Yo no sabía que
tus ojos en mis ojos
fueran cantos de transparencia,
y tu cuerpo un jardín de primavera y
los brezos que atienden a llamada,
a fuego sin fin.
Al clarear nos entrelazamos
con manos juntas sobre el cuerpo desnudo,
solo el aire entre los dos
y la fuerza temblorosa
ante el encuentro furtivo
que supo a gloria, a cincel corpóreo,
en la comba del panal.
Rastros de luz, abandonamos
ante el silencio de paredes risueñas,
llamean al deletrear tu nombre de miel-brezal.
No es de despedida; el tiempo no se detiene,
los claveles quedan. Es tiempo de espera,
arracimados en la albada.
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Cantando sobre el atril by Félix Rebollo Sánchez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 España License
