A ti, también, con ese inmenso mar que conmueve;
muy en el sur, en el que se cruzan mares. Todavía revolotea
en mi mente aquella barquilla casi a la deriva
en el Mediterráneo.
Donde quiera que permanezcas
allí estará un hálito que congrega.
¡Qué bien!, el inabarcable mar, temerosos,
emprendimos el viaje; cuando el alba apuntaba,
partimos con un recorrido extenso
pero viviente con deseos de llegar.
