Teatro

Alfonso Sastre en el teatro Bellas Artes de Madrid

Después de tantos años, de nuevo, uno de nuestros grandes dramaturgos en el escenario. Sin duda, hablar del teatro español de la segunda  mitad del siglo XX  es referirse a dos dramaturgos: Bueno Vallejo y Alfonso Sastre. Ellos son los más conocidos, los más emblemáticos, los que abanderan nuestro teatro.

Esta tarde el grupo EL Barracón ha representado la obra Escuadra hacia la muerte. Es el símbolo del dramaturgo que estrenó en el año 1953, pero a la tercera representación se presentó la policiía militar para cerrar el teatro. Hoy, afortunadamente, podemos escuchar ese no a la guerra por su inutilidad. Con su teatro el silencio no es posible. A borbotones nos tiene que salir un SÍ o un NO cuando plantea conflictos de grandeza universal como son la libertad, la juisticia, la discriminción social. A. Sastre representa el inconformismo dramático

Mis felictaciones más entusiastas al grupo por su buen hacer y saber estar en las tablas; rayaron la perfección. Este año ha sido galardonado en el XVIII Certamen de Teatro de la U.C.M. 2014, de ahí que se haya representado en el teatro Bellas Artes de Madrid. Las palabras mandadas por el dramaturgo para la ocasión que se leyeron al final de la función emocionaron al público que correspondió con fervorosos aplausos.

Teatro

El teatro de 1939 hasta los años setenta

Como el resto de géneros literarios,  el teatro está marcado por las consecuencias de la guerra de 1936. Ésta cortó todo atisbo cultural y el teatro no iba  ser menos.Es más, la cultura se convirtió en un acto de provocación. La lucha entre los españoles supuso un hachazo en la producción literaria española y, naturalmente, también en el teatro. La situación de España en el campo artístico, al principio, fue desoladora. Desde su terminación  hasta 1949, prácticamente no existe una obra teatral de calidad, y menos que sea crítica con el entorno. Durante este período se representaron melodramas que hacían reír a un público asustado todavía  por el acontecimiento fratricida.Sin embargo, hubo dramaturgos que prosiguieron escribiendo y representando sus obras como si no hubiera ocurrido nada; es evidente que son los vencedores de la guerra; querían que las gentes pasaran página, aunque políticamente, siempre estuviera presente.

En la década de los cuarenta triunfó un teatro de evasión, de huida de la realidad, y el que más sobresalió fue el “torradismo”; es decir el estrenado por José Torrado; fue el amo de los escenarios madrileños. Podíamos denominar al teatro de los años cuarenta como de entretenimiento . En estos años estrena, también, el dramaturgo José María Pemán; nos guste o no, fue uno de los más representados. Destaquemos Yo no he venido a traer la paz (1943), El testamento de la mariposa (1941) entre otras. Al lado del teatro español también sube a los escenarios el teatro extranjero, pero son aquellas obras que llevan la vitola de comedias de evasión, pero bien escritas, con un diálogo atrayente, que hacían las delicias del público.

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