A ti, también, que creíste en la dicha
y no fue suficiente. Después de tanto, y más ahora
me dijiste: «vivo en la ciudad complutense» con
sorpresa incluida, con preguntas que el corazón
destella.
Qué será de ti sin que se pueda hallar
la más mínima brizna para la sapiencia
Somos así, pensamiento que huye y
aun en la distancia se recuerda.
