Ante la poca importancia que se ha dado a la tríada del título, vayan estos pensamientos desde la almena intelectual para que el palimpsesto fructifique.
Categoría: Pérez Galdós
El Madrid de Galdós en La Fontana de Oro
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El Madrid de Galdós en La Fontana e Oro

Pérez Galdós es uno de los escritores que más fama ha dado a Madrid. La mayor parte de sus novelas así lo atestiguan. Podemos decir que lo mítico se adueña del espacio, de la historia y de los personajes. El escritor canario-madrileno trasciende la realidad. El Madrid galdosiano en el siglo XXI es muy fácil buscarlo. En esta ocasión, me voy a referir al descrito en su primera novela publicada en 1870. La evocación galdosiana no nos deja a la intemperie: “la mayor parte se dirigía a la Carrera. Es porque allí estaba el club más concurrido, el más agitado, el más popular de los clubes, La Fontana de Oro”.
Los números de 2011
Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un reporte para el año 2011 de este blog.
Aqui es un extracto
Un tren subterráneo de la ciudad de Nueva York transporta 1.200 personas. Este blog fue visto alrededor de 6.400 veces en 2011. Si fuera un tren de NY, le tomaría cerca de 5 viajes transportar tantas personas.
¡Ingrata, ingrata, ingrata!
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Todavía, después de tanto tiempo, resuenan en mi mente el triple adjetivo pronunciado por Nina en la novela Misericordia. Cada día observo a personas que extienden la mano y piden «misericordia»; si a finales de siglo XIX este hecho lo podíamos considerar como un fracaso de la Restauración española, hoy, ¿cómo lo podíamos llamar?
La novela de la que he extraído el título de estas reflexiones se publicó en 1897 y está encuadrada en lo que se denomina el cuarto estrato narrativo, del más grande escritor-según parte de la crítica-, después de Miguel de Cervantes: Benito Pérez Galdós. Este período narrativo está configurado por la progresiva interiorización individual de los personajes, evocada desde la realidad, por lo que se rebela contra el destino y exalta la voluntad de vivir, no exenta de espiritualismo; es más, se agarra al mismo, exactamente como en Nazarín y Halma. Pero esto no quiere decir que rompa con el realismo, sino que es un estudio nuevo de la realidad examinada artísticamente. Este axioma llevará a Galdós a adentrarse en el sueño de la realidad con Casandra (1905), El caballero encantado (1909), La razón de la sinrazón (1915).
Al «dios de las palabras»
con la esperanza de que queden esmaltadas para siempre.
Canto de desagravio. No puedo callar ante el comentario de toda una profesora universitaria que tildó a la novela Tristana de “vodevil” con tono despectivo. Esta palabra me hirió, de ahí el canto. ¿Qué motivos le han llevado a semejante disparate? ¿Es que ella prefiere que la mujer sea súbdita, que no piense, que no tenga sentimientos amorosos-¿desde cuándo la relación amorosa es un delito-?, que no tenga derecho a votar, en definitiva que no sea persona?
Veamos. Pérez Galdós publica la novela en el año 1892. Es la última etapa narrativa del novelista en la que aúna los dos movimientos literarios de finales del siglo XIX: realismo y naturalismo. La técnica narrativa está basada en la observación de la realidad; la novela como medio de la comprensión histórica, pero también como forma periodística, como si novela y noticias se imbricaran, fueran una misma cosa. Con las nuevas formas estilísticas como la omnisciencia, el monólogo interior, el subconsciente, intentarán elevar el realismo a una esfera novelesca que se puede considerar de oro, no sólo en España sino en el resto de Europa.
