Personales

Y a ti, cómo no… (2)

A ti, también, con ese inmenso mar que conmueve;

muy en el sur, en el que se cruzan mares. Todavía revolotea

en mi mente aquella barquilla casi a la deriva

en el Mediterráneo.

Donde quiera que permanezcas

allí estará un hálito que congrega.

¡Qué bien!, el inabarcable mar, temerosos,

emprendimos el viaje; cuando el alba apuntaba,

partimos con un recorrido extenso

pero viviente con deseos de llegar.

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