Las calles resisten la embestida.
Es la permanencia se siglos contemplativos: es la resistencia
que advierte los tiempos nuevos.
Las personas van rostro paragüero sin importarles
el entorno con chasquidos.
En medio, pensativo, desbrozo ideas, de una mujer
sensible, incomprendida, que nos dejó para la posteridad
su forma de ser.
Su devenir se truncó. Es el clamor intelectivo
que exige olvidar y se yergue ante tanto espera.
Es el agua en la noche
que no espera e insiste en lo distinto y te invita
al «carpe diem» tan característico pero que olvidamos.
Un lunes lluvioso que se agradece.
