, que destilan «lágrimas», pág, 56. El poema «A mi hijo», con una exaltación a la poesía, unida al calor de madre que proyecta al hijo que pregunta «Qué es la poesía» , esta «no se explica ni se aprende: / se siente aquí muy dentro, y ya es bastante», pág. 58, En Contemplación, la lucha de la roca para mantenerse ante la bravura de las olas que enhebran tristeza que es amor a quien la mira y donde se agolpan besos, sacudidas constantes, e incluso » por la aurora, al nacer, acariciada», pág. 60. Y al final, ¡qué destrozo!; y sin embargo, ahí está firme, serena, enhiesta.

Con esta reseña he pretendido esparcir la poesía como necesaria, como el pan que nos alimenta, como el aire que nos da vida, así como lo que me ha impactado de cada uno de los poemas como señal de las poetas seleccionadas en esta Antología.






Antología. Voces de mujer. V encuentro músico poético bajo la luz de la Estela. Badajoz-Diputación-, Stela Literaria A. C., 2026, págs.103

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Cantando sobre el atril by Félix Rebollo Sánchez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 España License