La lejanía es para la eternidad.
No oigo tu voz; donde estés
la música celestial será tuya.
La primavera sin vestidura hermosa
pero con el sonido del silencio tan importante
en ocasiones. Alrededor de pinos florecidos
aletean ese aire que se posa en labios llenos de rosas,
de olor a brezo, en el que solo las mariposas y abejas
mostraban su contento
en el esplendente día como canto.
Es la lejanía la que cobra todo su largor
sin la ansiedad del abrazo.
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Cantando sobre el atril by Félix Rebollo Sánchez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 España License
