Personales

Desde mi ventana 2

La primavera ya la tenemos; hoy el silencio soleado en el barrio en que vivo se hace presencia; es cuando en estos días desarrollamos lo que somos capaces de realizar y ahondamos en los pensamienos que nos acucian por lo ya asimilado o en la lectura reciente. El conocimento se viste de gala precisamente en unos días en que se nos invita a la reflexión, a ser nosotros en todo su esplendor. El aislamiento produce, a veces, estos efectos. El retiro mental nos hace sentirnos. Además se nos inculca que es necesario para recuperar la felicidad más tarde y acercarnos a esa palabra tan necsaria como es solidaridad. Sin ella, no puede haber contento, hay que llevarla siempre consigo.

Todos los días salgo a comprar el pan y el periódico; observo calles solitarias, salvo algunas personas con su perrillo paseando; ejercen su libertad limitada como el que va al mercado o pide “on line” la comida y bebida. El resto del día estoy en lo se ha venido en llamar “cuarentena” hasta que la próxima mañana, que haré lo mismo; y así un día tras otro. Al final está la cota en la que respiraremos mejor y la alegría ocupará nuestra existencia, a ella nos apuntamos todos. El dolor revoloteará para los que han perdido seres queridos en estos días de negrura. En estos momentos me viene a la memoria el verso de José Hierro ” por el dolor a la alegría”. La vida transcurre.

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