Personales

Mañana lluviosa, un lunes

Las calles resisten la embestida.

Es la permanencia se siglos contemplativos: es la resistencia

que advierte los tiempos nuevos.

Las personas van rostro paragüero sin importarles

el entorno con chasquidos.

En medio, pensativo, desbrozo ideas, de una mujer

sensible, incomprendida, que nos dejó para la posteridad

su forma de ser.

Su devenir se truncó. Es el clamor intelectivo

que exige olvidar y se yergue ante tanto espera.

Es el agua en la noche

que no espera e insiste en lo distinto y te invita

al «carpe diem» tan característico pero que olvidamos.

Un lunes lluvioso que se agradece.

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