Personales

A ti, también, en la egregia ciudad complutense…(2)

A ti, también, que creíste en la dicha

y no fue suficiente. Después de tanto, y más ahora

me dijiste: «vivo en la ciudad complutense» con

sorpresa incluida, con preguntas que el corazón

destella.

Qué será de ti sin que se pueda hallar

la más mínima brizna para la sapiencia

Somos así, pensamiento que huye y

aun en la distancia se recuerda.